13 de febrero de 2018 00:00

Niños son víctimas de redes delictivas

La Policía realizó un operativo en la terminal de Riobamba, para evitar que niños viajen sin documentos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

La Policía realizó un operativo en la terminal de Riobamba, para evitar que niños viajen sin documentos. Foto: Glenda Giacometti / EL COMERCIO

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Sara Ortiz y Cristina Márquez(I)

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Los sueños de Lady fueron destruidos en el famoso Trocadero, el prostíbulo más antiguo y grande de Lima, en Perú.

La adolescente, de 15 años, había llegado hasta ese lugar desde su natal Santo Domingo, donde fue reportada como desaparecida por sus padres.

Todos los días se paraba semidesnuda en una de las decenas de habitaciones de aquel lúgubre galpón de dos pisos.

Allí, sin pronunciar palabra, esperaba a los hombres y a cambio de 10 soles (USD 3 al cambio actual) era obligada a mantener relaciones sexuales.

Desde Ecuador, Lady viajó 30 horas en compañía de su novio. Lo había conocido afuera de su colegio, cuando ella cursaba el décimo año de Básica.

Él le prometió darle lujos, pero le dijo que debían irse a Lima. Y emprendieron el viaje.

Thania Moreno, la fiscal de Pichincha que ha trabajado en casos relacionados con el crimen organizado, dice que “la seducción es la peor forma que usan las redes de trata para captar a las adolescentes”.

Eso sucedió con una niña de 12 años, quien era drogada para que luego se prostituyera en un centro nocturno de Machala. El Tribunal Penal condenó a 25 años de cárcel a la persona que explotó a la menor.

En este tipo de casos no son necesarias las amenazas para que las menores acepten las propuestas, pero cuando se niegan empiezan las agresiones. Lady sufrió de todo: golpes, insultos, violaciones.

Su novio retuvo los documentos personales y había falsificado para ella una nueva cédula que acreditaba su supuesta mayoría de edad.
El Trocadero fue intervenido y los agentes rescataron a Lady. Su testimonio fue clave para sentenciar a quienes ­vendieron su cuerpo.

La explotación sexual es la modalidad de trata más común en el país. Pero también está la trata de adolescentes con fines de explotación laboral o para levantar redes de pornografía infantil. La Fiscalía investiga de forma reservada 35 casos en los que las víctimas son menores. Estos hechos fueron denunciados en el 2016 y 2017; no hay detenidos ni imputados.

En cambio, la Judicatura registra seis juicios que fueron abiertos entre el 2014 y octubre del 2017. Estos procesos ya están avanzados; incluso hay sentencias.

Dentro de esos expedientes aparecen casos de trata relacionados con pornografía infantil. Detrás del asesinato y violación de Emilia, la niña de 9 años de Loja, precisamente se indaga este tipo de delito.

Explotación laboral

Entre el 2011 y el 2016, en Quito se desarticularon redes que usaban a niños indígenas para que mendigaran en la época de Navidad. Las organizaciones delictivas ofrecían dinero a las madres por “alquilarles a los guaguas” e incluso llevarlos al exterior.

La Fundación Amauta, que se dedica a ubicar a desaparecidos de las comunidades indígenas del Chimborazo, ha contabilizado 2 000 menores de edad, que entre 1992 y el 2006 fueron enviados por sus familias principalmente a Venezuela. Allí eran usados en la industria textil y en el comercio informal. Desde esa fecha hasta el 2017 hubo 160 casos.

Las investigaciones dicen que los menores son llevados con la promesa de pagar a la familia entre USD 1 000 y 1 200 por un año de trabajo. Pero el ofrecimiento no se cumple.

Pedro recuerda que fue una persona de su comunidad quien lo abordó en la calle y le ofreció un trabajo en Caracas, Venezuela, para su hija de 14 años. Al padre le prometieron dinero y a su hija un buen lugar para vivir y empleo digno. Además, le dijeron que estarían en contacto siempre.

Pero pasaron cuatro años para que se volvieran a encontrar.
Cuidaba niños, limpiaba la casa y fabricaba camisetas en Venezuela. En la tarde la mandaban a vender en las calles de Caracas. Volvió solamente con USD 200.

La familia denunció al hombre que los convenció del viaje en el 2010. Desde entonces fueron víctimas de acoso por parte de los propios comuneros e incluso fueron expulsados de su comunidad un año después.

Ahora los cuatro integrantes de la familia viven en otra comuna. Pedro sabe que no pueden volver a su antiguo hogar.

Tienen miedo por las amenazas que hizo la familia de la persona a quien denunciaron. Saben que “ellos tienen poder” en la comunidad.

En contexto

En el Código Penal, vigente desde el 2014, se establecen diferentes moda­lidades de trata. Allí están, por ejemplo: extracción y comercio de órganos, ­explotación sexual y laboral, matrimonios arreglados, adopción ilegal y mendicidad.

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