13 de febrero de 2017 13:01

Niños, el grupo más vulnerable después de un femicidio

Femicidio Lucha de los Pobres

De enero a noviembre de 2016, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, registró 80 femicidios en 16 provincias del país. Pichincha tuvo la mayor cantidad de casos. Foto: Archivo Alfredo Lagla/ EL COMERCIO

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Stives Reyes

Al finalizar el juicio, el acusado José Mina se levantó, pidió perdón por haber dejado a sus dos hijos de 2 y 10 años huérfanos de madre y dejó en evidencia su deseo de terminar con su vida. Esto lo relata el fiscal César Peña, quien estuvo presente en la audiencia.

Dos meses después de recibir la condena por el femicidio de su mujer, el hombre de 26 años se suicidó en la cárcel. Mina fue sentenciado a 26 años de cárcel en marzo de 2015.

El crimen ocurrió al 21 de octubre de 2014 cuando detuvo el taxi en que se trasladaba su conviviente María Charcopa, por la vía Perimetral de Guayaquil y sin reparo, se embarcó en el carro y le dio tres puñaladas en el tórax a la mujer, delante de sus hijos. Los dos menores quedaron desamparados. El fiscal Peña entregó a los niños al cuidado de la familia materna para que los cuidara ante la falta del padre y la madre.

El Ministerio de Justicia dijo que durante las tres primeras semanas de enero de 2017 se registraron 14 femicidios en el país. Estos hechos dejaron a 26 niños en la orfandad.

Según Beatriz Bordes, presidenta de la fundación María Guare, la cual promueve los derechos humanos a favor de la mujer y la familia, por cada delito de violencia intrafamiliar en el cual hay un fallecido, hay al menos un huérfano.

De enero a noviembre de 2016, la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, registró 80 femicidios en 16 provincias del país. Pichincha tuvo la mayor cantidad de casos con 16, seguido de Guayas con 14. En 15 de ellos, el responsable se suicidó.

El domingo 15 de enero, en Los Ríos hubo un caso que dejó cuatro niños sin su madre y con la escena del crimen en sus mentes.

El hecho fue tan violento que Carla. La hija mayor de 11 años tuvo que escapar de su casa de caña para pedir ayuda ante las agresiones a su madre, Leticia Guerrero, de 32 años. Ella fue asesinada y mutilada con un machete delante de sus vástagos.
El agresor sería su conviviente Filiberto V., padre de dos de los niños. Según las investigaciones el hombre llegó con una botella de licor, a la casa ubicada en la parroquia Patricia Pilar del cantón Buena Fe (Los Ríos) y empezaron los gritos.

Los hijos de Leticia están ahora bajo el cuidado de familiares cercanos. Los paramédicos que llegaron hasta el sitio de la tragedia atendieron a dos niños, de 7 y 5 años de edad. Los dos pequeños tenían cortes en sus manos.

En estas semanas, una joven madre se salvó de morir y dejar huérfanos a sus dos hijos, luego de que su conviviente la golpeara y con un cuchillo intentara asesinarla en su casa ubicada en el Suburbio. La mujer de 24 años denunció el hecho.

Para Priscilla Pérez, psicóloga clínica de la Fiscalía del Guayas, las principales víctimas de violencia intrafamiliar son los hijos por el efecto traumático que experimentan ante ausencia de los progenitores. “Los padres son el punto neurálgico para la crianza”.

Pérez advierte que los actos violentos que observan los menores pueden generar réplicas de agresiones de lo que han visto como algo normal. Además pueden generar adicciones a las drogas o al alcohol y pueden convertirse en los futuros agresores. “De 200 casos que recibe mensualmente, el 70 % es por violencia intrafamiliar”.

La especialista recomienda realizar un tratamiento psicológico adecuado con el menor el cual puede durar un año o más. El proceso incluye a la familia con la cual se vaya a quedar el niño, “para que no puedan repetirse sentimientos de odio o de justicia que no le corresponde a ellos. Los niños deben crecer en un ambiente sano y tranquilo”.

Según el fiscal Peña, en la mayoría de los casos los niños son entregados a la familia materna para que ellos los críen y le creen un nuevo hogar. No se los entregan a los familiares de los padres porque es de aquí donde se origina el delito.

Mateo vive hace seis años con su abuela materna, Margoth de 68 años, en la ciudadela Guayacanes, en el norte de Guayaquil. El niño, de 8 años, sobrevivió al ataque de su padre, Jonathan Camilo López Cadena, el cual fue sentenciado, a 35 años de reclusión por matar a su esposa Gabriela De Janón, de 26 años, y a su hija Luciana, de 6 años.

Margoth cuenta que ha sido difícil cuidar al menor luego de la muerte de su hija. Dice que el niño ya comienza a preguntar por su mamá y ella le ha tenido que mentir respondiéndole que murió en un accidente de tránsito al igual que el papá.

En la ciudadela Samanes 4, en el norte de la ciudad, donde se suscitó este crimen, los vecinos aún se preguntan por qué ocurrió. “El vecino (López) era tranquilo y le gustaba salir a pasear por el sector con su esposa y sus dos hijos”; contó un morador. La casa donde ocurrió el doble asesinato permanece deshabitada desde el 8 de marzo de 2011.

El 10 de septiembre de 2015, Edison Meza dejó huérfanos de madre a sus cuatro hijos. Las contradicciones en su declaración permitieron que se descubra que no se trataba de un robo con muerte sino más bien de un femicidio.

Meza en complicidad con su hermana contrató a cuatro hombres, para que simulen un robo en su casa y maten a su esposa, Jazmín Moina Guachi 32 años, por el pago de USD 1 500, según las investigaciones.

El hombre y su hermana fueron sentenciados a 34 de reclusión. Los hijos, de 15, 11, 9 y 7 años quedaron con familiares de la mujer.
En los casos en que la familia materna no pueda brindarles cuidado, protección y manutención a los menores, la Fiscalía realiza los trámites para que el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) realice los trámites de adopción. Para esto, un juez debe declararlo en abandono en un trámite judicial, dice Peña.

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