5 de December de 2009 00:00

La niñez tiene su propio Código y más protagonismo en el entorno social

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Desde 1998, cuando el Congreso reconoce a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de una sociedad y se promulgaron leyes a favor de ellos, este  grupo toma otro protagonismo. Los menores empezaron a ser más visibles dentro del entorno  familiar y social.  A partir de  ese entonces, pasaron a  ser  parte activa de la agenda noticiosa.

 Sin embargo, su lucha para exigir respeto a sus derechos, apenas empezaba. El Consejo Consultivo de los Niños, Niñas y Adolescentes, el Foro de la Niñez, entre otras organizaciones, trabajaron para redactar el Código de la Niñez  y Adolescencia (un  marco legal que los amparara).

En él participaron los representantes de  los menores a escala nacional. Se organizaron mesas de trabajo, foros, charlas y así fue como ellos diseñaron el Código que necesitaban para legitimar sus derechos. Este fue publicado, finalmente, en el Registro Oficial el 3 de enero de 2003. Fue entonces cuando los medios empezaron a publicar  y a generar opinión pública sobre lo estipulado en el Código. En la televisión, radio y prensa se presentaron campañas e informaciones para difundir los derechos de los menores. Muchos de los niños los conocieron por estos medios. 

El COMERCIO hizo un seguimiento a este tema. Así también registró las modificaciones que se realizaron  al Código, en octubre de este año. Estas tienen que ver con las pensiones alimenticias. 

El testimonio de aquellos días

 Daniela  Iturralde Encalada,  Presidenta  del Consejo  de Niños, Niñas y Adolescentes

‘Los niños se han vuelto  visibles por los medios’

Redacción Ecuador

Es importante que los medios de comunicación den un espacio permanente  a los niños, niñas y adolescentes, dentro de sus agendas. Solo de esa manera se hace visible a este grupo que es parte fundamental de la sociedad.

 En tal virtud, es preciso definir que estos espacios  no se abran únicamente cuando haya un tema coyuntural que se vuelva noticioso, sino que sea un proyecto  de largo aliento.
 Hay ejemplos de aquello. Puedo nombrar a la página de infancia y adolescencia que tiene  el Diario EL COMERCIO, todos los sábados.

 Ese es un espacio muy importante. Es una manera de decir que los niños,   niñas y adolescentes ya somos reconocidos como un sector importante de la sociedad. Esta es una ventana a través de la cual  los chicos puedan decir: ¡Hey!, aquí estamos. Nosotros también pesamos,  también somos actores de todos los procesos de transformación que vive nuestro país.

 Sin embargo, aún falta mucho por hacer en el tema del reconocimiento. Es preciso que los medios hagan un acompañamiento de los procesos, sobre todo los temas  que estén vinculados con los derechos de este grupo.

 Muchas veces, los medios solo sacan algo que les parece noticioso o que incrementen sus audiencias. Por ejemplo, niños a quienes se les vulneró sus derechos, pero eso sale solo un día y no se hace un seguimiento para saber qué pasa con él.

En el  Consejo Consultivo Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes, al cual represento, hemos identificado que los medios han jugado  un papel fundamental para ayudar a  los menores afectados.

Junto a la noticia se pueden anunciar  guías de cómo pueden actuar ellos frente a tal circunstancia o qué deben hacer sus familiares. Así también,  a qué instituciones puede dirigirse para conseguir ayuda.

Ese sería un rol mucho más activo. En el momento, hay espacios de este tipo, pero son muy pocos y hacen falta otros.

Pero, más allá de aquello, los medios han sido de gran ayuda con ciertos temas. Por ejemplo, nos dieron gran seguimiento  cuando el Consejo Consultivo presentó sus  propuestas ante la Asamblea Constituyente.

Otro de los temas que recuerdo es el relacionado con la restricción de ciertos programas infantiles, básicamente, en la televisión. Se habló  de  quitar los ‘Simpsons’, ‘Dragon Ball’, ‘Futurama’, entre otros.

 Sin embargo, quienes discutían esta decisión se olvidaron de preguntar a quienes decían que defendían: los niños, niñas y adolescentes.

Por eso, nosotros trabajamos en reuniones de trabajo donde definimos qué tipo de programación queremos en los medios. Qué queremos  ver en la televisión y qué queremos leer en los periódicos.

 Ahí nos dimos cuenta que los menores no querían que se quiten estos programas, pero sí que necesitan de una explicación para que no se vuelvan nocivos o puedan afectar a los niños.

El Consejo logró ser parte de la  comisión que empezó a crear el reglamento de regulación de los programas con el Cornatel y el Conatel.

 Ese fue un logro interesante, pero  lo mejor también fue que  pudimos entregar a los canales un documento en el cual se recogía la programación que los niños anhelan. Porque contrario a lo que se cree, ellos  no solo quieren ver dibujos, sino también  conocer el país, pero de una manera más dinámica.

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