14 de June de 2009 00:00

Ney Yépez

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Además de la creación literaria, has estado ligado a la música. ¿Cómo nació esta relación?

La música tiene más historia en mi vida que la literatura. Ernesto Jara, mi tío político, era parte de un grupo de rock de los setenta y me enseñó unos cuantos acordes. Entonces cuando cumplí 6 años  pedí una guitarra por mi cumpleaños. Mi papá me llevó al centro y me compró una Rosero Núñez para niños, que hasta ahora guardo. Además, un amigo me regaló un disco de Los Beatles, con esta música descubrí la armonía y las melodías en mi infancia.



Yépez estudió Comunicación Social y ejerció el periodismo durante 13 años. Además, es maestro de artes orientales.¿Actualmente tienes algún proyecto musical?

Tengo un dúo  con Javier Jara que, aparte de ser mi primo hermano, es un gran tecladista de jazz.  Estamos con el proyecto de sacar un CD juntos.

Y en cuanto a las artes orientales, ¿qué ha implicado esta actividad en tu vida?

Comencé a estudiar artes marciales a los 10 años. A los 15 conocí el maravilloso Tai Chi Chuan y desde entonces no he parado.  Fue una maravilla descubrir las artes de la espada y del guerrero en estos tiempos terribles del siglo XXI. En el Kendo, no importa absolutamente quién gane o quién pierda, solo das lo mejor de ti. Esta es una gran escuela para la vida,  para dar lo mejor de ti en todo lo que hagas; si eres padre, tienes que tratar de ser el mejor del mundo y si eres amigo, tienes que ser el incondicional.



Este año, el escritor quiteño publicó ‘El árbol de las brujas’, la continuación de su   novela  ‘Las sombras de la casa Mitre’.¿Cómo nació Félix Dalton, el protagonista de tus novelas de corte fantástico?

Quería crear a un personaje fuerte, que no se parezca en nada y que se parezca a todo lo que admiraba. Entonces, fue más fácil mirarse al espejo. Al crear un álter ego, le das características de tu propia personalidad más el agregado de otros personajes que están en tu vida y que llegas a conocer de  formas misteriosas.

En tu obra el bien y el mal están en pugna constante, ¿es así como  percibes esta lucha?

Como escritor, he tratado de polarizar el bien y el mal, creando  protagonistas y antagonistas; pero, personalmente, creo que el bien y el mal están  juntos en el mundo, como el yin y el yang que coexisten. Sí hay una lucha entre el bien y el mal, pero la vivimos dentro de nosotros. La felicidad consiste justamente en encontrar el equilibrio entre las dos fuerzas, no hay que tratar de ser el bueno de la película o ser el malo, sino saber cuándo ser qué y en la justa medida.

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