31 de March de 2012 00:05

Dos ‘zares’ del cacao fino imponen su sello

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Detrás de las 85 reunión de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), que culminó ayer en Guayaquil, hay historias de personajes que hacen historia.

Uno de ellos es Vitaliano Sarabia, pequeño productor de cacao fino o aroma, que desde su cultivo en Milagro (Guayas), le provee materia prima a importantes chocolateras de Estados Unidos y Europa. Su rostro, incluso, está en el reverso de una barra que se distribuye en Nueva York.

Su experiencia le ha dado el aval de ser capacitador en el cultivo orgánico por varios países del mundo, donde promueve la imagen de Ecuador.

Aunque él no participa en las reuniones de la ICCO, saluda con sus integrantes y hasta hace negocios con representantes de países consumidores de chocolate.

Quien sí está para ‘frentear’ esas reuniones, que a ratos se vuelven tensas, es José Antonio Martínez, de República Dominicana. Viene de un país pequeño, pero dueño del 67% del cacao orgánico del mundo, resalta.

Por dos ocasiones ejerció la presidencia de la ICCO. En el 2001 firmó el acuerdo en que se autorizaba el cambio de sede de la institución de Londres a Costa de Marfil, que aún no se concreta.

Ese año acudió al país africano, mayor productor de cacao del mundo, cuando había toque de queda por las revueltas internas.

Corrió riesgos: estaba rodeado de personas armadas, pero salió ileso. Ahora impulsa la creación de la Asociación de Países Productores de Cacao Fino o Aroma del Mundo, que planteó Ecuador.

Aunque aún le sorprende que el país mentalizador de la propuesta faltó a República Dominicana a tratar el tema en una cita.

PRODUCTOR NACIONAL

Vitaliano Sarabia,   cacaotero élite

Él enseña a cultivar un buen grano

Redacción Guayaquil

Vitaliano Sarabia es un pequeño productor de cacao fino o aroma que se hizo grande en el mercado internacional. A sus 70 años ha cosechado  varios reconocimientos, pero resalta uno en particular.  

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Un día recibió la llamada de un amigo que había viajado a Nueva York. “Te vi en una tienda de chocolates en la Gran Manzana”, le dijo. Allí observó un
ranking de 100 caprichos americanos. En el cuarto lugar,  la barra Askinosie, en cuyo reverso  estaba la foto de Vitaliano, con su nombre y firma, como certificado de calidad.
 
Pero ¿cómo su rostro apareció allí? Trataba de responderse, hasta que recordó que dos años antes le había vendido 10 toneladas de cacao a Askinosie, una fundación que  trabaja con jóvenes. Retomó ese contacto y ahora les vende  entre 10 y 15  toneladas, tres veces al año.  
 
“Don Vita”, como lo conocen en su natal Milagro (Guayas), recuerda sus orígenes campesinos.   Su hacienda ubicada en el recinto Piñoleal, donde cultiva 10 hectáreas de cacao fino o aroma, le pertenece a su familia desde hace  80 años. Allí, desde los 6  ayudaba a su padre en el campo.  “Él tumbaba y yo cargaba el cacao, luego él envejeció e intercambiamos papeles”. Ahora, parece repetirse el círculo virtuoso.

Su hijo, Boris Sarabia se levanta temprano todos los jueves para la cosecha. “Todos  sabemos que este es el cacao que da el verdadero sabor a chocolate”, dice.

La experiencia de Vitaliano Sarabia es amplia. Por esta razón es un capacitador de cacao nacional orgánico en varios países.  
Visitó Ghana, Alemania, Austria, España, Holanda. También conoce la mayoría de países sudamericanos. Ofreció charlas en Perú, Venezuela, Colombia, Brasil y en la ICCO ya es un referente como productor modelo. No participa en esas reuniones, pero saluda con quienes sí lo hacen y hasta negocia con
ellos.   

Don Vita se volvió exportador en 2001 cuando ‘Kaoka’,  una compañía de Francia se interesó por su cacao. La  empresa ayudó, organizó y capacitó a un grupo de agricultores campesinos y  surgió la Unocace,  gremio de productores.  Las barras de esta empresa fueron premiadas en la Casa del Chocolate,  de París.   

No todo ha sido fácil para don Vita. Ha pasado por duros momentos. Años atrás perdió su cosecha debido a las inundaciones. Tuvo que volver a empezar. Pero don Vita no se lamenta:  asegura que le gusta hacerlo.

HOJA DE VIDA
Vitaliano Sarabia

Su experiencia.  Capacita a productores de todo el  mundo en el cultivo de cacao orgánico.


PRODUCTOR INTERNACIONAL

José Antonio Martínez,  Rep.  Dominicana

Un gurú  del  exótico fruto

Redacción Guayaquil

La mitad de su vida ha estado destinada al cultivo de cacao y ahora dirige una empresa familiar llamada Mallano, en su natal República Dominicana. Dicho país provee el 67% del cacao orgánico del mundo (18 000 toneladas).

Aquel antecedente le permitió a José Antonio Martínez, de 62 años, integrar la élite mundial del cacao.  

Por dos ocasiones presidió la ICCO y desde allí le ha tocado ‘frentear’ temas que generalmente divide a países productores con los consumidores. Principalmente, a los relacionados a las restricciones por temas de residuos de agroquímicos o metales.  
 
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Por muchos años exportó el cacao orgánico cosechado en su finca, pero tras la muerte de su progenitora suspendió dicha actividad. Ahora solo cultiva. “Cuando regresen mis hijos de Estados Unidos, donde estudian, espero volver a exportar”.
 
Alto, de voz fuerte y ojos pequeños, Martínez dice caracterizarse por ser frontal. Aunque eso le origine distancias entre sus colegas de la ICCO en la reuniones; aunque fuera de las sesiones siguen saludándose.  

En la cita de Guayaquil cuestionó que  no se hubiera elegido al director de la organización, pese a que sí estaba previsto. ¿Para qué vine yo aquí.  Soy un fantasma?, cuestionó.
  
Martínez firmó el acuerdo para que la sede de la ICCO se trasladara de Londres a Costa de Marfil en 2001, como presidente de la organización.
Visitó ese país africano, el mayor productor de cacao del mundo con 1,4 millones de toneladas,  para ajustar detalles del cambio. Pero en medio de un toque de queda y encuentros armados, el traslado fue aplazado hasta ahora.
 
Su decisión fue polémica. Pero se defiende  ante la oferta de Costa de Marfil: 10 años sin pagar alquiler. Por estar en  Londres se paga  USD 800 000 al año, indica. Ahora hay un plazo que vence en el 2015, para definir el tema o cambiar de sede.
  
Dentro de su frontalidad también hace un sutil llamado de atención a Ecuador. “Su país propuso crear la organización de países productores de cacao fino o aroma, pero no fue a la última reunión en República Dominicana”. Pero matiza enseguida. “Me encanta Ecuador, lo he visitado nueve veces y creo que junto a mi país podremos lograr grandes cosas”.

HOJA DE VIDA
José Antonio Martínez
Su experiencia.  Abogado, representante de su país  por el sector privado, dos veces presidente de ICCO.

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