19 de June de 2012 00:02

En seis años, el crédito promedio se multiplicó por ocho en Ecuador

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Seis años y medio de constante y ascendente consumo se han vivido en el país. A esa conclusión llegó un estudio realizado por la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ABPE), con el análisis de una muestra de 7 915 clientes de bancos privados.

La cartera de crédito se expandió a lo largo del período 2005-2011 en todo el sistema financiero, al pasar de USD 5 971 millones a 20 802 millones. En porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) la cartera total pasó del 20 al 32,9% en este lapso.

Las circunstancias han sido inmensamente favorables, en general, para todos los países considerados emergentes, dice el economista Andrés Romo.
“Ecuador también se ha beneficiado de esos flujos. Se está viviendo, por así decirlo, una nueva década de oro, con mucha liquidez y consumo. Sin embargo, hay que voltear a ver lo que está sucediendo en Europa, y evitar que la próxima década, en cambio, nos toque el turno a nosotros”.

El documento revela también que el crédito que más crece es el de consumo, mientras que el ritmo de expansión se desacelera para los demás tipos de préstamos. Pese a ello, el número de personas que reciben créditos de consumo no ha aumentado de forma relevante, sino que cada vez manejan montos de crédito más altos. Así, mientras en el 2005 el saldo promedio de préstamos era de USD 340,83, en el 2011 subió a 2 478,35.

El asesor financiero Xavier Andrade explica esta situación como una relación directa entre la cantidad de dinero circulante en la economía y el nivel de ingreso.

“A mayor cantidad de recursos, mayor disposición a mejorar las ofertas remunerativas de las personas. Por ende, mayor capacidad de ingresos. Con todo ese dinero por colocar, es evidente que la capacidad de pago también se incrementa. La pregunta es ¿hasta qué punto? Dado el anuncio del Gobierno, parece que ya se está superando esa línea de equilibrio para todo el sistema”.

El pasado 26 de mayo, el Gobierno anunció que ya existen indicios de sobreendeudamiento en 400 000 familias. Pero acto seguido, las autoridades económicas trataron de bajar el tono del anuncio señalando que es solo un indicio y que más bien se trata de una expansión del crédito.

No obstante, conforme el estudio de la ABPE, en los últimos años el incremento del ingreso promedio ha facilitado el acceso al crédito de consumo.
Paralelamente, las cuotas para el pago de deudas han ido aumentando, es decir, las personas destinan cada vez más recursos a pagar los créditos y, en algunos grupos, las cuotas ya superan el ingreso de los clientes.

Según un estudio de la Superintendencia de Bancos, las personas de menores ingresos compromete hasta el 130% de sus ingresos para pagar sus deudas.

Las cifras de la banca privada señalan que es el 97%. De ahí que ya no sean considerados como sujetos de crédito en la mayoría de instituciones bancarias.

César Robalino, director de la ABPE, reconoce que sí hay casos excepcionales en donde hay personas que se han excedido en su capacidad de pago de créditos y hoy ya no podrían acceder a más cantidad de préstamos, pero “se trata de casos excepcionales”.

Esther F. es una de ellas. Su situación como empleada doméstica no le permite tener acceso directo al sistema financiero, ya que no cuenta con un patrimonio de respaldo. “Tengo un trabajo que no es permanente. Tampoco dispongo de casa propia. Debo pagar varias deudas y el banco no me aprueba un crédito. Estoy probando con una cooperativa”.

Las personas del quintil 2, en cambio, han sido incorporadas paulatinamente como sujetos de crédito, pues ellos destinan un 35% de sus ingresos para el pago de las deudas. Los quintiles 3 y 4 tienen una relación cuota-ingreso similar, que les permite acceder a créditos de consumo en la banca.

Finalmente, de la muestra tomada para esta investigación, el 54% de las personas registró operaciones crediticias con más de una entidad financiera, en enero del 2011. Ese porcentaje subió al 65%, en noviembre de ese año.

Leyes en camino

La Ley de Hipotecas  fue vetada parcialmente por el Ejecutivo. La Asamblea tiene 15 días más para pronunciarse. Allí se faculta a la Superintendencia de
Bancos a establecer montos de créditos hipotecarios, según el patrimonio técnico de cada entidad.

La Ley de Burós  se encuentra en la Comisión de lo Económico de la Asamblea. Hasta el 25 de junio deberá realizarse el segundo debate en el Pleno.

‘Fijar techos a tasas de interés, un riesgo’

Uno de los puntos más delicados que aborda el estudio de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (ABPE) es el referente a  las políticas de tasas de interés.

Según el documento, el establecimiento de tasas   máximas para cada uno de los tipos de crédito vigentes en el país (comercial, consumo, microcrédito)  podría   derivar en  consecuencias negativas para  los niveles de bancarización, particularmente en  sectores menos atendidos.  

Además, señala que esta fijación  por parte del Banco Central, sin parámetros técnicos claros, también  ocasionaría un problema de selección adversa de clientes, derivando en un posible  incremento de  la cartera vencida en el mediano plazo.

Este argumento se sostiene  en que en la relación entre una institución y un deudor existe un problema de asimetría de información. En otras palabras, el deudor tiene más información sobre su futura capacidad de pago  y su verdadera disposición a pagar, mientras que para la institución  dicha información resulta costosa de obtener.

La restricción de la información puede,  en ciertos casos,  frenar la entrega del crédito, pero en un entorno como el actual, de alta liquidez y creciente competencia por colocar créditos, la fijación de techos para las tasas  puede generar la entrega de créditos en valores  cercanos a esos máximos, como consecuencia de la  ausencia o falta de información y evaluación real de la capacidad de pago futuro.

También puede limitar la discriminación de clientes por nivel de riesgo. En la práctica, se  otorgarían  créditos a clientes que por sus características de riesgo deberían haber recibido a tasas superiores a los límites regulatorios y se cobrarían tasas altas a clientes de menor riesgo.

En consecuencia, una posible aplicación de esta medida  reduciría  el acceso al crédito a clientes que podrían haber obtenido mejores condiciones financieras en un entorno más competitivo y repercutiría en una mayor selección de clientes malos que  ocasionaría  más mora futura.

Si bien el Gobierno no se ha manifestado abiertamente en una aplicación de esta política, en la teoría económica se aconseja ajustar las tasas de interés para que la gente se vea menos tentada a pedir créditos.  

En este escenario, Alfredo  Vergara,  ex superintendente de Bancos,  critica que el Régimen  no haya hecho nada en el ajuste de tasas, luego de la primera contracción de estos valores  al inicio de la administración. Esto, según el ex funcionario, ha encarecido el crédito y ha repercutido en las ganancias bancarias.

Leyes en camino

La Ley de Hipotecas  fue vetada parcialmente por el Ejecutivo. La Asamblea tiene 15 días más para pronunciarse. Allí se faculta a la Superintendencia de Bancos a establecer montos de créditos hipotecarios, según el patrimonio técnico de cada entidad.

La Ley de Burós  se encuentra en la Comisión de lo Económico de la Asamblea. Hasta el 25 de junio deberá realizarse el segundo debate en el Pleno.



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