4 de January de 2011 00:00

La reserva monetaria cayó en 1 526 millones en 3 meses

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Al finalizar el año pasado, el ministro de Economía, Patricio Rivera, negó que la Caja Fiscal haya estado en problemas. Es más, sus técnicos señalaron que las cosas “estuvieron tan bien, que incluso se canceló por anticipado el sueldo de diciembre y el decimotercero a los servidores públicos”.

Sin embargo, varios analistas creen que pese a lo que dice el Gobierno, sí hay problemas.Para el economista Andrés Romo, la economía nacional siempre ha tenido complicaciones de liquidez al finalizar el año. “En general, los presupuestos se han armado para cubrir gasto corriente o pago de deuda. En este Régimen, las necesidades de dinero efectivo son mayores. Entonces, o se ajustó el cinturón, utilizando el dinero de inversiones no ejecutadas, o llegó esa plata de fuentes que no sabemos”.

En efecto, según el secretario nacional de Planificación, René Ramírez, el nivel de ejecución de la inversión cerró en 83% en el 2010. Así, según este valor, lo que dejó de ejecutarse habría significado unos USD 700 millones, que pudieron ser utilizados para el gasto de diciembre. Cabe recordar que hasta mediados del año pasado, la ejecución llegaba a alrededor del 35%.

Para Sebastián Oleas, editor de la Carta Económica de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (Cordes), las conjeturas sobre la iliquidez que enfrenta el Gobierno no son nuevas y su dificultad para lubricar el expansivo aparato estatal pareció confirmarse en diciembre.

“De forma sorpresiva, el Ministerio de Finanzas anunció la emisión de deuda por USD 554 millones bajo la forma de Certificados de Tesorería (Cetes). El argumento fue que era para gestionar de forma inmediata la liquidez y . el mercado de títulos valores. El primer comprador confirmado es el Banco del Pacífico por USD 10 millones”.

Esta facultad de emitir estos Cetes, aprobada en el Código de Finanzas Públicas, en noviembre, es lo que más preocupa a Daniel Legarda, del Centro de Investigación y Análisis de Políticas Públicas (Ciap).

“Al no ser calificada y cuantificada como deuda, no sabremos exactamente en cuánto estaría endeudado el país. Es más, una posible iliquidez puede cubrirse con ellos. Por eso, insisto, que es una herramienta muy peligrosa para las cuentas fiscales”.

En eso coincide Oleas. “Esta deuda de corto plazo, aunque no se la contabilice como tal, es sensible de ser renovada casi al infinito, con lo que un parche coyuntural termina convirtiéndose en un problema estructural. Es poco probable que el Gobierno reconozca que no cuenta con la liquidez suficiente, pero las señales apuntan en esa dirección”.

No obstante, la emisión de Cetes fue un anuncio y, aún dada la rapidez con la que se trabajan en las bolsas de valores para hacerlos negociables a la brevedad posible, no pudo haber cubierto el requerimiento de efectivo.

Por eso, otra hipótesis que manejan los expertos es que se utilizó la Reserva Internacional de Libre Disponibilidad (RILD). Según el presidente del Directorio del Banco Central, Diego Borja, actualmente se han repatriado y utilizado aproximadamente unos USD 850 millones, que sirvieron como apoyo a la banca pública.

Según las estadísticas del Central, entre septiembre y diciembre del año pasado la Reserva cayó USD 1 526 millones y los depósitos del Gobierno cayeron en 1 248 millones (ver infografía).

Para Romo, otra explicación es que dado que el Gobierno pone énfasis en la inversión pública, el dinero de los presupuestos no ejecutados de las entidades se debió reunir para cubrir esas necesidades. “No olvidemos que rige un Código de Finanzas Públicas y que eso da flexibilidad para tomar de aquí y poner allá”.

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