3 de July de 2010 00:00

La reapertura del complejo de los Supercines duró solo tres horas

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Redacción Negocios y Quito

Debut y despedida. Así se puede catalogar a la reapertura de los Supercines, que entraron en funcionamiento ayer a las 15:00 pero volvieron a ser clausurados por el Cabildo tres horas después.

El 27 de febrero, tres comisarías de la Administración Zonal Norte: Aseo, Salud y Medio Ambiente; Construcciones y la principal del área emitieron una orden de suspensión y clausura.

Cerca de 2 500 personas dejaron de acudir al lugar luego de que el Municipio determinara que el complejo de la av. 6 de Diciembre producía contaminación ambiental por ruido, generaba problemas de movilidad en la zona y no tenía los permisos de habitabilidad y funcionamiento.

La Inmobiliaria Motke, propietaria del complejo y parte de la Corporación El Rosado, decidió abrir ayer el sitio con base en un fallo del Juzgado Quinto de Tránsito de Pichincha, donde se ventilaba una acción de protección contra cuatro funcionarios del Cabildo capitalino.

El documento, emitido el 30 de junio, establece que tras revisar el informe de la consultora ambiental Sandra Vásquez sobre el ruido, el sitio cumple con los parámetros de sonido. Asimismo, determina que Supercines cuenta con todos los permisos para funcionar, contrario a lo que dice el Cabildo.

Por estas razones, el Juzgado aceptó la acción de protección y dispuso el levantamiento de la clausura. Además, estableció la reparación económica solicitada.

El fallo, firmado por el secretario del Juzgado, abogado Mario Rodríguez, fue conocido por los propietarios de Supercines anteayer, y a las 20:00 de ese día, empleados y personal de la Gerencia de Entretenimiento de la Corporación El Rosado ingresaron a revisar las instalaciones.

Eso llamó la atención de los moradores del edificio El Conquistador, quienes el 5 marzo pusieron una queja por el ruido que generaba el complejo. “Me asombré porque era algo que no me esperaba”, señaló Pilar Mora, presidenta de los habitantes del edificio.

Ayer se comunicó con el comisario de Construcciones, Jairo Jarrín, quien le comentó sobre la decisión del Juzgado.

Durante toda la noche del jueves, personal de Supercines y de una empresa de mantenimiento realizó la limpieza del lugar. A las 09:00 de ayer, dos jardineros arreglaban el césped de la acera.

Asimismo, varios camiones entraban con productos para abastecer a los bares de la cadena de cines.

Algunos empleados colocaban en las carteleras pósteres anunciando películas de estreno, como ‘Robin Hood’. El gerente de Entretenimiento de El Rosado, Martín Shwartz, pidió a la prensa que se retirara del sitio.

A las 15:00, en medio de un fuerte movimiento, los guardias del complejo abrieron las puertas. Adentro, los empleados estaban listos para atender al público.

Shwartz, emocionado, aseguró que era un triunfo para ellos y para la ciudad: “Desde ya vamos a funcionar con normalidad”.

Algunas personas compraron boletos para las funciones. En la calle, ciudadanos como Shyran Guzmán, se mostraron satisfechos por la reapertura.

Pero la alegría duró poco. A las 18:00 se realizó un operativo para la clausura de los Supercines.

Jarrín; el comisario de Salud y Ambiente, Fernando Donoso; y el administrador zonal, Oswaldo Granja, llegaron con seis policías nacionales y 30 metropolitanos.

José García, representante legal de Supercines, presentó a las autoridades la sentencia del Juzgado Quinto y aseguró que la nueva sanción municipal era ilegal.

Jarrín explicó que el recurso de protección era válido sobre la suspensión del 27 de febrero. Exhibió tres nuevas notificaciones para la clausura de los locales Chilis, Metrópolis y Supercines. El cierre obedecía a que el complejo comercial no tenía los permisos municipales de operación.

El desconcierto fue evidente en los usuarios que evacuaban las salas de cine. Algunos reclamaban la devolución de su dinero.

A la voz de “queremos trabajar”, cerca de 300 empleados rechazaron la sanción. García firmó las resoluciones municipales y los trabajadores empezaron a recoger los productos perecibles, se quitaban el uniforme para vestir su ropa y desalojar el lugar.

A las 19:25, Jarrín colocó nuevos sellos de clausura en las puertas cerradas de los tres locales .

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