31 de May de 2010 00:00

Los pobladores de Papallacta, molestos por fugas de crudo

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Redacción Negocios

Un nacimiento de agua del sector Calamancha (Papallacta) mezcló el verde de su vegetación con el negro del petróleo.

El sábado a las 19:00, la Estación Nº 5 de Petroecuador, ubicada en Papallacta, a 67 km de Quito, registró una fuga. 10 barriles de crudo se vertieron en la estación de almacenaje y transporte.

Parte de este hidrocarburo alcanzó al río. Una capa negra cubrió 800 metros del cauce.

Luis González, superintendente de Oleoducto de la estación, explicó que los técnicos se dieron cuenta del suceso oportunamente y que por eso contuvieron ocho barriles de petróleo.

“Solo dos barriles llegaron hasta el nacimiento del río. En el momento realizamos labores de remediación ambiental para evitar que el afluente se contamine”.

El técnico explicó que el incidente se dio porque se rompió un dispositivo. Actualmente los ocho barriles se hallan almacenados en una piscina de la estación.

Mayra Trujillo, una vecina del lugar, tiene ocho cabezas de ganado. Sus reses beben el agua de este lugar. Ella está preocupada y teme que sus animales se vean afectados por el hidrocarburo.

Trujillo es una de las 32 personas que habitan en la comuna de Calamancha, que son afectadas por la contaminación del río.

Fausto Tituaña, presidente de la Junta Parroquial de Papallacta, expresó que esta no es la primera vez que ocurre algo así.

“En octubre pasado hubo otra falla técnica que contaminó el cauce y como consecuencia de aquello murieron tres reses de mis vecinos. Los animales bebieron el agua mezclada con el crudo”.

Él tiene reparos con las labores de reparación, pues dice que cada vez que ocurre algo así demoran, mínimo, seis meses. Ese es el tiempo o en que el entorno se recupera de la afectación.

Por su parte, el Superintendente de Oleoducto no está de acuerdo con esa opinión. Asegura que una vez que se toman las medidas correctivas la descontaminación demanda entre uno y dos meses .

A Pablo Cahuatijo solo le preocupan su patos. Ayer veía con desesperación que ellos bebían el líquido que estaba contaminado. Intentaba alejarlos del sitio pero los animales volvían.

“Queremos que estas cosas no vuelvan a ocurrir porque esto nos afecta. Lo único que tenemos son nuestras tierras y nuestros animales”, señaló.

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