El país, alerta por las devaluaciones

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Redacción Negocios y agencias 

Semanas de nerviosismo cambiario se han vivido en las economías de América Latina, como consecuencia de un dólar cada vez más fortalecido.

Los bancos centrales de varios países emergentes recurrieron a la artillería pesada en los últimos 15 días para frenar el derrumbe de sus monedas, pero la calma duró poco y las divisas siguen a merced de lo que decide la Reserva Federal (FED) estadounidense.

La caída de las monedas emergentes se aceleró con la primera confirmación, a finales del 2013, de la reducción de la compra de bonos por parte de la FED de USD 85 000 millones a 75 000 millones mensuales.

El 'shock' fue tal que muchas economías latinoamericanas, así como Rusia, Sudáfrica o Turquía vieron la retirada del dinero de inversores reticentes al riesgo. Así, el peso argentino perdió 14% en solo dos días la semana pasada, la lira turca 10% desde mediados de diciembre y el rand sudafricano un 25% desde mayo, alcanzando sus niveles más bajos en años.

Y ayer, la pesadilla volvió a los mercados. Tras una reunión de dos días de duración, la FED decidió reducir su apoyo a la economía estadounidense, lo que aceleraría los movimientos de capitales que desestabilizan las finanzas mundiales.

El organismo dijo que el crecimiento económico de EE.UU. "se aceleró" en los últimos trimestres, por lo cual recortará desde febrero en USD 10 000 millones dólares (a USD 65 000 millones) su programa de recompra de activos.

Inquietos por ciertos problemas sociales y anticipando un endurecimiento de la política monetaria estadounidense, los inversores han abandonado de manera masiva los países emergentes, provocando una caída de sus divisas.

Por ello, los bancos centrales de algunos países emergentes pasaron a la acción para intentar sostener a sus monedas y frenar la fuga de capitales, pero tuvieron un éxito limitado.

Tras una reunión de urgencia, el Banco Central turco anunció un fuerte aumento de sus principales tasas de interés (de 4,4 a 10% para su tasa semanal) para tratar de frenar la continua caída de su moneda frente al euro y el dólar.

El Banco Central de Sudáfrica también subió sus tasas de interés, aunque lo hizo en menor proporción (de 5 a 5,5% para su tasa básica) y el de India subió en un cuarto de punto.

Con estas decisiones, Turquía y Sudáfrica siguieron los pasos de Argentina, India y Rusia, y recurrieron en los últimos días a armas monetarias como el control de la compra de divisas, subida de intereses o inyecciones de liquidez.

Así, encareciendo el precio del dinero, pretenden parar la depreciación de sus monedas así como la inflación.

El economista Andrés Romo explica que el principal problema en estos momentos son el nerviosismo de los inversionistas y las especulaciones en los mercados. "Los capitales buscarán refugio en economías fuertes. Y eso puede impactar directamente en la atracción de inversión hacia las economías emergentes. Por otro lado, se prevé una ola de devaluaciones para protegerse".

Para el catedrático Hernán Jácome, el 'boom' de las economías emergentes parece haber llegado a su fin. "Y hoy se verá quién hizo bien su tarea, si se hizo lo necesario para crear el entorno necesario para que los inversionistas no se vayan".

Los efectos en Ecuador

  • Mercado Interno Los países vecinos (Colombia, Perú, Chile y Brasil) suministran al Ecuador de bienes y servicios; se les compra muchos productos que son competitivos. La industria nacional va a tener que afrontar importaciones de productos de los países vecinos más baratos. Las autoridades económicas ecuatorianas deben enfrentar las devaluaciones con medidas arancelarias o salvaguardias cambiarias. Además, deben incentivar a que las empresas nacionales provean al mercado interno, para así evitar las importaciones. Y eso, justamente es lo que está sucediendo estos momentos.
  • Mercado Externo Uno de los problemas más duros que debe afrontar la economía nacional, en caso de las devaluaciones de los países vecinos, es que varios de ellos compiten con el Ecuador en los mercados internacionales. Por ejemplo, Colombia, en el caso del banano. Esta situación afecta directamente en los montos de las exportaciones. Cada vez que una moneda de un vecino se devalúa, ese país se vuelve más competitivo respecto al Ecuador, por tanto, sus productos se abaratan y los compradores preferirán adquirirlos, eso sí, siempre y cuando estos sean de similar calidad.
  • Costos de producción En el Ecuador, el beneficio de la depreciación del dólar se lo transfiere al trabajador. Por esa razón, en los últimos 7 años el Salario Mínimo se ha ido ajustando a razón de un 10% anual, en promedio. La excepción fue el 2013, cuando se incrementó en un 6,7%. Durante el actual Gobierno, los sueldos mínimos han subido, en términos reales y ajustado a la inflación, en un 50%. Eso ha sido posible porque el resto de los países han estado apreciando sus monedas. El momento en que ocurre el efecto contrario, el Ecuador se convierte en un país caro en términos de mano de obra para la producción comparado con sus vecinos.
  • Crecimiento económico La posible salida de capitales de los mercados emergentes se puede traducir en crecimientos menores del Producto Interno Bruto (PIB). El Gobierno ecuatoriano ya anunció que este año será complicado en materia económica. Las previsiones se confirman en varios organismos multilaterales. Según la firma Análisis Semanal para el 2014 se proyecta una desaceleración productiva y comercial. Aunque las cifras oficiales del crecimiento del PIB del 2013 aún no se conocen, lo más probable es que giren en torno al 3,5%. Algo similar se contempla para este año.
  • Créditos externos La reacción de las economías a protegerse de la ola de devaluaciones es incrementar las tasas de interés. Ello perjudica al Ecuador, ya que el costo de los créditos que solicita en el exterior para equilibrar su Presupuesto posiblemente aumente. Aunque la mayor parte de la deuda externa proviene de China y este país no ha anunciado ajustes a sus tasas, la vorágine que se vive actualmente y la fortaleza del dólar respecto al yuan podría forzar a adoptar una medida de este tipo. Otros países como India y Brasil, a los cuales se ha intentado solicitar préstamos, también podrían ajustar sus tipos de interés.

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