16 de November de 2012 00:04

La morosidad dentro del Banco Nacional de Fomento aumenta

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La situación financiera en el Banco Nacional de Fomento (BNF) viene registrando un deterioro en sus cuentas. A septiembre de este año, conforme los balances de la Superintendencia de Bancos, la entidad registró números en rojo por USD 11 millones.

A pesar de que el propio Presidente ha llamado la atención en más de una ocasión a sus directores de turno, las pérdidas crecen. En septiembre del 2006, meses antes de que el actual Gobierno empezara su administración, el BNF registraba ganancias por USD 3,1 millones. Incluso, el año pasado las utilidades sumaron USD 13,3 millones. Pero este año la situación ha cambiado.

El problema no radica en la falta de recursos, sino en que el banco no logra cuajar una gestión eficiente. “Cada cierto tiempo saltan casos de corrupción. Lo grave es que se ha vuelto normal escuchar que eso pase. Y ahí está el problema. Mientras no se tapen todos esos orificios por donde se pudiera escapar el dinero, probablemente las pérdidas seguirán aumentando”, señala el ingeniero agrónomo Francisco Negrete.

El analista Xavier Andrade también explica esa situación. “Evidentemente, la gestión administrativa del BNF ha mejorado. Ya no se ven largas filas, se han automatizado los procesos. Pero todas estas mejoras deberían ir acompañadas de cifras positivas y eso no está ocurriendo. Por tanto, a mi parecer, o se está entregando dinero indiscriminadamente sin retorno o se está filtrando dinero por procesos ilegales”.

Durante los 38 años que el Banco Nacional de Fomento (BNF) ha existido como un ente autónomo, no han sido pocos los problemas que ha tenido que enfrentar. Desde deficientes manejos administrativos hasta casos sonados de presunta corrupción.

Sin embargo, desde que el actual Régimen tomó la administración, la propuesta ha sido transformar a la entidad y desechar para siempre esa imagen de ineficiencia en sus procesos.

Pero eso no ha ocurrido. En junio del 2010, el Mandatario increpó duramente a los ejecutivos de la entidad para que mejorara la gestión. Y justo en ese mismo año, se conocieron varios procesos irregulares: pérdidas por la importación y exportación de harina de trigo en Argentina y urea en Venezuela; la compra con sobreprecio de 435 computadoras personales; la contratación de un programa de modernización tecnológica, que aún no funcionaba; el arrendamiento de vetustos cajeros automáticos, etc.

En esa ocasión, el Presidente reconoció que “se ha detectado corrupción, ineficiencia e indolencia en el BNF, por lo que está sometido a reestructuración”.

Este Diario envió un cuestionario a los ejecutivos del BNF, a través de su Departamento de Comunicación, consultándoles sobre las causas de estas pérdidas y el aumento de la morosidad. Pero no recibió respuesta.

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Para el asesor financiero Gabriel Rivas, al problema de la corrupción también se pudiera añadir la falta de una gestión eficiente de cobro. “La cantidad de créditos que se está entregando contrasta con la tasa de morosidad, quizás, entonces, los recursos no están retornando de la misma manera que están saliendo”.

De hecho, el balance de la Superintendencia de Bancos registra que la morosidad de la cartera se ha incrementado, al pasar del 14% en el 2006 para créditos comerciales y de 10% para los de consumo, a 20% y 17%, respectivamente, durante el actual año.

Y, mientras en el 2006, la cartera bruta sumaba USD 231 millones, en este año ha llegado a USD 924 millones. Es decir, prácticamente se ha cuadruplicado.

Por ello, en las oficinas de la entidad hay una especie de complacencia entre los usuarios, quienes acceden de una manera más fácil a los recursos que necesitan.

Por ejemplo, Carlos T. solicitó un préstamo por USD 7 000 para automatizar su taller mecánico, en Cuenca, en abril del 2011. El crédito lo gestionó con la copia de su cédula y otros documentos que verificaban que tenía ingresos, como un café Internet que posee en el centro de la ciudad.

Sin embargo, esta inversión no le ha reportado clientes y mantiene la misma facturación, que bordea los USD 1 200 al mes. En ocasiones es difícil pagar el crédito, pero no recibe presiones de la entidad. “Esto es bueno, porque las entidades financieras no esperan un día y molestan al deudor”.

María P. solicitó un crédito, el año pasado, para la compra de 1 500 m² de tierra para ampliar sus cultivos. El crédito ascendió los USD 3 000 y está satisfecha porque diversificó la oferta de los productos que siembra. Hace tres meses se enfermó y desde ahí no paga la cuota mensual que bordea los USD 125. Sí ha recibido llamadas, pero su única garantía son esas mismas tierras. Espera pagar cuando esté bien de salud.

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