23 de June de 2012 00:03

El maíz va a almaceneras estatales

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La Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA), ubicada en la carretera de entrada del cantón Ventanas (Los Ríos), tiene las puertas abiertas a los maiceros.

La almacenera estatal ha sido la tabla de salvación para los productores que no encontraban compradores privados para su cosecha de invierno.

En la UNA, el miércoles pasado ya había pocos productores que buscaban entregar su maíz. Nelson Yánez llegó con 150 quintales. Mientras observaba cómo los granos caían desde su vehículo y se introducían a través de una rejilla en el piso, comentaba que prefirió vender al Estado, porque le da un mejor precio.

El año pasado, el agricultor vendió su producción en USD 15,50 por quintal en los almacenamientos privados, pero ahora solo le reconocían 11,60, comentó. “Algunos centros de acopio no nos compran, debido a que dicen que las empresas están abastecidas con maíz importado”.

El problema de la compra del grano por parte de las industrias surgió a inicios de abril. Un acuerdo del Ministerio de Agricultura y Ganadería (Magap) aprobó la importación de 380 000 toneladas en maíz, de propiedad de la Asociación Ecuatoriana de Fabricantes de Alimentos Balanceados para Animales (Afaba). Ese gremio agrupa a más de 300 empresas dedicadas a la fabricación de alimentos balanceados y otros.

Muchos industriales prefirieron comprar este producto de origen argentino, pues resulta más barato que el maíz nacional. Ante este panorama, el Magap dispuso que la UNA adquiriera el maíz al precio oficial para regular el mercado. Además, el Gobierno bloqueó la salida del producto del puerto y abrió una indagación para establecer responsabilidades en el proceso de importación.

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Según César Herrera, gerente de Fenamaíz, la cosecha de este año en el país es de 1,2 millones de toneladas. “Vamos a tener maíz, todo el año, de julio a julio”.

En la UNA de Ventanas están a punto de terminar la compra de todo el maíz de la zona y sus bodegas están abarrotadas. Nervo Riofrío, jefe de planta, comentó que solo podrán comprar 15 000 quintales más. “En dos semanas llenamos la capacidad del almacén”, añadió.

En la vía Quevedo–Mocache, las extensas plantaciones de maíz lucen amarillas, secas y sin mazorcas. En estos lugares ya terminó el proceso de cosecha. Jéssica Palacios tiene 5 hectáreas en el recinto La Florida, junto a la carretera, y aún le quedaba poca producción por cosechar.

Mientras su esposo vendía más de 300 quintales en el comercial privado Interagro, ella ingresaba las mazorcas de maíz en la desgranadora. Vestía una blusa de mangas largas, pantalón y con una gorra trataba de cubrirse del sol.

Durante la mañana, Palacios, junto a siete trabajadores, tenía que desgranar cuatro pilos de maíz. Ella prefiere venderle a una empresa privada, aunque le paguen USD 13,50 por quintal, ya que la UNA le queda muy lejos de sus plantaciones.

En Mocache, los pequeños y medianos agricultores prefieren llevar sus productos a la UNA del cantón, que venderlos en los centros de la zona, porque el precio es menor. En la piladora Andreíta, al lado de la almacenadora estatal, pagan hasta USD 13,50.

El Estado estableció el precio de USD 16,50 por quintal; sin embargo, los productores como Cristóbal Tarira, de Casapalenque, se queja porque con la limpieza del maíz el peso del producto y la paga es menor. “Se reduce el contenido por el tratamiento y con base en eso nos pagan y es como si nos pagaran 14,50 dólares”.

A pesar de que a los agricultores les conviene vender el grano al Estado, están preocupados, porque aún no reciben su dinero. Yur Montoya, agricultor del recinto Las Campanas, llegó a la UNA en Mocache para preguntar a Mario Guerrero si ya tenía su paga. El agricultor vendió 300 quintales a la UNA, el pasado 29 de mayo. Pero junto a otros maiceros del sector deberá seguir esperando.

El trámite del pago a los agricultores lo realiza la UNA de Quevedo. Tanto en el centro de Mocache como el de Ventanas solo recolectan el grano. El jefe de esa planta, Agustín Quevedo, indicó que el retraso en los pagos se debe a que el Ministerio de Finanzas realiza filtros antes de desembolsar. “Esperamos que en un máximo de 15 días estar al día”.

José Solís, agricultor de Mocache, continúa entregando el maíz a la UNA, a pesar de que aún no le pagaban los 800 quintales que le vendió hace 20 días. “Prefiero esperar a que me den 12 dólares por el maíz, aunque me preocupa porque tengo que pagar deudas”.

La cosecha

Cada agricultor  tiene un cupo de 3 000 toneladas de maíz  en las UNA.  Cuando pasan de ese límite,  tienen que  venderlo   a las almacenadoras  privadas.

En la UNA de Mocache   se han recolectado 71   347 quintales de maíz húmedo y sucio a 420 pequeños y medianos productores. De cuales,  el 70% fue pagado.

Entre el lunes  y martes, 207  personas recibieron su paga en la  UNA de Ventanas. USD 419   844 fue el total   desembolsado.

Pronaca     informó   que ha  comprado     99  370 toneladas de  maíz nacional.

El maicero y los gremios

En  el campo,   los  pequeños agricultores están ajenos a las peleas de  los grandes gremios maiceros. Creen que los paros  fueron tardíos, pues ya habían vendido gran parte de la cosecha a bajo precio.

Además,  se cuestiona  la representatividad en los comités técnicos, como el del maíz,  donde  se estableció que el precio oficial bajara 50 centavos.  Pero con los reclamos el valor volvió a  USD 16,50.   

Según Manuel Villafuerte, ex presidente del Centro Agrícola de Balzar (Guayas), la división se debe a que   “uno quiere ser más líder que otro”.  Las personas  se hacen perennes en los cargos y no permiten que ingresen a dirigir otras personas, dijo.

Para Henry Peña, presidente de la Corporación de Maiceros Ecuador Productivo,  es difícil representar a todo  el país. “Aquí en el Ecuador  es muy difícil que haya una voz oficial que represente al sector maicero”. Cada gremio representa a su sector, a su provincia, expresa. Este gremio es delegado de  Ventanas (Los Ríos).

La falta de identificación por parte de algunos maiceros es porque  la Fenamaíz tiene 18 años de vida y 9    de jurídica, explica César Herrera, gerente del gremio.  El grupo reúne a  maiceros de Quevedo, Manabí, Guayaquil, Loja y la Amazonía. El único afectado es el agricultor. Hay asociaciones que no se unen  porque siempre “son los mismos dirigentes”, manifiesta  Villafuerte.

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