13 de April de 2012 00:01

El impuesto extraordinario frena la firma del contrato con Kinross

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Kinross y el Estado no llegan a un acuerdo para la explotación de oro en el proyecto Fruta del Norte.

El principal punto de conflicto en la negociación es el impuesto a los ingresos o ganancias extraordinarias, que se aplicará cuando el precio del oro supere el promedio acordado en el contrato.

La compañía y el Régimen ya acordaron, en diciembre del 2011, que el 70% de esas ganancias vayan a las arcas fiscales cuando la onza de oro superara USD 1 650. Pero el acuerdo no pasó el filtro de los altos directivos de Kinross y ambas partes regresaron a la mesa de negociación.

“No tengo por qué negar que tenemos dificultades en llegar a un acuerdo”, explicó el ministro de Recursos No Renovables, Wilson Pástor, quien aseguró que la minera canadiense quiere que no se aplique la Ley de Minería, en lo referente a los ingresos extraordinarios, lo cual “no puede aceptarse”.

Para aclarar el tema se espera que a finales de este mes llegue al país el presidente internacional de Kinross, Tye Burt.

Si no se logra un acuerdo, la empresa tendrá un año más para realizar actividades de exploración. Y si luego de ese tiempo tampoco se concreta la firma del contrato, el proyecto Fruta del Norte se revertirá al Estado y se pondrá a disposición de otros interesados.

El vicepresidente de Kinross en Ecuador, Dominic Channer, indicó que el tema de la negociación es sensible y que hay una voluntad de las partes para continuar el proceso y terminarlo con éxito.

Es justo que el Estado participe del incremento de las utilidades mineras por los altos precios internacionales de los metales, dice Fernando Valencia, director de la carrera de Ingeniería en Minas de la Universidad del Azuay.

Los yacimientos como Fruta del Norte ya eran rentables hace varios años, cuando fueron descubiertos, y ahora lo son más por los altos precios del oro, dice. Por eso cree que la rentabilidad del proyecto no se afectará con el nuevo tributo.

En el exterior, sin embargo, este impuesto no tiene precedentes, dicen dos geólogos mineros ecuatorianos radicados en Chile y Colombia.

Uno de ellos es Osman Poma, quien explicó que este impuesto tiene como antecedente los contratos petroleros vigentes en Ecuador y otros países, pero no toma en cuenta las particularidades del sector minero.

Poma, radicado en Chile al servicio de una firma canadiense, sostuvo que las mineras arriesgan grandes capitales para hallar depósitos minerales. La recuperación de la inversión se hace en los picos altos de precios, que tienen grandes fluctuaciones.

Por cada 1000 proyectos que empiezan con trabajos de exploración, solo uno pasa a la etapa de explotación. “Este es uno de los motivos para que el impuesto a ganancias extraordinarias sea crucial. En el caso del petróleo, las empresas ya saben lo que tienen cuando se licita un campo, entonces es cuestión de invertir para explotar. No existe el riesgo de exploración como en minería”.

De ahí que Poma cree que “es muy difícil que nuevas empresas de exploración ingresen al país. Únicamente las 4 ó 5 que están actualmente tienen que quedarse porque ya han invertido años”.

En la etapa de exploración, que toma entre cuatro y ocho años, las empresas invierten a su propio riesgo. Esos recursos pueden bordear los USD 8 millones anuales, con el riesgo de que el proyecto no sea rentable para explotarlo, dice Jorge Álvaro, gerente de Exploración de Geological Solutions, una compañía colombo-canadiense.

Si el Estado reclama 60, 70 u 80% de los ingresos extraordinarios), “debería también asumir los costos de la inversión”, dice Álvaro, añadiendo que este tipo de políticas, sumado a la incertidumbre en temas sociales y ambientales, el antecedente del Mandato Minero y los problemas de inseguridad jurídica, ubican al Ecuador en el penúltimo país para recibir inversión extranjera en materia minera, únicamente por encima de Venezuela.

“Me he reunido en los últimos meses con algunos inversionistas de Inglaterra, Canadá y EE.UU. y ninguno de ellos tiene la menor intención de ir a Ecuador”.

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Una década se necesitó para que el yacimiento Fruta del Norte llegara  a la etapa actual

2000 - 2007

La  canadiense Aurelian obtiene la concesión  de 7 000 hectáreas en  Yantzatza, de Zamora,  donde desarrolla el proyecto Fruta del Norte desde el 2003. En el 2007 descubre un yacimiento con 6,8 millones de onzas de oro en reservas.

18 de abril del 2008

La Asamblea Constituyente aprueba el Mandato Minero y detiene  las actividades de exploración en el país. Aurelian detiene  su operación y despide a  más de 300 empleados. Sus acciones bajan el 17,8 % en la Bolsa de Toronto.

2008 - 2009

La canadiense Kinross compra el 80,8% de  Aurelian y toma a cargo  el proyecto Fruta del Norte, por  USD 960 millones. En el 2009 consigue el permiso de reinicio de operaciones luego de expedida la nueva Ley de Minería.

2010 - 2011

La empresa Kinross inicia el proceso de negociación del contrato para explotar Fruta del Norte.  Hacia diciembre del 2011  firma un preacuerdo con el Régimen previo al contrato. Se compromete a invertir USD 1  100 millones.


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