10 de January de 2011 00:00

La fuga de combustibles por la frontera norte no se detiene

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Al transitar por la calle principal que conduce al sector de San Carlos, en Ipiales, Colombia, las ofertas de combustible están a la orden. Los lugareños ofrecen desde gas hasta gasolina, todos productos ecuatorianos.Más de 20 mujeres y hombres suben y bajan una pequeña manguera en cuya punta está amarrado un pedazo de botella plástica, es similar a un embudo. Las autoridades las conocen como bastoneras por su forma de mover la manguera.

Los choferes y habitantes de la localidad identifican plenamente esta señal. Se estacionan e inmediatamente los vendedores se acercan y le ofrecen los productos subsidiados del Ecuador a precios menores de los que se cotizan en Colombia.

La gasolina en el vecino del norte cuesta un 70% más, mientras que el gas alcanza actualmente un precio 10 veces mayor (ver infografía).

Ello se debe a que los combustibles en el Ecuador son subsidiados por el Estado y sus precios no son los del mercado.

Aunque los operativos de militares y policías ecuatorianos en la frontera dejaron como saldo el decomiso de 126 galones de combustible y 48 cilindros de gas, el año pasado, el impacto en el contrabando es mínimo. Así lo reconocen las autoridades.

Según información de la Agencia de Control Hidrocarburífero del Norte, un contrabandista puede alcanzar ingresos de hasta USD 3 000 al mes.

Un ejemplo de la ineficacia de los programas para controlar el contrabando es el proyecto Mi gas con dignidad, implementado en el 2008, en Tulcán.

Con este programa, los habitantes de la ciudad reciben del Estado una tarjeta para retirar tiques que les permiten comprar cilindros de gas a USD 1,60. Sin embargo, estos tiques se comercializan ilegalmente hasta en USD 10 entre personas que llevan el gas a Colombia donde el cilindro cuesta USD 17.

Frente a esto, las autoridades buscan instalar chips en los carros repartidores para monitorear las rutas asignadas para cada vehículo distribuidor.

Susana N. y su hermana Estefanía N., de 19 y 16 años, respectivamente expenden hasta 100 galones de gasolina al día. Ellas permanecen sentadas en una vereda en el sector de Puenes (Colombia).

Cuentan abiertamente que se iniciaron en el contrabando hace tres años y que su madre les prestó el capital. Explican que hay que negociar con el despachador de la gasolinera y con los uniformados para comercializar sin problema durante todos los días de semana.

Como ellas, otras 647 familias colombianas se dedican a la actividad ilegal, según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN).

En el lado ecuatoriano la historia es parecida. Hay complicidad entre los residentes de la zona fronteriza que viven de este negocio ilícito.

Por ejemplo, desde río Carchi (Ecuador), se envía la mercancía a lomo de caballo hasta San Carlos (Colombia). Un animal puede cargar hasta cuatro cilindros.

Los caminos son estrechos y de tierra. Aunque todos los vecinos saben de la actividad, prefieren guardar silencio. Si hay operativos militares o policiales enseguida corre la voz de alerta y se cubren la espalda.

Un estudio de actuación interinstitucional para erradicar el contrabando de hidrocarburos en el cordón fronterizo de Colombia y Ecuador revela los antecedentes de la evolución del contrabando en ambos países.

El autor de la investigación es José Luis Palomino, mayor de la DIAN, quien presentó un informe al respecto el año pasado.

En la investigación se explica que el tráfico de combustibles se inició a partir del 2000, cuando en el Ecuador entró en vigencia la dolarización.

Con este cambio de moneda, más los subsidios ecuatorianos, hubo un desfase entre los precios de la gasolina, diésel y gas en ambos países. Hace una década la gasolina en Colombia se ofertaba en 3 000 pesos y el costo era similar en el Ecuador.

A partir de esta fecha el combustible ecuatoriano, al ser subsidiado, se lo vende en un costo más barato, lo que despierta el interés de los contrabandistas. Utilizan cerca de 35 pasos fronterizos no autorizados para trasladar el producto a Colombia. El río Carchi, La Urbina y La Victoria son los pasos más usados.

Según la DIAN, el contrabando genera pérdidas anuales por cientos de millones de dólares en evasión de impuestos en Colombia. Por ello, impusieron la medida de reducir el precio del galón de gasolina extra para Ipiales de USD 3 a USD 2,5.

Pero aún existe una diferencia del 70 % con el precio ecuatoriano y el contrabando continúa.

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