4 de September de 2012 06:53

España probará el jueves la confianza de los inversores ante su deuda

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España medirá el jueves la confianza de los inversores, con su primer emisión de deuda a largo plazo en un mes, colocando todas sus esperanzas en dos acontecimientos que coinciden el mismo día: la visita de la canciller alemana Angela Merkel y la reunión del BCE.

El ministro de Economía, Luis de Guindos se mostró confiado, el lunes: “creo que el Banco Central Europeo (BCE) sabe perfectamente cuál es la problemática del euro y actuará en consecuencia”.

Incluso estuvo optimista al comentar la visita de la canciller alemana: “ yo creo que a lo que viene básicamente (Merkel) es apoyar las decisiones ya tomadas y anunciadas por parte del gobierno español”, declaró.

Sin embargo, es difícil olvidar hasta qué punto, España, cuarta economía de la zona euro, se encuentra en posición de debilidad ante sus socios: beneficiándose de una promesa de ayuda de 100 000 millones de euros para sus bancos, se encuentra bajo presión para que pida un rescate financiero más amplio.

Es cierto que la presión se redujo algo en agosto, a partir de las palabras tranquilizantes del BCE, que se declaró dispuesto a apoyar a los países con mayor dificultad de la Eurozona, como España o Italia, comprándole sus bonos.

Sin embargo “el efecto anuncio parece perder fuerza”, según advierten analistas del banco Inversis.

Uno de los indicios es la prima de riesgo, el sobrecoste que deba pagar España para financiarse respecto a Alemania, que pasó en los últimos días de menos de 500 puntos a los 550 (5,5 puntos de porcentaje) .

El mercado espera ahora acciones y si siente que las cosas no avanzan, podría pasarle factura al Tesoro español, que intentará el jueves colocar hasta 3.500 millones de euros en obligaciones a 2, 3 y 4 años, su primer subasta a largo plazo después de un mes de tregua veraniega.

Horas más tarde, el presidente del BCE, Mario Draghi, deberá diseñar los perfiles de su nuevo plan de compra de bonos, aunque ya hizo saber que el BCE solo actuará en coordinación con los fondos de ayudas europeos, el FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera) y su sucesor, el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) .

La pelota se encontrará entonces en el campo de los Estados que quieran beneficiarse de este apoyo, ya que deberán hacer un pedido oficial de ayuda, lo que implica grandes esfuerzos de saneamiento de sus finanzas públicas, que podrían ser elaboradas con el Fondo monetario internacional (FMI) .

El BCE deberá hacer malabarismo entre los dos tipos de reticencias, las de Alemania primero, poco proclive a firmar un cheque en blanco a los países débiles de la zona euro.

Pero también las de la misma España, que se eriza con sólo escuchar la palabra “rescate” y que no presentará su solicitud hasta que no se asegure que el apoyo no significa que su economía sea puesta bajo tutela, como ha sido el caso de Grecia, Portugal o Irlanda.

No obstante, “con unas necesidades de financiación de aquí a finales de año de casi 80 .000 millones de euros entre vencimientos y déficit público a cubrir, y con la prima de riesgo soberana otra vez en los 550 puntos básicos, el margen de maniobra del gobierno es escaso o nulo”, advirtieron analistas de Link Securities.

España espera mucho de la visita de Angela Merkel. La canciller “tiene un reto que es común a todos los europeos, pero a ella, como canciller alemana, le corresponde ejercer el liderazgo en él ” , estimó el fin de semana el presidente de gobierno, Mariano Rajoy, entrevistado por cuatro diarios europeos.

Y tiene “el desafío de resolver los problemas de la inestabilidad del euro y avanzar en la integración europea, y yo la veo dispuesta a ello”, continuó.

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