30 de May de 2012 13:24

España intenta contener el pánico del mercado ante el rescate de Bankia

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España intentó este miércoles, en vano, paliar las fuertes tensiones del mercado, detallando el proceso de rescate de Bankia, el más caro de su historia, y admitiendo que es prioritario “recuperar la confianza” de los inversores.

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Luz María Reyes, de Coral (derecha) frente a su casa antes de saber que el desalojo de su familia había sido suspendido, en Madrid, el 30 de mayo 2012. Foto: Reuters

En un intento de aliviar la presión sobre España, Bruselas propuso que el fondo de rescate europeo recapitalice directamente a los bancos con problemas sin pasar por los Estados.

Una medida que, de ser aprobada, puede tardar meses en aplicarse, advirtió sin embargo el comisario de Asuntos Monetarios, Olli Rehn.

La Comisión Europea propuso asimismo acordar un año más, hasta 2014, para reducir el déficit público español al 3% del PIB, dando un balón de oxígeno a España.

El país es el “centro de interés, no sólo para los países de la zona euro, sino también, probablemente, para la economía mundial”, destacó el gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordoñez, ante el Senado español.

“El principal problema que tiene en este momento la economía española es la caída de todos los indicadores de confianza en los últimos meses, agravada en las últimas semanas coincidiendo con la gestión de la última crisis bancaria” de Bankia, con gran exposición a activos inmobiliarios tóxicos.

“Nada es más importante ahora que recuperar la confianza” (de los mercados), porque “sin ello no podremos resolver ninguno de nuestros problemas”, dijo.

La reactivación de la tensión de los mercados, provocada por el anuncio del rescate público de Bankia por 23 500 millones de euros, se transformó en un huracán de pánico.

El miércoles, la bolsa española cerró el miércoles con un fuerte descenso en un clima de volatilidad por el temor sobre la salud del sector bancario, dejando al índice Ibex-35 al borde de caer por debajo de los 6 000 puntos, nivel que no pierde desde marzo del 2003.

Y la prima de riesgo --el sobrecoste pagado por España para financiarse a diez años respecto a Alemania, que es la referencia de la Eurozona -- batió un nuevo récord, a 541 puntos.

Para calmar la tempestad, el ministro de Economía, Luis de Guindos, precisó cómo fluirá el dinero público hacia Bankia.

“El mecanismo es el habitual” con emisiones de deuda “que evidentemente se hacen en los mercados de capitales y posteriormente, a medida que se va requiriendo, se va inyectando el capital”, explicó a la prensa.

Quedan menos de 5 000 millones en el FROB, el fondo creado en 2009 para ayudar al sector, por lo que se deberán encontrar 14 000 millones en el mercado, en el que los tipos de interés aplicados a España son muy elevados.

La otra opción contemplada --aportar deuda de Estado a Bankia para que la pueda cambiar por dinero fresco en el Banco Central Europeo -- fue abandonada.

El Financial Times escribió el miércoles que el BCE rechazó esta fórmula, lo que desmintió el ministro. El BCE confirmó que “no había sido consultado” al respecto.

Tras esta inyección del FROB, “Bankia será un banco público y no tengan la más mínima duda que se va a recuperar todo el capital invertido”, afirmó a los diputados.

“Saneando Bankia se está dando el paso más sustancial para resolver las dudas existentes sobre la solvencia del sistema financiero español”, debilitado desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, dijo el ministro.

“Después, el grupo será una de las entidades más solventes y saneadas para poder aprovechar todo su potencial de rentabilidad y crecimiento. Con esta actuación se está haciendo frente a la mayor parte del problema del sistema (bancario) español”, añadió.

Pero, no terminan aquí los problemas de España. Como destacó el gobernador del banco central, “ahora es prioritario recuperar la credibilidad (para España) con una ejecución presupuestaria rigurosa”.

España vivió una importante deriva presupuestaria en 2011 con un déficit del 8,9% del PIB contra el 6% prometido, y quiere alcanzar el 5,3% este año.

Sin embargo, “existen riesgos a la baja en la recaudación prevista”, admitió el gobernador y los gastos podrían ser más elevados de lo previsto, sobre todo para pagar las prestaciones por desempleo, en un país en el que uno de cada cuatro activos no tiene trabajo. Lo que compromete el objetivo de déficit.

“Creo que no es exagerado decir que España se juega gran parte de su futuro con el cumplimiento de estos objetivos fiscales y que un fracaso en este proceso de consolidación alejaría la posibilidad de una recuperación económica de España”, concluyó.

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