4 de July de 2010 00:00

El empleo doméstico digno tiene menos opciones en el mercado

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Redacción Negocios, Guayaquil, Cuenca

Guayaquil. La burocracia se toma años para resolver un reclamo

Seis frascos con barniz de uñas y tres cajas con medicina para diabéticos comparten espacio en la mesita de madera de Martha Fajardo.

Alrededor de estos dos productos gira su economía. Con los USD 3 que gana por cada arreglo de uñas costea los remedios para el tratamiento de su enfermedad.

Detectaron su diabetes en abril del 2009, tres meses antes de que perdiera el trabajo como empleada doméstica, puertas adentro. Como no gozaba de beneficios del Seguro Social, luego de siete años de barrer, lavar, cocinar y arreglar una casa, pidió afiliación o, por lo menos, más sueldo.

No ocurrió. En cambio, recibió malos tratos hasta que fue despedida. “Me acusaron de robar comida. Era falso”. La decepción se nota en cada palabra.

Martha, de 60 años, de contextura gruesa y cabello corto ensortijado, encontró luego otro hogar para trabajar, pero duró poco. Hace tres meses fue despedida, justo cuando el Gobierno difundía la campaña Trabajo Doméstico Digno, para respetar los derechos laborales de este sector.

La campaña oficial, entre el 1 y el 30 de junio, sirvió para que en Guayas, 2 000 empleadas domésticas sean afiliadas al IESS. Martha reactivó su denuncia por el primer despido intempestivo. El trámite lo hizo hace un año y el 12 de este mes ella y su ex patrono irán a la tercera audiencia.

El caso de Martha no es el único. Maximina Salazar, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Domésticas del Guayas, dijo que el incremento de estos casos llega a un 50%. Solo en junio, cuando brigadas de inspectores de Trabajo visitaron diversos hogares, el gremio recibió a 100 domésticas en busca de asesoría legal, antes de denunciar a sus patronos.

Guillermina Ortiz lo hizo. Luego de cuatro años de trabajo fue liquidada con USD 1 000. “Los señores de la casa dijeron que solo me correspondía la mitad, pero el resto era para compensar mi falta de afiliación al IESS”, indicó.

Ella cree que le corresponde más.

El jueves fue a la Subsecretaría de Trabajo, en la av. Olmedo y Malecón, a presentar su queja. Al lugar acuden quienes no han sido despedidas, pero quieren reclamar el salario básico de USD 240 y la afiliación al Seguro Social.

Lorena, quien omite su apellido, acudió el mismo día para informarse.

Le explicó a un funcionario que gana USD 160 por una jornada de 8 horas, desde hace dos años. Luego de conocer el paso a paso del proceso, se retiró. Dijo que teme perder su trabajo si denuncia el caso y le preocupa que el trámite tarde mucho.

Eso lo sabe Teresa Rosero, quien inició hace tres años una demanda por despido sin liquidación, tras 13 años de trabajo. El 13 de este mes tendrá la tercera audiencia. Espera que su antiguo jefe comparezca. La Subsecretaría no tiene estadísticas sobre las denuncias por despido.

Martha Trejo, coordinadora del programa Trabajo Doméstico Digno, dijo que una vez presentada la denuncia se convoca a las partes a una audiencia. Si una no comparece se solicita un acta de inspección. Luego, el funcionario emite una resolución que puede llegar a multa si hay una falta.

Este proceso puede tomar más tiempo cuando el multado pide revisar el caso en una sala de lo Laboral. Martha Fajardo espera una resolución, hasta mientras sigue con la manicura y pedicura a sus vecinas del Guasmo Sur.

De eso vive ahora y del salario básico de su marido. Ella pasa en su vivienda donde la sala, el dormitorio y la cocina están separados por dos planchas de madera. Red. Guayaquil

Quito. La clase media ha dejado de contratar

Marcia tiene 26 años, ha buscado trabajo de empleada doméstica desde hace dos meses, pero no ha conseguido nada. Quiere trabajar ocho horas diarias para ganar USD 240 mensuales, ya que los 300 que gana su esposo en el sector de la construcción no alcanzan para las necesidades del hogar.

“He buscado en casas conocidas, pero las personas no quieren pagar ese valor porque dicen que no les alcanza. Tal vez me ofrezcan un trabajo a medio tiempo. Si es así, voy a tomarlo”.

En lo que va del año ha sido complicado encontrar un trabajo de empleada doméstica, pues muchos empleadores siguen haciendo cálculos de cuánto les representará formalizar la relación laboral con sus empleadas, a raíz de la campaña de Empleo Doméstico Digno, lanzada por el Ministerio de Relaciones Laborales, el 16 de marzo pasado.

El balance del semestre ha sido negativo para Maximina Salazar, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Remuneradas del Hogar, quien asegura que semanalmente un promedio de 18 domésticas han perdido su empleo a causa de las decisiones gubernamentales.

“Y actualmente hallar un nuevo trabajo es bastante difícil. Las personas ya no quieren contratar a las trabajadoras del hogar por las exigencias alrededor del tema”.

Una de ellas es Andrea Ramos, que trabaja como secretaria en una empresa privada. Ella prefiere realizar la limpieza de su casa en las noches, al terminar su jornada laboral, y así evitar la serie de trámites para contratar una empleada. “Algunas personas a veces actúan de forma deshonesta y nos ponen un juicio diciendo que no cumplimos con el pago de sueldo y afiliaciones”.

Susana Albornoz, representante de la agencia de empleos Assitensa, cree que la gente ha dejado de contratar empleadas domésticas por las exigencias para formalizar esta labor.

“Las contrataciones han disminuido. En el 2009 colocábamos unas 50 personas al mes y ahora unas 20. También se han presentado despidos”.

Olga Méndez, presidenta de la Asociación de Trabajadoras Domésticas Aurora de la Libertad, respalda la medida para formalizar el empleo doméstico, pero cuenta que “mucha gente no quiere cumplir ni con esto ni con el incremento salarial” a USD 240 desde enero pasado.

Aunque Méndez no cuenta con datos nacionales sobre el número de despidos, dice que hasta marzo pasado 420 domésticas perdieron sus trabajos por las medidas gubernamentales. El Gobierno debe desarrollar mecanismos para garantizar estabilidad”.

Luis Torres, dueño de la agencia de empleos Eras, asegura que la situación económica actual es la principal causa para que se deje de contratar a domésticas o que se decida prescindir de sus servicios. “Las familias de clase media son las que más sufren. Se ven forzadas a recortar gastos y uno de ellos son los sueldos de las trabajadoras del hogar”.

El Ministerio de Relaciones Laborales ha guardado silencio sobre este tema. No ha informado sobre cuántas denuncias se han presentado en la Inspectoría de Trabajo sobre los despidos. Se ha limitado a decir que a raíz de su campaña hay más afiliaciones al IESS, pero no tiene cifras.

Los únicos datos proporcionados fueron los referentes a las inspecciones realizadas el mes pasado en Quito, Guayaquil, Cuenca y Ambato: 10 289 visitas. En el 58% de los casos las empleadas tenían afiliación al Seguro Social. Redacción Negocios

Cuenca. El 52% de empleadas tiene seguro social

Unas 3 000 inspecciones cumplieron durante cuatro semanas, en Azuay, 10 inspectores de Trabajo del Ministerio de Relaciones Laborales.

Las visitas domiciliarias tuvieron como objetivo conocer si las empleadas domésticas están afiliadas al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

La semana pasada concluyó la inspección en Cuenca y desde el lunes pasado arrancó en Loja, Cañar y Zamora Chinchipe. La responsabilidad estará a cargo de los mismos verificadores que trabajaron en Azuay.

Según Fabián Saavedra, uno de los inspectores, en Azuay se registraron unas 3 000 inspecciones y hubo aceptación del 90% de la ciudadanía. El 10% se resistió a entregar los datos requeridos, pero se volverá a visitarlos.

Los 10 inspectores tuvieron un mínimo de ocho inspecciones por día y un máximo de 15.

El jueves pasado, en el sector del parque Luis Cordero (centro de Cuenca), Ruth Serrano de Sánchez atendió a Saavedra y respondió en tres minutos todas las preguntas del cuestionario.

Contó que su empleada es Carmen Duchitanga, de 51 años, quien labora tres horas al día y tres días a la semana. En ese momento (11:00) Duchitanga, oriunda de la parroquia cuencana de Turi, no estaba en su trabajo, pero Serrano aseguró que su empleada está afiliada desde hace 15 años.

¿Cómo verificar que Serrano dijo la verdad? Saavedra explicó que se hace un cruce de información con la base de datos del IESS. “No se deja cabos sueltos”. Este mes, en la Inspectoría de Trabajo del Austro hubo interés de la gente por conocer cómo se legaliza o se afilia a una empleada.

El Ministerio de Relaciones Laborales informó que se realizaron 1838 inspecciones en Cuenca: el 52% de las empleadas tenía afiliación. Red. Cuenca.

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