27 de November de 2011 00:01

¿Da el acceso privilegiado a la Fed ventaja a Wall Street?

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Horas después de reunirse el 15 de agosto con el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Ben Bernanke, Nancy Lazar hizo una apresurada llamada a sus clientes para avisarles de que la entidad estaba desempolvando una estrategia de la década de los 60 conocida como Operación Twist.

La noticia sugería un auge en los bonos de largo plazo. Fue una previsión acertada. Durante las cinco semanas siguientes, los precios de los papeles del Tesoro a 10 años subieron, con rendimientos de dos dígitos, en un año débil en los demás ámbitos.

Para cuando la Fed anunció su Operación Twist por US$400.000 millones, el 21 de septiembre, la ventana para las ganancias rápidas ya estaba cerrada.

Lazar forma parte de un grupo de analistas e inversionistas con buenos contactos y acceso a los principales funcionarios de la Fed, que les conceden pistas sobre cuáles serán los próximos pasos del banco central, según entrevistas y cientos de páginas de documentos obtenidos por The Wall Street Journal. Lazar, economista de International Strategy & Investment Group Inc., no quiso hacer comentarios para este artículo.

Este acceso es parte de un intento de los fondos de cobertura y otros operadores por obtener más información sobre el funcionamiento interno del gobierno. Lo que ocurre en Washington se ha vuelto más importante después de que la crisis en 2008 generó nuevas regulaciones y provocó una intervención más enérgica de los legisladores en la economía.

Las palabras y acciones de la Fed, en particular, tienen un enorme impacto sobre los mercados. Esto ha motivado la creación de nuevas directrices en el banco central para combatir la impresión de favoritismo.

Las conversaciones son importantes para ambas partes, lo cual dificulta que la Fed cierre completamente sus puertas a operadores y analistas. La Reserva Federal quiere saber cómo responderían los inversionistas a cambios en la política monetaria y evitar sorprender a los mercados. Por su parte, los inversionistas revelan novedades que podrían representar peligros inadvertidos para la economía de EE.UU., según fuentes cercanas.

Dichas conversaciones son perfectamente legales, pero generan un delicado acto de equilibrismo en la Fed, que intenta saciar su necesidad de información sin dar a Wall Street una ventaja injusta sobre el público general.

Bernanke conversa solamente sobre asuntos que ya son de dominio público, aseguró una portavoz del banco central. Pero gerentes de fondos de cobertura y ejecutivos de Wall Street que se reúnen regularmente con él y otros funcionarios de la Fed reconocen que consiguen información valiosa durante los encuentros cara a cara.

“Es como un interrogatorio”, dijo Laurence Fink, presidente ejecutivo del gigante de gestión de inversiones BlackRock Inc. “Por las preguntas que hacen, uno sabe lo que tienen en mente”. Fink mantuvo diez conversaciones telefónicas y reuniones con funcionarios de la Fed en los últimos dos años y medio, según sus calendarios y solicitudes de registros públicos. Dijo que la mayoría de ellas estaban relacionadas con el papel de BlackRock en su calidad de asesor de la Fed de Nueva York.

El presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley, también se reúne regularmente con inversionistas. La entidad, uno de 12 bancos regionales que constituyen el Sistema de la Reserva Federal, mantiene los lazos más estrechos con los inversionistas porque lleva a cabo las transacciones del mercado de bonos del banco central.

Dudley, quien también es vicepresidente del Comité Federal de Mercado Abierto, que fija la política monetaria del país, admitió que las conversaciones podrían crear la impresión errónea de que inversionistas con acceso a la Fed juegan con ventaja. “Ponemos mucho cuidado en enmarcar los temas y preguntas de una manera neutral que no revele lo que tenemos en mente y tenemos siempre presente que sus comentarios a veces pueden reflejar los propios intereses de sus firmas”, dijo Dudley en un comunicado.

Hay reglas del banco central que prohíben que las autoridades revelen acciones de la Fed que no son públicas. Pero deducir pistas sobre las intenciones de la Fed durante conversaciones privadas puede ser igual de valioso para los inversionistas que hacen apuestas sobre la dirección que tomará la economía.

Las preocupaciones sobre el acceso a la Fed surgieron hace un año. El 18 de agosto de 2010, el ex gobernador de la Fed Lawrence Meyer, que dirige un servicio de investigación que predice y analiza las acciones del banco central, les dijo a sus clientes en una nota que “la artillería pesada” estaba cargada para comprar bonos para estimular la economía.

Una semana después, Bernanke dijo en un discurso que había “opciones de política monetaria disponibles para proveer más estímulo”. Las acciones dieron un salto tras la noticia, pero para entonces, los clientes de Meyers ya habían disfrutado de suficiente tiempo para aprovecharse.

En su reunión del 25 de enero de 2011, la Fed sopesó la necesidad de comunicarse como parte del “proceso de transmisión de política monetaria” frente al “acceso justo y equitativo” que debería ofrecerse al público, según las minutas de la reunión.

En junio se aprobaron nuevas directrices. Establecían que los miembros de la Fed debían evitar “en la medida de lo posible” reunirse en privado “con cualquier particular, firma, u organización que pudiera beneficiarse financieramente” de la información de la Fed “a menos que esos puntos de vista ya hubieran sido expresados en sus comunicaciones públicas”.

En octubre, la Fed de Nueva York dejó de proveer acceso anticipado de sus pronósticos económicos a analistas de Wall Street que integran un comité de asesoramiento del organismo.

Pero las nuevas reglas no impidieron que Lazar y otros alertaran a sus clientes sobre la Operación Twist. Richard Tang, jefe de negociaciones de bonos de Royal Bank of Scotland y miembro del Comité de Asesoramiento de Préstamos del Tesoro, hizo un pronóstico similar aproximadamente una semana antes que Lazar. Como integrante del comité, Tang se reúne varias veces al año con funcionarios del Departamento del Tesoro y de la Fed, entre ellos Bernanke.

En un muy anticipado discurso el 26 de agosto en Jackson Hole, Wyoming, Bernanke dejó abierta la posibilidad de más medidas para impulsar la economía pero no dijo qué podría hacer la Fed ni cuándo.

Los rumores de la Operación Twist se propagaron, favoreciendo a la Fed. La posibilidad de que el banco central comprara bonos a largo plazo del Tesoro, junto con los problemas en la economía mundial, alentaron a los inversionistas a comprarlos antes. El auge consiguiente hizo subir los precios y redujo los rendimientos, que se mueven en dirección opuesta. Así, los inversionistas ayudaron a la Fed a rebajar los costos del endeudamiento.

Las acciones se tambaleaban después de que la Fed emitió un comunicado posterior a la reunión del 9 de agosto con la noticia de que no subiría las tasas de interés hasta mediados de 2013. El último párrafo del documento decía que la Fed estaba dispuesta a recurrir a “todo el espectro de herramientas de política monetaria disponibles”.

Algunos analistas predijeron correctamente que la frase indicaba una nueva ronda de compra de bonos, una interpretación drásticamente diferente frente a la opinión mayoritaria de hacía apenas unas semanas. Al propagarse la perspectiva más optimista, las acciones se dispararon, cerrando con un alza de 4% en el día.

Entre quienes hicieron correr la noticia estaba Tang, de Royal Bank of Scotland, quien dijo a sus clientes que la Fed compraría bonos a más largo plazo, según fuentes. “No pueden perderse esta acción”, les dijo a clientes en un email el 17 de agosto.

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