Cristian Espinosa: 'Las empresas nacionales crecieron por la apertura, no por la protección estatal'

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César Augusto Sosa  Editor de Negocios

 ¿Las restricciones que puso el Gobierno a las importaciones mejorarán la calidad de los productos o tienen otro objetivo?

Creo que el Gobierno tomó esa decisión viendo el déficit de la balanza comercial, que es un problema crónico del país y que difícilmente se corregirá restringiendo la importación de hamburguesas, papas fritas o tapas para botellas.

¿Por qué?

Al no existir una producción local que reemplace inmediatamente a los productos importados -básicamente insumos y materias primas- el Gobierno tendrá que aflojar la restricción, caso contrario se afectará la producción y se puede generar un proceso recesivo.

¿Por qué las empresas no aprovechan la oferta nacional y prefieren importar?

Los empresarios no buscan desarrollar industrias específicas sino producir más, al menor costo, con mayor calidad y en condiciones de eficiencia. En algún momento el empresario decidió importar pasta de tomate de Chile, no porque sea antipatriota, sino porque eso era económicamente eficiente.

Pero se afecta a la producción nacional.

Pongamos otro ejemplo. Mi esposa y yo buscamos el bienestar de nuestros hijos. Y consideramos que es eficiente destinar nuestros recursos a su educación en una universidad extranjera. Podríamos preguntarnos por qué tomamos esa decisión, si aquí la educación es buena, incluso es más barata. Lo hacemos porque creemos que es eficiente gastar la plata en una universidad extranjera. El Gobierno también lo hace cuando ofrece becas para estudiantes y está importando servicios de educación. Pero qué tal si un ministro prohíbe la salida de estudiantes al exterior, para que los chicos estudien aquí y así se fomente a las universidades nacionales. Algo similar ocurre con la importación de bienes.

¿Y si esa decisión genera un desequilibrio en la balanza comercial?

La manera de promover un equilibrio en la balanza comercial es incentivando las exportaciones, generando espacios para hacer negocios, firmando acuerdos comerciales, alianzas, atrayendo inversiones.

Mientras se generan las condiciones para aumentar las exportaciones se pueden restringir las importaciones.

El problema es que no se han generado esas condiciones.

Ahora se está negociando un acuerdo comercial con la Unión Europea (UE).

Eso sería interesante, porque atraería inversión extranjera...

¿Se puede llegar a un acuerdo con la UE en medio de estas restricciones?

Es difícil. Lo que se está negociando con la UE son reglas para facilitar el comercio. Y lo que estamos haciendo es poner normas para complicar el comercio. Nos hemos olvidado que el comercio es de doble vía.

¿Cuál es el riesgo?

Los productores nacionales de carne están felices con las restricciones. Y dicen que el próximo año van a poder exportar y van a exigir que se abran mercados para vender en otros países. Entonces, los otros países dirán: si ustedes no nos dejan venderles carne molida, por qué les vamos a comprar su carne. Y nos van a poner normas técnicas.

¿Cuál será el resultado de las restricciones?

Un aumento de los precios de los productos importados, sin que necesariamente suba la calidad. Puede ser que la demanda baje y consumiremos menos whisky o autos. Pero saldrá la misma cantidad de dólares por los mayores precios y no hemos corregido el déficit comercial ni mejorado la calidad de los productos.

¿Qué logran las empresas nacionales frenando las importaciones?

Un mayor pedazo del mercado local, pero a un costo que pagará el consumidor. El metro cuadrado de construcción será mayor y lo pagará quien compre esa vivienda.

El cambio de matriz productiva requiere protección para la industria local.

En la Sierra, por ejemplo, ya hubo un cambio de la matriz productiva. Muchos productores dejaron de criar ganado, sembrar pequeñas parcelas de productos relativamente básica para ir a una producción con más valor agregado y con más tecnología como es la floricultura. Antes cada hectárea rendía USD 100 000 y hoy se consigue el triple. Las empresas que han surgido no lo han hecho gracias a la protección, sino a un modelo de apertura en EE.UU. y Europa, a través de preferencias arancelarias, importando insumos con menores aranceles o agilitando los trámitespara exportar a menor costo. Eso es apertura.

¿Cuántas han proliferado con el libre mercado?

No sé cuántas. Pero si le preguntan a los empresarios qué prefieren: protección o libertad para hacer negocios, seguro dirán lo segundo.

Entonces, ¿por qué hay tantos empresarios que aplauden las restricciones?

Aprovechan la coyuntura.

  • Su trayectoria 
    Funcionario de carrera de la Cancillería. Exjefe del equipo negociador del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. Actualmente es analista y titular de la Amcham.
    Su punto de vista.  Sostiene que las restricciones a las importaciones, aplicadas desde el mes pasado, ocasionarán un aumento de precios de varios productos y que el consumidor terminará pagándolo.


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