13 de March de 2012 00:05

El consumidor no se beneficia de los 2 centavos por botella plástica

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El cobro del impuesto redimible de dos centavos por cada botella de plástico cumplió tres meses de vigencia, pero los puntos acreditados para acopiarlas son escasos.

Además de las embotelladoras (57 centros de recepción en el país), que obligatoriamente deben recibir los envases, dos agrupaciones independientes tienen permiso para la recepción y devolución de los 2 centavos a nivel nacional: la Asociación Artesanal de Reciclaje Vida Nueva (Quito) y la Corporación Alternativa de Desarrollo (Cuenca), según el Servicio de Rentas Internas (SRI) y el Ministerio del Ambiente. Y desde la semana pasada, otra recicladora obtuvo el permiso en Guayaquil.

La ministra de Ambiente, Marcela Aguiñaga, señaló que hasta febrero se han recolectado alrededor de 3 millones de botellas.

De acuerdo con Caterina Costa, presidenta de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (Aseplas), la logística actual de recolección de botellas es limitada e impide cumplir con dos objetivos del Gobierno: que el consumidor reclame sus 2 centavos y promover el hábito del reciclaje. “Sin la posibilidad de que el consumidor acuda a un punto cercano de canje, el reciclaje por ese lado es bajo. Por eso pedíamos facilidades para que entren a operar los recicladores”, expresó Costa.

Para el consumidor es costoso recuperar los dos centavos. Omar Arce almuerza en un patio de comidas y acompaña su platillo con una botella de gaseosa, por la cual ya paga el impuesto verde. Para recuperar el valor gravado tendría que movilizarse a un punto autorizado. Él vive en el suroeste de Guayaquil y el primer lugar que se le ocurre, donde podría hacer el canje, es en la embotelladora de Coca-Cola, ubicada en la av. Juan Tanca Marengo (norte). Solo en ese trayecto debiera invertir 50 centavos, en dos buses.

Matilde Burgos dice que compra gaseosas dos o tres veces por semana para el almuerzo y sabe que paga un nuevo impuesto. Pero no está interesada en recuperar esos dos centavos. “Tendría que ir a buscar dónde cambiar las botellas y más me va a costar el pasaje, que lo que voy a recuperar”.

El negocio ha quedado para las recicladoras, las cuales deben acreditarse para recuperar los 2 centavos por botella.

Luego de una serie de documentación entregada a las autoridades, Mario Bravo, presidente ejecutivo de Recynter, logró la acreditación como centro de acopio oficial. Prepara una campaña nacional de difusión desde el 15 de abril próximo.

“Pensamos recolectar 1 500 000 botellas diarias en todo el Ecuador lo que equivale a (una inversión) de 30 mil dólares diarios”, expresó Bravo, quien tiene la empresa matriz en Guayaquil.

Él cree que tanto en los hogares y tiendas pueden hacer reciclaje y hacer una gran labor social donando al reciclador urbano ya que hay más de 20 mil de ellos que trabajan en todo el Ecuador. Así existiría la oportunidad de hacer un reciclaje en la fuente. “Nuestras empresas, durante 43 años, capacitaron a recicladores urbanos y formaron micro empresarios con centros de acopio para un efecto multiplicador”, enfatizó.

El acopio se sigue realizando en recicladoras, en donde se paga por cada kilo del plástico.

Recológico S.A. tiene un punto de recepción en el norte de la ciudad. Allí, por el kilo de botella blanca se paga al vendedor 35 centavos (cerca de 40 botellas en presentaciones personales); las de color, se cotizan en 20 centavos por kilo. Es decir, menos de 2 centavos por botella.

Mientras tanto, la industria embotelladora de gaseosas ya ha realizado algunos ajustes en sus precios desde noviembre pasado, cuando fue aprobada la Ley Fomento Ambiental y Optimización de los Ingresos del Estado, en donde se incluyó este tributo.

Humberto Calle, quien atiende una despensa en el norte de la urbe, recuerda que en diciembre y febrero hubo alzas en bebidas pertenecientes a empresas como Arca Ecuador (que embotella productos de Coca-Cola), Ajecuador y Nestlé. Los ajustes superaron esos 2 centavos.

Stalyn Pinoargote, quien vende bebidas gaseosas y no gaseosas en un puesto del mercado Caraguay, al sur de Guayaquil, recibió una nueva lista de precios de la firma Ajecuador. Desde la semana pasada, la Big Cola de 510 mililitros pasará de 35 a 40 centavos. La presentación de 1,3 litros, en cambio, subirá a 65 centavos. Antes, costaba 5 centavos menos.

Calle está interesado en conocer de qué forma puede ser acopiador de estas botellas, para recibir los 2 centavos. Cree que podría ganar algo en ese proceso. A Pinoargote, en cambio, no le interesa. “Cómo voy a recoger botellas si no hay dónde canjearlas, y si me toca ir hasta las embotelladoras más se me irá en transporte que en recuperar el dinero”.

 
El cambio de consumo, un reto

Durante un reciente encuentro empresarial en Guayaquil, Carlos Marx Carrasco, director del Servicio de Rentas Internas (SRI), refutó las críticas hechas al impuesto redimible a las botellas plásticas, enfocadas en decir que el consumidor es el gran perdedor. Carrasco explicó que el envase gravado es a una bebida gaseosa,   no indispensable en la alimentación  como la leche o el aceite, cuyos envases  no  tributan.
 
Adriana Mero integra una familia de nivel socioeconómico medio bajo, según define. Y durante el almuerzo, lo tradicional es consumir una ‘cola’. Como su hijo es el que aporta con la bebida , no se había percatado de su carestía.

¿Por qué en lugar de pagar USD 1,05 por una gaseosa  no prepara un jugo de frutas? “Si compro naranjas con esa plata no me va a alcanzar más que para
media jarra y la familia es grande”, contestó.

En efecto, ahora no es la temporada de naranjas, sin embargo, en los mercados de Guayaquil hay frutas a menor costo como el tomatillo. Hay puestos que
venden hasta en 6 unidades por un dólar. “Yo prefiero el jugo de frutas porque es más nutritivo y con un dólar de tomatillo me alcanza para mi familia, que somos 6”, comentó Roxana Monteverde, quien también compraba en Caraguay.

La normativa vigente

La Ley de Fomento  Ambiental y Optimización de los Ingresos del Estado, publicada en el Suplemento del Registro Oficial nro. 583, de 24 de noviembre de 2011, creó el Impuesto Redimible a las Botellas Plásticas no Retornables.

La finalidad del tributo a las botellas plásticas es  disminuir la contaminación ambiental y estimular el proceso de reciclaje, estableciendo adicionalmente que las operaciones gravadas con dicho impuesto serán objeto de declaración dentro del mes siguiente al que se las efectuó.  

El hecho generador  de este impuesto es envasar bebidas en botellas plásticas no retornables, utilizadas para contener bebidas alcohólicas, no alcohólicas, gaseosas, no gaseosas y agua, o su desaduanización para el caso de productos importados, pudiendo el consumidor recuperar el valor pagado por concepto de este impuesto.

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