11 de December de 2012 00:01

China busca un nuevo contrato eléctrico

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Una empresa estatal, escogida dentro de un proceso de adjudicación directa, construirá en los próximos años la nueva línea de transmisión de 500 kilovoltios (kV).

Esta nueva línea transportará la energía que produzca la Central Hidroeléctrica Coca-Codo Sinclair hacia las ciudades de Quito y Guayaquil, ya que actualmente las líneas que dispone el país no tienen la suficiente capacidad para ese propósito.

El proyecto incluye, además, una nueva línea de 230 kV para evacuar la energía que produzca la Central Sopladora y un pequeño tramo con las mismas características técnicas desde el Coca-Codo hacia las poblaciones de Jivino y Shushufindi, con el fin de mejorar la provisión de energía para la Región Amazónica y las empresas petroleras (ver mapa).

Toda la ampliación del sistema de transmisión costará USD 440 millones y será contratado exclusivamente entre firmas estatales.

Lo anterior, con base en el artículo 104 del Reglamento de la Ley de Contratación Pública, que determina que las empresas públicas pueden hacer contrataciones relacionadas al giro específico de su negocio y sin estar sujetas a la Ley de Contratación Pública.

Bajo esa premisa y con la posibilidad de que las compañías estatales puedan firmar contratos sin concurso con sus pares internacionales, la empresa pública de transmisión Celec-Transelectric convocó a finales de octubre a 16 empresas estatales de Colombia, Brasil y China a presentar sus ofertas para la nueva línea de 500 kV, explicó el gerente de Transelectric, Marcelo Vicuña.

De ellas, dos empresas son de Colombia (Interconexión Eléctrica ISA y la Empresa de Energía de Bogotá); una de Brasil (Electrobras) y 13 de China.

En esta lista, cuatro compañías ya son conocidas en el Ecuador porque construyen actualmente cinco proyectos de generación hidroeléctrica y termoeléctrica: Hydrochina, Harbin, Sinohydro y Gezhouba (CGGC).

De las 16 empresas, Vicuña destacó que Electrabas de Brasil e ISA de Colombia presentaron excusas para hacer sus ofertas.

Vicuña indicó que el proceso de contratación de manera directa se da por cuestiones de tiempo, para empatar con el inicio de operación del Coca-Codo.

Las ofertas de las empresas interesadas deberán incluir el 75% del financiamiento del proyecto. El 25% restante correrá por parte del Estado ecuatoriano.

Vicuña define el contrato como un “medio EPC”. Es decir, la empresa ganadora tendrá que recoger estudios parciales de la línea de transmisión de los que dispone Transelectric, completarlos y realizar la construcción y puesta en marcha del proyecto.

Cada compañía o consorcio interesado deberá presentar en su oferta las condiciones del financiamiento: plazos de pagos y tasa de interés por el crédito.

Las empresas chinas están respaldadas por el Banco de Desarrollo de China y Eximbank.

El pago del préstamo para el proyecto se hará en base a los ingresos que genere la operación de la nueva línea de transmisión.

Y la tarifa para el transporte de la energía también deberá estar presente en la oferta.

Adicionalmente, la empresa tendrá a cargo la operación y mantenimiento de la nueva línea de transmisión por un tiempo mínimo de cinco años, que podrá extenderse al cabo de ese plazo.

¿No es la misma figura de una concesión? Vicuña asegura que no, ya que en una concesión la empresa concesionaria tiene total autonomía sobre un servicio.

En cambio, dice, bajo la figura planteada para el proyecto de 500 kV, el Estado es el dueño de los activos y tiene a cargo el servicio, pero contrata a la empresa constructora para que haga la operación y el mantenimiento por un tiempo determinado.

Técnicos relacionados con el sector eléctrico, que pidieron la reserva, sostienen que este tipo contrato se asemeja a los contratos de concesión que se crearon para este sector a raíz de las leyes Trole 1 y 2, aprobadas en el gobierno de Gustavo Noboa.

Estos contratos fueron criticados por sectores sindicalistas y nacionalistas de la época, por supuestamente pretender privatizar los servicios públicos.

También fueron criticados por este Gobierno. Sin embargo, la figura de concesión de la generación, distribución y transmisión aún se encuentra en la Ley vigente del Sector Eléctrico .

Las empresas interesadas tenían que presentar sus ofertas hasta enero del 2013, pero pidieron una prórroga.

Transelectric espera firmar el contrato en abril del 2013 para que el proyecto entre a operar en tres fases entre el 2015 y el 2016.

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Fases del proyecto

La primera fase  del proyecto de ampliación de la línea de transmisión a 500 kilovoltios tendrá un plazo de 820 días (2,2 años) desde la firma del contrato. Esta comprenderá la línea entre el Coca-Codo y la subestación El Inga, cerca de Quito.
 
Una segunda fase   del proyecto comprenderá una línea de transmisión de 230 kV entre la Central Sopladora y Guayaquil. Esta fase tiene un plazo de 640 días (1,7 años).

Una tercera fase  del proyecto comprenderá una línea de transmisión de 500 kV entre la subestación de El Inga cerca de Quito, pasando por Tisaleo (al sur de Ambato) y con destino final a Guayaquil en la estación Chorrillos. Para esta línea se tiene un plazo de 1185 días (3, 2 años).

La nueva línea   de transmisión deberá comenzar a operar hacia mediados del 2015 para que comience a ser probada por las primeras turbinas que entren a operar del Coca-Codo.

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