10 de May de 2010 00:00

Los centros estatales de acopio de arroz se saturan

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Redacción Guayaquil

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Cinco para las 10:00. A Xavier Benavides le faltaba llenar seis sacos con el arroz que obtuvo de sus cuatro cuadras productivas.

Por el intenso sol, que resecaba sus brazos el pasado jueves, disminuyó el ritmo de trabajo. A ratos descansaba, pero denotaba preocupación en su rostro.El exceso de lluvias afectó la calidad del producto, cosechado en el recinto Guarumal, en Babahoyo. “Tengo granos de color rojo, negro y mucho tamo”, lamentó.

Así, dijo, no puede vender la gramínea a los silos a cargo de la Unidad Nacional de Almacenamiento (UNA), ubicados a 5 kilómetros del lugar y operativos desde el 30 de abril pasado. Son los de mayor capacidad de almacenamiento en manos del Estado, con 30 000 toneladas.

Por disposición del Gobierno, allí pagan USD 28 por las 200 libras de arroz en cáscara, con 20% de humedad y 5% de impurezas. Así lo requiereVenezuela, a donde será exportado el cereal.

La propuesta resulta interesante para los campesinos, pero acceder a ella resulta tediosa, expresó Germán Dávila, dueño de 250 hectáreas en Mata de Cacao. “El Gobierno debería contratar más centros de acopio, sino todo será un caos”, sugirió.

En los exteriores de la UNA, a las 11:00, 75 camiones cargados con arroz esperaban su turno. Veinticuatro horas antes, Napoleón Lombeida era el último de la fila, pero ahora le faltaban cuatro puestos para ingresar.

Recibe USD 1 por cada una de las 150 sacas que moviliza por viaje. Duerme en su camión, soporta aguaceros y calor sofocante. “No me puedo mover, porque pierdo el turno. Creo que a las 16:00 he de salir”, pronosticó. La primera vez esperó dos días.

Del pago por el producto, lo único que sabe es que el agricultor lo recibe después de cuatro días, aunque la disposición es que la liquidación se haga en 48 horas.

Aquella situación la conoce bien Xavier Benavides. Necesitaba el dinero para pagar un crédito de USD 2 000 y prefirió vender en USD 20 cada una de sus 80 sacas, a una piladora del sector que ofrece pago inmediato.

Bernardo Morejón tiene una deuda de USD 18 000, que debe pagar este mes. No ha ido a la UNA por la lentitud de la atención, aseguró. Tiene 50 hectáreas y cada una le rinde 60 sacas. Teme venderlas en USD 20.

La situación se repite en la provincia de Los Ríos, donde se inició la cosecha de invierno hace 20 días. Entre la semana anterior y la actual se prevé que salga el 40% de la producción, de un total de 500 000 toneladas, cifra récord en el último quinquenio.

Tanto los centros de almacenamiento privados y los contratados por el Estado están copados.

Dentro del complejo de la UNA, la actividad es incesante. Veinte trabajadores reciben la mercadería, la desembarcan y llevan la muestra al laboratorio. El proceso toma una hora.

“Creo que es mucho tiempo, pero logré ingresar mis 200 sacos”, dijo Mario Gallegos, al retirarse del lugar con una sonrisa.

Félix Santana Alcívar, jefe de esta planta de almacenamiento, cree que la desesperación de los agricultores es injustificada.

“Hay suficiente espacio para receptar el producto. Los pequeños camioneros de hasta 100 sacas tienen prioridad de pasar”, explicó Santana. Cuando lleguen las computadoras para emitir facturas electrónicas y se instale otro laboratorio de análisis de arroz, todo será más ágil. Será pronto, dijo.

Los primeros cinco días se recibieron 1 571,70 toneladas de arroz. Cada día ingresaron hasta 50 camiones, pero la meta es llegar a 65 camiones.

Según Alcívar, el grano de segunda calidad lo compra la piladora Rosita Amelia, en el km 14 de la vía a Montalvo. Es la única del sector que compra el producto rechazado por la UNA Babahoyo, también por USD 28. Pero el jueves, ya estaba copada.

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