24 de January de 2011 00:00

En la Bahía de Guayaquil se concentra el comercio de las películas piratas

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En un local de cuatro metros cuadrados, Jessica M. vende copias de películas. Las paredes del lugar sirven como vitrinas para distintos filmes. Con rapidez, la vendedora separa las portadas de papel que llevan la foto de los actores y forra con un estuche negro de plástico. Después mete el DVD y lo cierra.

Solo en la Bahía de Guayaquil, en el centro de la urbe, hay 300 puestos de películas piratas.

En el sector de la calle Villamil, donde hasta desde hace tres años era común ver tiendas de ropa; ahora la venta de copias de películas es un trabajo común.

La Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) realizó un análisis estadístico del consumo de copias ilegales de películas en Guayaquil, el 2010. Se encuestó a 200 personas. Solo 44 afirmaron que adquirían cintas originales. Según el estudio, cada consumidor adquiere de cuatro a seis discos ilegales al mes.

Para que la película pirata llegue a manos del consumidor final se realiza todo un proceso. En una imprenta se estampan las etiquetas, con las imágenes de los afiches de las carteleras de cines, sobre papel couché. “Nos venden las portadas, acá se forra el DVD”, cuenta Jessica.

Cada recorte de papel, que lleva impreso el nombre del filme, cuesta USD 0,01. Los estuches de plástico, donde se guarda el disco, cuestan USD 0,10 cada uno.

Jessica menciona que los compra en el local de Rocío G., una distribuidora mayorista. “Yo no tengo nada que ver con la piratería, solo vendo insumos de oficina”, dice la distribuidora.

En su local, que tiene el doble de dimensiones que el de Jessica, ofrece CD y DVD en blanco, cajas plásticas, hojas de papel, grapadoras, carpetas'

Cada caja de 100 discos en blanco cuesta USD 17. Rocío cuenta que a diario vende unas 20 cajas, pero que “ahora el negocio ya no es como antes. Los comerciantes de películas piratas tienen miedo de ser clausurados”, dice Rocío, con varios años dedicada a la actividad en el sector.De septiembre a octubre del año pasado, el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI) notificó a 26 locales de venta de copias de DVD ubicados en el norte de la urbe. De estos, seis locales fueron cerrados .

Además de clausurarlos, el IEPI, junto a la Fiscalía del Guayas y la Policía Nacional, confiscaron 92 800 copias de películas. Estas medidas se basaron en el artículo 324 de la Ley de Propiedad Intelectual, que considera la piratería como delito. Asimismo, los propietarios deberán cancelar USD 1 840 por violación de derechos intelectuales.

Omaira Moscoso, dueña de dos de los sitios clausurados y presidenta de la Asociación Ecuatoriana de Comerciantes y Distribuidores de Productos Audiovisuales (Asecopac), señaló que “la solución para frenar la piratería no es cerrar seis locales”.

Asecopac propone la producción de discos en el país a bajo costo, pagando los derechos de autor. Según Moscoso, para lograrlo necesitan el apoyo del IEPI.

Pero Carlos Cabezas, director regional del IEPI, dijo que “no es cierto que ellos (Asecopac) necesiten la aprobación del IEPI para negociar. Eso no está entre nuestras competencias”.

Sobre los puestos de la Bahía, Cabezas dice que entrarán en una segunda etapa de erradicación de la piratería. “Realizaremos campañas de concienciación, más allá de que estén cometiendo una actividad ilícita, deben comprender que si no compran piratería contribuye con el país”, dijo.

En datos que maneja el IEPI, más del 90% de las películas que se venden en el país son piratas.

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