23 de January de 2011 00:00

Un auto ecuatoriano que nació de un sueño

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

La modesta mecánica automotriz de Antonio Mejía contrasta con el importante reconocimiento que acaba de lograr. El otavaleño de 60 años es el primero en obtener el código VIN (Vehicle Identification Number) o Número de Identificación de Vehículos para elaborar carros ecuatorianos. Así el país pasaría de ser ensamblador a fabricante.

El lugar de trabajo de Mejía es amplio, el piso es de tierra y tiene un cerramiento de bloque. En el interior hay un patio, dos oficinas y un garaje adoquinado. En este último se guardan los valiosos inventos. A los costados están colocadas las herramientas con las que labora. Es ordenado.

Auto 1, es el nombre del taller que se ubica en la comunidad de Punyaro en Otavalo, Imbabura. Hace 30 años este artesano se dedica al arreglo de vehículos. Pero el 2009 fue su año de suerte porque ascendió un peldaño más y se destacó del resto de su rama.

Junto a su primogénito Rommel, de 31 años, tenían un sueño que no les dejaba quietos. Investigaban, leían y se trazaban objetivos que para hace tres años eran casi inalcanzables.

Querían fabricar un automóvil que conjugue lo clásico con lo contemporáneo. En la elaboración de los carros fluyó la creatividad de Rommel (también mecánico) con el conocimiento empírico de su padre (especializado en mecánica automotriz, trabajó y estudió en Quito).

De esta manera nacieron dos prototipos de automóviles; un amarillo y un gris. Ambos tardaron un año en elaborar los diseños que conquistaron la atención de más de un aficionado. Son innovadores y su estilo es único. Rompen con los esquemas establecidos. La mayoría de partes de los carros son nacionales, solo importaron las cosas que no se fabrican en el país, por ejemplo el motor, transmisión, diferencial y otros.

Entre las características técnicas internacionales que cumplen los carros están; desempeño óptimo por la relación peso/potencia, estabilidad por el rediseño de las suspensiones y ubicación del motor (1100 cc de 75 caballos de fuerza) con tecnología Euro 4 (menor emisión de gases), seguridad con cinturones de armes de 4 puntos y airbag para dos ocupantes.

La primera vez que estos automotores se exhibieron en el mercado fue en el evento Otavalo en Oferta, en el 2009. Pero la famosa feria de Durán les catapultó a obtener el apoyo de varios ministerios entre ellos; el de Coordinación de la Producción (MCPEC), Empleo y Competitividad, Ministerio de Industrias y Productividad (MIPRO) y del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN). El Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual (IEPI) ya ha registrado a estos autos como carrocería clásica contemporánea.

“El VIN en un carro es como la cédula de identidad en el ciudadano”, afirma Rommel. Un joven muy abierto que también estudió sobre plásticos en San Salvador y a su retorno se encargó del negocio de su papá.

Este código es la identificación que la SAE (Society of Automotive Engineering) por sus siglas en inglés - Sociedad de Ingeniería Automotriz, otorga a cada vehículo a escala mundial. Se compone de 17 dígitos alfanuméricos, cuyo significado muestra información sobre el país de origen, planta de producción, año de fabricación, descripción, número de serie, entre otros.

Para obtenerlo se realiza una solicitud a la SAE y esta evalúa las características del automotor y exige el cumplimiento de un sinnúmero de normas técnicas. Este procedimiento es complejo, los Mejía, con la ayuda del INEN tardaron más de un año para el VIN.

Auto 1 no cambió su razón social. La Compañía Sunlit (iluminado por el sol) funcionará como primera fabricante artesanal de autos y su año de creación; 2009. Los carros son descubiertos por eso el nombre de la compañía. “El conductor debe sentirse libre al manejar uno de estos carros”, sentencia Rommel.

El logo también es curioso. Es una abeja verde pero ‘tuneada’. Sus alas son grandes y sus antenas parecen cuernos. “Queremos resaltar el trabajo, los incestos realizan una tarea minuciosa para conseguir algo. Eso pasó con nosotros”.

Al momento los Mejía no se atreven a hablar de precios. Son sigilosos. Ni siquiera precisan cuanto costó el proyecto. Aclaran que esperan los resultados de un estudio de mercado y factibilidad para fundamentar sus declaraciones. Lo que sí tienen claro es su interés por apoyar la mano de obra y la producción nacional.

Antonio expresa que deberán transformar el taller y para ello requerirán de un equipo de profesionales de primer nivel; ingenieros mecánicos, eléctricos, fundidores, diseñadores y otros. La oferta está abierta para quien desee ser parte de Sunlit. “El único requisito es creer que en el Ecuador se pueden realizar buenas cosas y que lo nuestro sí vale”.

Punto de vista

‘Sunlit es sinónimo de talento y esfuerzo’

Ing. Alexis Esparza

Los vehículos de Sunlit son una muestra de talento, dedicación y esfuerzo para los ecuatorianos. En nuestro país es difícil fabricar un vehículo porque no ha habido financiamiento. Una opción sería que el Gobierno apoyara para comprar materiales y maquinaria de punta porque para un microempresario es demasiado costosa. A parte de ello se requiere de gente capacitada que pueda manejar las máquinas y sepa de tecnología. En realidad como personas naturales o empresarios sí es complicado. Un ejemplo, a nivel de país solo tenemos dos ensambladoras. Esto por la inversión fuerte de capital. Además, si no hay apoyo del Gobierno, sería un problema. Es un gran reto que sí se puede cumplir. El problema es que hay piezas que obligatoriamente se las debe importar y hay que pagar aranceles, eso incrementaría el costo de los carros fabricados en el país. Lo de Sunlit es un gran paso, así se empieza con metas y objetivos claros.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (2)
No (0)