31 de March de 2012 00:04

El aroma de la pepa cautivó

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El olor a cacao tostado guiaba el camino de los invitados a la planta industrial de Transmar, en Guayaquil.

Al subir las escaleras, el aroma era más penetrante y así se mantenía mientras se avanzaba por un largo pasillo con paredes ‘invisibles’. Detrás de las mamparas de vidrio de la fábrica, dos imágenes impactantes: montañas de granos para dar forma al chocolate y máquinas que procesan el licor de cacao.

La escena cautivaba a europeos, africanos y americanos que llegaron para relajarse en un encuentro social la noche del miércoles, tras largas reuniones sobre políticas mundiales de sustentabilidad del cacao, en un hotel de Guayaquil.

“Quisimos ofrecer este coctel para que los miembros de ICCO (Organización Internacional del Cacao) vieran que en Ecuador hay plantas de primer nivel”, decía Alberto Nácer, gerente de Transmar. Algo que compartía Raymond Boumbouya (Egipto).

De la compañía anfitriona, los invitados comentaban cómo había conseguido abrirse mercado en China, difícil por sus exigencias. “ Pro Ecuador trajo compradores. Este año ya les hemos vendido a China un poco más de la cuarta parte de nuestras exportaciones del año pasado”, respondía Nácer a cada curioso. En el 2011, las ventas de esta compañía llegaron a 22 mil toneladas.

La música de fondo amenizaba las conversaciones en inglés, español y francés de diferentes grupos. Whisky, champán y gaseosa, así como los bocadillos especialmente preparados para el momento eran distribuidos por jóvenes saloneros que lucían sombreros de paja toquilla.

El chef Ricardo Bock se esforzaba por preparar ‘shot de frutas tropicales con licor de cacao’, sushi de chocolate con caviar de frambuesa, chocolate con cedrón, entre los más apetecidos.

“Me parece un bonito detalle”, comentaba Mina Bustamante. Ella tiene 67 hectáreas, que son cultivadas por 49 familias, en Vinces, en Los Ríos. Allí cosechan 1 000 quintales de cacao al año que compra una chocolatera suiza. “Ellos fabrican una barra con el nombre Rancho Grande, nuestra hacienda”, relataba.

Cerca de ella estaba Rafael Jaén, titular de la ICCO. “Yo doy la entrevista, pero considerando que son las 10 de la noche y ya con un par de tragos es posible que hable cualquier disparate”, advertía con su acento español entre sonrisas, al ser abordado.

“Estamos participando en una reunión en Guayaquil que no tiene que ser distinta a otras. Aceptamos las reuniones de los países miembros”. Cerca de la medianoche las delegaciones se retiraban. Había que descansar para las reuniones de las 08:00.


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