El alto ejecutivo prioriza sus horas libres

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Santiago Ayala S. Coordinador

En solo dos años, el perfil de los ejecutivos corporativos cambió diametralmente. Atrás están quedando ya los arquetipos de los líderes tipo "hombre orquesta", que seduce a sus equipos motivándolos, y, mucho más aún, los tipo "Superman", que tratan de resolverlo todo por sí mismos.

El CEO (director ejecutivo, presidente ejecutivo, primer ejecutivo...) de hoy es, además de todos los patrones ya comunes de un líder, sobre todo, sensible con sí mismo y con su entorno, hiperconectado y con un alto sentido de priorizar el tiempo familiar por sobre las largas jornadas laborales.

Así lo describen los analistas de Recursos Humanos, que sirven de puente entre los nuevos ejecutivos y las empresas. Según María Fernanda Guerrón, especialista en el área, la irrupción de las redes sociales transformó totalmente el mercado laboral en este segmento.

"Hoy, los líderes están apareciendo públicamente. Su prestigio y su forma de relacionarse con el mundo está al alcance de cualquier persona. Por eso, ahora se valora mucho cómo es esa interactividad. A través de las redes sociales se están descubriendo muchas cosas más personales que los antiguos test", señala.

Y no solo eso, según el psicólogo laboral, Juan Fernando Ávila, esta conectividad está formando ejecutivos más exigentes con sus horas libres.

"Claro que no podemos generalizar. Evidentemente hay aún altos ejecutivos que son trabajólicos. Pero las nuevas camadas están poniendo más énfasis en el tiempo para sí mismos y para sus familias".

Tener horas para hacer ejercicio. Compartir más horas con sus esposas/os e hijos. O simplemente aprovechar sus ingresos para viajes o actividades que les reporte placer, son parte de las prioridades.

"Están dispuestos a sacrificar dinero por horas libres. Ellos saben que así son más felices. Por eso, a la vez, estamos viendo cada vez más ejecutivos que prefieren emprender por cuenta propia y flexibilizar sus horarios laborales", añade Guerrón.

Hace dos años, según el IDE Business School, la huella de los ejecutivos ecuatorianos era "la innovación, mayor información, más tecnológicos y asumir mayores riesgos. Además, las empresas que dirigen tienden a la horizontalidad".

Ese esqueleto no ha cambiado. Pero a ello se ha sumado otros músculos. Tania Moscoso, gerenta de Consultoría de Capital Humano de Deloitte, señala que la nueva ola mundial ya está en los altos ejecutivos corporativos del país.

"Muchas empresas tienen plantillas que abarcan hasta tres generaciones -baby boomers, Generación X y Generación Y- cada una de ellas con distintos estilos de liderazgo, comunicación, trabajo y aprendizaje. Pero todos tienen un deseo en común: una mayor flexibilidad en el trabajo".

Moscoso señala que en un estudio realizado por la firma se llegó a la conclusión de que casi todos los miembros de la Generación Y o Generación del Milenio (92%) afirma que la flexibilidad es una cuestión de máxima prioridad. Además, se muestran muy preocupados por disponer de poco tiempo para pasar con su familia. Un 72% entre quienes tienen que compaginar su vida laboral con sus responsabilidades familiares y de cuidado del hogar está muy preocupada por ello.

Por su parte, la generación del 'baby boom' afirma que la libertad para elegir cuándo y dónde trabajar les motiva para hacer un mayor esfuerzo.

Javier Rivadeneira coincide con ello. Él es ingeniero financiero, tiene 29 años y trabaja en un cargo de mediana línea directiva en una corporación internacional. A finales de octubre del año pasado recibió una propuesta laboral, pero declinó, porque incluía viajar dos fines de semana al mes afuera de la ciudad. "No acepté. Tenía una niña de tres meses que es mi adoración. Por USD 500 más no podía perderme la posibilidad de pasar con ella".

Y, aunque negoció en la empresa actual por un mejor salario, él siempre, según dijo, priorizará compartir con su familia por sobre más horas laborales. "Afortunadamente, mi esposa también trabaja y eso nos permite vivir holgadamente".

Y las empresas también están encaminadas en esa tendencia. Las compañías están aprendiendo que muchos empleados son más productivos y están más satisfechos cuando se les permite expresar su opinión con respecto a dónde, cuándo y cómo se realiza el trabajo.

Por ejemplo, el teletrabajador medio está dispuesto a trabajar 19 horas más cada semana. Para aprovechar esta ventaja, los directivos deben aprender cómo aprovechar los beneficios de la flexibilidad de forma que se traduzca no solo en comodidad, sino también en un incremento de la productividad y del compromiso.

No olvide

Las mujeres  sin hijos prefieren tener más tiempo libre a ganar más dinero (68%). Similar con las que tienen hijos (62%).

Un 40% de ejecutivos varones trabaja más de 50 horas semanales. De estos, el 80% preferiría trabajar menos horas.

Casi la mitad  de los padres trabajadores se muestra muy preocupada por tener poco tiempo para pasar con su familia.

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