10 de September de 2012 00:04

Los afiliados comparten su clave electrónica pese a los riesgos

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‘Le ayudo con créditos hipotecarios, solicitud de claves, fondos de reserva”, grita un joven de un centro de cómputo y copiado, ubicado junto a la Caja del Seguro Social, en la av. 10 de Agosto y Bogotá, en el centro norte de Quito.

El local, que dispone de 10 computadoras, es uno de los nueve cibercafés que existen en esta zona y que ofrecen realizar todo tipo de trámites relacionados con los servicios que brinda el Seguro. Para realizarlos, solicitan la clave al afiliado o jubilado.

Andrés Endara, de 31 años, se acercó a uno de estos locales porque requiere un crédito quirografario y, para ello, entregó su clave.

Esto pese a que este código de acceso permite que terceros accedan a su historia laboral: número de aportes, monto de los fondos de reserva y de cesantía, datos personales, etc.

Además, es un requisito para tramitar el retiro de fondos de reserva, la solicitud de quirografarios, el cambio de datos personales o la precalificación de créditos hipotecarios.

“Yo sé que hago mal en dar mi clave, pero estoy de un apuro tenaz porque en el trabajo me dejaron salir solo unos minutos”, comenta Endara, mientras ingresa presuroso a una de las oficinas del Seguro Social.

Por cada trámite, estos centros cobran entre USD 0,50 y 1. Las personas incluso hacen fila para ser atendidos.

Entre noviembre del 2010 y diciembre del 2011, al menos 44 afiliados reportaron haber sufrido fraudes como robo de fondos de reserva y préstamos quirografarios fraudulentos. El tema está en investigación en la Fiscalía.

El Seguro Social recomienda no entregar la clave de historia laboral a terceros.

Aclaró que la entidad no solicita claves ni actualización de datos por correo, teléfono, chats o enlaces fuera de la página electrónica de la entidad.

Juan Yanchapaxi, otro afiliado, entregó su clave en uno de estos centros para que le ayudaran a solicitar un préstamo hipotecario. Uno de los asesores del local le solicitó la clave y el número de cédula. En voz alta, Yanchapaxi entregó los datos, aunque otras personas que también buscaban hacer trámites lo escucharon.

Dice que opta por estos centros porque no dispone de un computador en casa. “No sé manejar esos equipos, en cambio ellos ya saben lo que se tiene que hacer”, indica.

Según la Superintendencia de Telecomunicaciones, los cibercafés deben estar registrados en la Secretaría Nacional de Telecomunicaciones (Senatel) para funcionar como tal.

Pero el organismo indicó que no existe una reglamentación que prohíba la asesoría que prestan estos centros para llenar formularios y otros trámites del Seguro Social. “Sin embargo, el usuario debe estar consciente del problema que puede tener cuando entrega todos sus datos y sus claves a otras personas”, dijo.

Recomendaciones
No comparta la clave con terceros. Entre frecuentemente a su cuenta del Seguro Social y verifique que los datos no hayan sido alterados.

Acuda a las oficinas del Seguro Social para consulta sobre trámites. Además, se sugiere cambiar, al menos, una vez cada tres meses, la clave de acceso a los servicios electrónicos del IESS.

Revise mes a mes el rol de pagos que entrega la empresa para detectar cualquier débito o movimiento inusual.

Procure que su clave de ingreso al sistema tenga una combinación de letras minúsculas, mayúsculas y números.

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