14 de January de 2011 00:00

293 millones se pierden por contrabando

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El contrabando de combustibles le cuesta al Estado al menos USD 293 millones al año.

Según un estudio del Ministerio Coordinador de la Producción sobre los subsidios energéticos del Ecuador, elaborado en septiembre del año pasado, se estima que entre el 5% y el 30% ,de los derivados de petróleo subsidiados, sale por las fronteras.Estos valores varían de acuerdo al tipo de combustible, pero al multiplicarse por el volumen de barriles que el país consume al día y el costo de cada barril la cifra bordea los USD 293 millones (ver infografía).

El contrabando es alentado principalmente por la diferencia de precios que existe entre los derivados al interior del Ecuador frente a los precios internacionales que se cotizan en Colombia y Perú.

Mientras que un tanque de gas doméstico de 15 kilogramos se vende en el país a USD 1,60, el mismo tanque cuesta USD 17 en Colombia. Lo mismo sucede en la frontera sur, donde el precio de la gasolina súper en el país borde los USD 2 mientras que en el Perú llega a más de USD 3.

Entre las conclusiones del informe se señala que estas diferencias implican que “la sociedad ecuatoriana en su conjunto, a través del subsidio, está financiando márgenes de rentabilidad extraordinarios a una parte del sector productivo y a una forma de negocio ilegal”.

Para el caso del diésel 1, el contrabando se lo ejecuta mediante la compra en tierra del producto a las gasolineras privadas para luego transportarlo, a través de barcos y lanchas nacionales, hacia la comercialización en alta mar a embarcaciones con bandera extranjera.

La demanda del derivado está motivada porque los barcos internacionales usan este combustible como un diluyente.

Asimismo, en el caso de las gasolinas extra y súper, sucede algo similar que con el gas doméstico, en el que la fuga se da a nivel de las fronteras mediantes el uso de automóviles con doble tanque de almacenamiento.

Para el caso del diésel 2, en cambio, existen dos modalidades de contrabando posible, según el estudio del Ministerio. La primera es a través de la utilización de barcos nacionales que se benefician del precio subsidiado y quienes lo venden a su vez en alta mar a barcos internacionales.

En la segunda modalidad se da el contrabando por medio de fugas de las ventas en estaciones de servicios por tierra o por mar (usando lanchas y barcos pequeños), especialmente en las fronteras.

El estudio destaca adicionalmente que la venta de gas licuado de petróleo (GLP) “artificialmente barato” induce a los sectores productivos locales a utilizar tecnologías que usen ese combustible, que en otros países no se contemplan por su alto costo.

Ese GLP, que está enfocado exclusivamente al uso doméstico, se usa en criaderos avícolas, plantaciones de granos y cereales y dentro del sector industrial.

Cuatro pasos para llegar a los precios internacionales

El Gobierno analiza la posibilidad de retirar gradualmente los subsidios a los combustibles.

Un estudio del Ministerio de Coordinación de la Producción, elaborado en septiembre del 2010, indica que un paso brusco de los precios actuales de los derivados a las cotizaciones internacionales, sería inviable.

Ello debido a que el impacto inmediato significaría un alza de la inflación en el 13,3% y a largo plazo este incremento llegaría hasta el 31,8%.

Esta escalada de precios además crearía serias dificultades a un número importante de empresas con el consecuente incremento del desempleo que afectaría con más fuerza al estrato social más pobre del país.

Sin embargo, el incremento de los precios del combustible es inevitable ya que el Estado gasta cada vez más recursos por este rubro (USD 2 000 millones el año pasado) y no lo aprovechan los estratos más pobres.

Para ello, el Gobierno plantea la alternativa de llevar los precios actuales de los derivados hacia los precios internacionales. Para lograrlo tiene previsto aplicar cuatro fases.

El primer incremento implicaría promediar los precios actuales con los precios internacionales. Para luego ir incrementando los precios progresivamente hasta alcanzar las cotizaciones internacionales. Finalmente, para que el impacto sea menor, se busca un sistema de focalización.

En cuanto al gas doméstico, se plantea entregar hasta cuatro cilindros subsidiados cada tres meses por hogar mediante la entrega de cupones con las planillas de luz eléctrica. Las compras por sobre este volumen tendrían el precio internacional.

En cuanto al Diésel 2, se buscará focalizar el subsidio solamente al transporte mediante cupos a buses, lanchas y barcos. Pero en cuanto a las gasolinas extra y súper no se prevé ninguna focalización, porque, según el estudio, el impacto llegaría a los estratos más altos.

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