26 de febrero de 2017 00:00

El negocio de los cibercafés se contrajo

Bonklersnet es un cibercafé que funciona en el barrio La Mariscal, en el norte de Quito. Funciona hace 10 años. Foto:  Diego Pallero / EL COMERCIO

Bonklersnet es un cibercafé que funciona en el barrio La Mariscal, en el norte de Quito. Funciona hace 10 años. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Redacción Negocios

Con Internet en casa o en el teléfono inteligente, y sin límites, el modelo de negocio del cibercafé va quedando, poco a poco, obsoleto. En el país, cada vez menos gente utiliza estos establecimientos.

El año pasado, 23 de cada 100 ecuatorianos que usaron Internet -en zonas urbanas y rurales- lo hicieron desde un centro de acceso público. El año previo fueron 28, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en su estudio Tecnologías de la Información y Comunicación. 


Asimismo, 54 de cada 100 personas que usaron la Red el 2016 lo ­hicieron desde el hogar, más que los 52 del año previo.
Los ‘smartphones’ permiten que el usuario pueda navegar desde la casa o desde cualquier otro sitio, acceder al correo, descargar documentos o juegos, redactar textos, elaborar presentaciones, etc.


Lo anterior, junto a una mayor penetración de la conexión fija o inalámbrica en los hogares ecuatorianos está achicando el negocio de estos establecimientos, explica el gerente de la consultora Pirámide Digital, Pablo Páez.
Entre el 2014 y el 2015, según datos del INEC, desaparecieron 398 establecimientos que ofertaban servicios de Internet y telefonía.

Y quedaron operando menos de 3 000 negocios de este tipo en el país. 
En todas las provincias cayó el número de estos establecimientos, pero la reducción fue más significativa en Morona Santiago, Zamora Chinchipe, Carchi, Cotopaxi, Chimborazo, Loja y Pichincha.


Para atraer a los clientes apuestan por promociones o combinan la actividad con otro negocio más rentable.
Y es que la gente no solo que acude menos a estos locales, sino que pasan en ellos menos horas que antes.
Una joven entró a Personmanía, un cibercafé ubicado en la calle Wilson, en el norte de Quito. Ingresó a su correo y envió un documento a la impresora, luego de recibirlo, pagó y se fue. Estuvo menos de 10 minutos.

Hasta hace dos años los clientes, especialmente oficinistas y extranjeros, navegaban en Internet entre una y dos horas, en promedio. 
Pero hoy la demanda ha caído un 40%. “La gente utiliza un computador máximo unos 30 minutos en promedio”, comenta Juan Martínez, propietario del local. 


Sus ventas cayeron de USD 100 diarios a USD 60 al día en los dos últimos años.
Una situación similar se vive en Bonklersnet. Este cibercafé, ubicado en la zona de La Mariscal Foch, en el norte de ­Quito, abrió sus puertas hace 10 años debido a que su dueña vio una oportunidad de negocio con las nuevas tecnologías. “Existían muchos turistas que necesitaban comunicarse con su país”, dijo Jeaneth Haro, propietaria del local.


Pero desde hace dos años los celulares inteligentes y los planes de Internet fijo o inalámbrico se convirtieron en sus principales competidores.
El año pasado se registraron 57 cuentas de Internet por cada 100 ecuatorianos. En el 2015 eran 51 cuentas por cada 100 habitantes, según datos de la Agencia de Regulación y Control de las Telecomunicaciones (Arcotel). 


Y de las 57 cuentas registradas el año pasado, 47 fueron de Internet móvil y 10, de fijo.
Haro recuerda que el local que ofrece servicio de Internet y de cabinas telefónicas siempre estaba lleno, pero un mayor uso de Internet desde el hogar o desde el móvil, e incluso los servicios gratuitos de llamadas vía Skype o Whatsapp afectaron a su negocio.
Ana Suárez, propietaria de un cibercafé en el sur de Quito, decidió diversificar sus servicios y desde este año ofrece asesoría en algunos trámites tributarios.

Eso ayudó “en algo a levantar las ingresos”, que habían caído el último año de USD 90 y 50 al día. Con ese monto debía cubrir los costos de servicios básicos, arriendo e Internet. 
Otros establecimientos de este tipo com­binan el servicio de navegación de Internet con la venta de artículos de bazar y papelería, especialmente aquellos que están cerca de instituciones educativas.

En estos sitios la demanda aún es alta, aunque el tiempo de navegación se redujo.
Paúl Pérez, dueño del cibercafé Multiprint, ubicado cerca del Colegio Montúfar, en el sur de Quito, comentó que sus ventas cayeron un 20% el año pasado. Para hacer frente, este pequeño empresario lanzó diferentes promociones para sus clientes. Por ejemplo, por cada hora de navegación en Internet, se conceden 15 minutos gratis al usuario.

En contexto


En el 2016, según el INEC, 19 de cada 100 personas del sector urbano que usaron Internet lo hicieron desde un centro de acceso público, cinco menos que en 2015. El 2016, en el área rural fueron 37 de cada 100, tres puntos menos que el año previo.

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