20 de December de 2009 00:00

La Navidad en paja toquilla

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Un pequeño local, con pocas máquinas pero mucha creatividad, ingenio y ganas de trabajar, es suficiente para ver las ideas  hechas realidad.

“Esto no lo tiene  nadie
ni en Cuenca. Todo es cuestión de iniciativa”.  Piedad Guevara.Como una forma de no desperdiciar el material sobrante, las hermanas  Piedad y Martha Guevara inventaron una nueva forma de realizar los pesebres.

En la actualidad, se pueden apreciar artesanías hechas con elementos inimaginables. La paja toquilla es uno de ellos.

Esta planta  es una especie de palma sin tronco, cuyas hojas en forma de abanico salen desde el suelo, es la materia prima con la que todos los días sorprenden a sus clientes. Su objetivo diario es innovar y darle un sello propio a su empresa que la definen como un negocio de origen familiar.



Tenga en cuenta algunos detalles

Precio  Al tratarse de un material que requiere de todo un proceso para su tratamiento,  en el que cada detalle es revisado con el mayor de los cuidados, los nacimientos tienen un precio de 35 dólares y el angelito de 5.
Valor  Una de las propiedades más importantes de estos belenes se centra en que son resultado  de un trabajo artesanal en el que su elaboración requiere de más días y no es una producción en serie en el que la maquinaria se encarga de su creación.

Espacios.  La originalidad en cuanto a la idea es lo que hace que estos nacimientos no se encuentren en cualquier lugar de la ciudad. Usted  puede encontrarlos en el mercado artesanal.

Perfecto  si lo que busca es un regalo o un artículo para la decoración navideña. Consta de los tres personajes básicos.

Adicionalmente puede adquirir un angelito.“Mi papá Segundo Avelino Guevara y mi madre Piedad Romanson, oriundos de Riobamba pero que se establecieron aquí hace más de 45 años. Mis hermanos y yo crecimos con nuestros padres dedicados a esta actividad. De los seis que somos, sólo cuatro estamos dedicados a este oficio. Pero  mi hermana Martha y yo formamos una sociedad”, comenta Piedad, al remontarse a los orígenes de  esta apasionante ocupación.   Al hacer un análisis mental retrospectivo, Martha se acuerda de lo complejo que en tiempos pasados era la elaboración de los sombreros.  “Ahora existen máquinas que ayudan en el proceso, pero antes cada detalle era un esfuerzo significativo. Cosas como el azocado, el engomado, eran tareas que requerían mucha destreza”.  Pero lo indiscutible para estas artesanas es que la creatividad es el elemento que hace la diferencia. De hecho, son muchos los lugares en los que se comercializan los famosos Panama Hats, pero ellas afirman que son los pequeños adornos, productos de  un diseño mental propio lo que llevan a  que sus productos sean admirados no sólo al interior del país, sino y sobre todo en el exterior.  “Nosotras trabajamos exportando a países como Estados Unidos, Francia, España, entre otros”, comentan. Al acercarse Navidad  y con  algún material sobrante, se sentaron ellas y sus colaboradoras.

Todas se dejaron contagiar del espíritu de la Navidad. Inspiradas en eso, cada una tomó parte de las cosas que de no ser utilizadas tendrían que ser desechadas y empezaron a proponer pequeños esbozos. Entre los que obtuvieron la mayoría estaba el nacimiento fabricado por Carina Arévalo, quien afirma que se inspiró en el ‘cristo niño’. Ella dice que mucho de los conocimientos que tiene en el tratamiento de la paja toquilla, se debe a que ‘Pia’, como ella le llama a Piedad, ha sido una gran maestra. 

Los pequeños belenes son producto de un gran esfuerzo. Puede decirse incluso que son únicos en su especie y que para que uno solo de ellos se exhiba en una de las vitrinas del local, ubicado en el mercado artesanal, se necesita de un día entero.  El proceso es bastante laborioso. Para hacerlos, Carina cuenta con la ayuda de algunos moldes para formar la cabeza. Con partes de los filos de doble remate de los sombreros y con algunas coronas recortadas. Las formas triangulares que luego se convierten en cubos, son capaces de representar con precisión un momento históricamente trascendental. El diminuto picadillo le da un efecto especial a los bordes y refuerza la estructura. La cuna tiene acabados en los que unos pequeños flequillos dan la ilusión de estar en un verdadero establo. La sencillez característica de este original adorno es lo que lo dota de sentido para aquellos que aprecian los trabajos manuales.
 

En cuanto al mercado, esta nueva opción en decoración ha tenido buena acogida a pesar de la competencia china, por ejemplo, que ofrece precios supremamente bajos. Estos por ser trabajos, hasta cierto punto personalizados, y por estar hechos de un material garantizado cuestan más y por lo tanto la mayoría de personas prefiere consumirlos. Se realizaron, desde octubre, cerca de 20 pesebres y 50 angelitos.

Esperan contar siempre con algo nuevo y el próximo año no será la excepción.

Si en estas fechas quiere regalar algo especial, no dude en pensar en esta opción. “Es una muestra de los horrores y barbaridades que se puede hacer con un poco de experimentación”, sostiene Piedad  Guevara.

Entre los principales enemigos que ven está el tiempo. Afirman que de no ser porque su prioridad son los sombreros, y porque son muchas horas dedicadas a las pequeñas decoraciones que hacen las grandes diferencias, se dedicarían a idear más opciones para sorprender.

Entre las particularidades que presenta la materia prima para la fabricación de estos adornos naturales, está el cultivo.  Cualquier época del año puede ser precisa  ya que no necesita de mucho cuidado; tiene aproximadamente de 4 a 5 meses desde que es sembrada hasta que esté lista para ser recolectada y a alcanzado un desarrollo de por lo menos 1,5 metros.Luego de la recolección está el secado. La paja se seca y se blanquea por la influencia de los rayos ultravioletas del sol. Se requiere mínimo 1 día para que se seque bien; de lo contrario, por ser fibra vegetal, se puede podrir.

En el caso de tener distintos colores se utilizan  tintes orgánicos.

Cuando es totalmente blanco lo llaman blichado. El tinturado no le resta dureza al material, esto puede pasar con el blanqueo; cuando es demasiado blanco. Posteriormente pasa por procesos de planchado, maseteo, cortado del final de las pajas para que quede listo para entrar a la prensa donde se le da la forma requerida.

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