2 de diciembre de 2015 16:19

La Navidad se enciende con los adornos iluminados en Quito

Los adornos navideños se venden en la avenida Machala, en el norte de Quito. Foto: Galo Paguay/El Comercio

Los adornos navideños se venden en la avenida Machala, en el norte de Quito. Foto: Galo Paguay/El Comercio

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Diego Bravo

A lo largo de la avenida Machala, por encima del barrio La Florida (norte de Quito), se extienden los locales. Renos, árboles navideños, pesebres y otros adornos fabricados con luces LED y alambre se encienden a partir de las 18:00, cuando comienza a caer la tarde.

La gente se acerca a los quioscos y pregunta. ¿Cuál es el precio de un reno? ¿Cuánto vale un árbol? Cuestan USD 35 ó 40. El costo depende del tamaño, los acabados del adorno y los materiales que se utilizaron para su fabricación. “En un mes vendo unos 200 renos y a diario salen de 20 a 30. Desde hace 14 años me dedico a la actividad”, cuenta Jorge Villacreses, propietario de una cerrajería en la que se hacen estos implementos.

La noche de ayer, martes 1 de diciembre, la quiteña Alexandra Bilbao, de 40 años, acudió a uno de los locales. Adquirió un reno por USD 30 y dijo que lo iba a colocar en el jardín de su casa. Mientras lo compraba, señaló que sus hijos se alegrarán al tener un adorno en la casa. Otros compradores se llevaban otras figuras y las llevaban en sus vehículos.

A diario se acercan unas cien personas para averiguar costos, pero unas 20 se llevan los productos. David Muñoz es otro fabricante del sector y cuenta que hace tres semanas hizo los adornos navideños iluminados para la Alcaldía de Los Bancos (noroccidente de Pichincha). Era un pesebre con Jesús, María, José, los animales y dos cascadas.

Los adornos navideños se venden en la avenida Machala, en el norte de Quito. Foto: Galo Paguay/El Comercio

El taller 'Villacreses e hijos' fue uno de los que inicio este negocio.

Él no se queja por la competencia que se ha incrementado en los últimos años. Al contrario, dice que esta le ha ayudado para mejorar en la calidad y los acabados de sus adornos, cuyos precios oscilan entre USD 35 y 45. Cuenta que pasado el 15 de diciembre ya no se venden las figuras navideñas y se comienzan a comercializar los muñecos de Fin de Año. Los trae desde Guayaquil y reconoce que los remata cuando faltan pocas horas para finalizar el año.

Los monigotes que le sobran los quema él mismo junto a su familia. Con alegría cuenta que decenas de autos se parquean en la Machala para comprarlos y eso representa la alegría de su Navidad y de su Fin de Año. Al finalizar las fiestas de diciembre, los comerciantes retoman sus actividades cotidianas y se dedican a sus talleres de cerrajería.

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