19 de abril de 2017 00:00

La mutilación a una mujer causa alarma en Quito

En la foto se ve a policías, mientras realizaban el levantamiento del cadáver el 5 de abril. Foto: Policía

En la foto se ve a policías, mientras realizaban el levantamiento del cadáver el 5 de abril. Foto: Policía

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Fernando Medina
Redactor (I)
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En las noches, los dos niños preguntan ¿dónde está mamá? La abuelita apenas atina a decir que “se fue al cielito”. Ambos quedaron huérfanos, luego de que su madre, Diana Maldonado, perdiera la vida violentamente hace 14 días. Los policías encontraron el cuerpo al siguiente día del ataque. Estaba en el interior de una maleta, presentaba signos de golpes y señales de estrangulamiento. Posteriormente se supo también que tenía los 10 dedos de las manos cercenados.

Diana tenía 25 años. Era oriunda de Machala, pero vivía en el sur de Quito. De hecho, dos días antes de su muerte estuvo en su ciudad natal. Su hermana Mayra recuerda que llegó por las elecciones con su esposo y los niños. “Fue la última vez que la vimos con vida”.

Tras sufragar, toda la familia fue a la casa del abuelo de Diana. Allí hicieron una reunión y comieron pollo horneado. Jackson, el esposo de la joven fue quien compró.  Ahora él es el principal sospechoso de la muerte.

Mayra dice que ese 2 abril, su hermana se despidió de su madre con un beso y un abrazo. Luego viajó a Quito y llegó a su casa en la Nueva Aurora, un barrio del sur. Ayer, 18 de abril, los vecinos comentaban lo sucedido y saben que no es el único caso. Hace dos años un hombre ya terminó con la vida de su esposa en ese sector.

Al principio todo era confuso para la familia. El esposo de Diana les llamó la noche del martes 4 de abril. Les dijo que en la mañana habían salido a comprar un celular y que en eso la joven se había perdido.

Cuando habló por teléfono con Mayra, Jackson dijo que lo último que sabía de su esposa era que le escribió un mensaje al celular, que allí le decía que viajó con otro hombre a Colombia y que no regresaría.

Eso también contó a los policías, pero los agentes ya lo habían seguido para evitar que el sospechoso dejara la ciudad.

Víctor Aráuz, jefe de la Dinased (que indaga muertes violentas) dijo que todo lo dicho por el procesado sería una historia falsa. La pareja aparentemente habría discutido por una llamada que recibió ella.

Los investigadores no descartan que eso haya desatado una riña que terminó con el estrangulamiento de la víctima.

Ahora, el caso es investigado como femicidio y se suma a otros 33 de este año en el país.

De llegar a establecerse la culpabilidad Jackson podría ir a la cárcel hasta 26 años, pues eso dispone el Código Penal.

Los familiares de Diana quieren esa pena para el detenido.
Por ahora está arrestado preventivamente y los investigadores tienen hasta 90 días para saber si tiene algo que ver o no con el infausto hecho.

En la audiencia del pasado jueves (13 de abril), él dijo que tenía 30 años y que sí atacó a su pareja. Frente a un juez recordó escenas como las del estrangulamiento o del momento en que cercenó los 10 dedos.

Señaló que después de todo llamó a un taxi y pidió que llevara un bulto hasta el Camal Metropolitano, un sector a cinco minutos de su casa. Allí se bajó del carro y dejó la maleta cerca de una parada de buses.

Ayer, el lugar lucía desolado. Los vecinos del sector aún comentan cómo encontraron el cadáver. Wilmer Romero vio la maleta a las 05:00. Todos los días toma el bus a esa hora para ir a su trabajo. A él no le generó sospecha, dice que pensó que se trataba de basura.

A las 19:00 que regresó, se enteró que en la valija estaba la mujer. Ahora se santigua cada que pasa por el lugar.

María Loaiza tiene una tienda a 100 metros del sitio en donde encontraron a Diana. Ella también salió ese día a ver cómo los agentes levantaban el cadáver. Recuerda que los vecinos preguntaban quién será la familia de la joven.

A esa misma hora, la madre y hermana de Diana regresaban a Machala con los dos niños. Pasaron todo el día en Quito, pues tras la llamada de Jackson viajaron a la capital para recoger a los pequeños. El hombre las recibió en la terminal.

Mayra dice que les llevó a la casa y que él empezó a empacar las pertenencias de su hermana en una maleta. “Metió la ropa, las fotografías, los cosméticos; estaba nervioso”.

En ese momento notó que tenía lastimado los pómulos. “Eran como rasguños”, recuerda. Luego la Policía confirmó que esas marcas fueron hechas por Diana. En el momento de la pelea, la joven intentó defenderse y lo agredió. Por eso, el sospechoso también le mutiló los dedos, pues en las uñas de la chica se quedó material genético que podía incriminarlo. Eso lo aprendió viendo en series de televisión. Así lo habría confesado ante el juez.

La Dinased también dijo que la mutilación de los dedos fue lo que más les llamó la atención. De allí que indagaron a la pareja, pues en los últimos casos de femicidio una característica es la violencia extrema.

El año pasado, los derechos humanos ya advirtieron que las víctimas de femicidio padecen “agresiones extremas” y dijo que son estranguladas, decapitadas, mutiladas y agredidas sexualmente, incluso después de perder la vida.

En contexto

La figura de femicidio está vigente desde el 10 de agosto del 2014, cuando entró a operar el actual Código Integral Penal (COIP). Desde esa fecha hasta el mes pasado, en el país se han registrado 176 casos de femicidio, según datos de la Fiscalía General.

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