23 de marzo de 2015 21:35

Repertorio musical para tocar en actos solemnes

Repertorio musical

Tuparik (izq.)y Yarik Quizhpe (centro) interpretan las chaspishkas con su padre Baudilio. Foto: Xavier Caivinagua/EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora
lcastillo@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

Baudilio Quizhpe, de 49 años, nació con afición a la música, un gusto que heredó de su abuelo paterno y lo transmitió a sus cuatro hijos y su esposa Rosa Lozano, de 45 años.

Desde mayo pasado, la familia Quizhpe-Lozano creó el proyecto musical denominado Runa Pacha, que traducido al español representa “el pensamiento del ser humano en la música”, dice Quizhpe.

Captura video: El Grupo Runa Pacha evoca ritmos ancestrales

Ellos entonan chaspishkas (género) con estilo propio para actos ceremoniales, solemnes y protocolarios de los indígenas. Es un género de música andina que conjuga la tristeza y alegría. Según Quizhpe, es un mensaje de los antepasados que se transmite a las nuevas generaciones en Saraguro.

Nada viene de la improvisación. La aventura musical de Quizhpe se remonta a sus 17 años cuando su madre le regaló la primera guitarra. Aún la conserva -algo deteriorada- en el estudio-taller de su vivienda, ubicada en la comunidad de Lagunas, en el cantón Saraguro.

De allí transmite la riqueza de la cultura andina, señala su padre Encarnación Quizhpe. Se unió a grupos de música tradicional como Runa Kawsay, Saraguromanta, Mawkas… donde también aprendió a tocar el bandolín, la flauta, la quena…

Con esos grupos viajó por distintas ciudades del Ecuador y de los vecinos países de Colombia y Perú, interpretando melodías andinas. También grabaron temas propios en casete, porque los recursos económicos eran limitados.

Su esposa Rosa Lozano y sus hijos Atik -quien falleció hace cinco años en un accidente-, Pakarina, Tuparik y Yarik se involucraron en esta afición. Los dos últimos aprenden música en la Universidad Nacional de Loja y en el Conservatorio de la capital lojana, en ese orden.

Tuparik tiene 24 años y es parte de la Orquesta Filarmónica Juvenil de su universidad, donde toca el contrabajo. Su habilidad para desenvolverse con este instrumento de cuerda y su vestimenta llaman la atención en las presentaciones.

En cambio, Yarik tiene 14 años y desde hace cuatro es parte del Conservatorio de Música y toca el violín. Esas potencialidades las aprovecha su padre en este proyecto musical.

Yarik es el eje central del grupo, porque su interpretación del violín ofrece solemnidad a la música. En cambio, Tuparik toca el contrabajo, su instrumento tiene detalles indígenas, en la punta superior o voluta no está el típico diseño de caracol sino el rostro de Rumiñahui.

Su padre les acompaña con la guitarra, quena o bandolín. Con esta mezcla de instrumentos entonan temas conocidos de los chaspishkas.

El pasado 10 de este mes, los Quizhpe-Lozano solemnizaron los actos por los 193 años de independencia de Saraguro. El tema Rikunkarayku (Solo por verte) fue interpretado en la sesión solemne y llamó la atención de los asistentes, porque tiene una connotación alegre y melancólica.

Para el alcalde de Saraguro, Abel Sarango, esta familia es una parte importante del quehacer musical del cantón. “Ellos han fortalecido la música que identifica a los pueblos andinos y por eso tienen un espacio importante en los eventos culturales que organizamos como Municipio”.

El pasado sábado, los Quizhpe-Lozano se presentaron en la celebración Pawkar Raymi, que simboliza la época de florecimiento y que fue organizado por el Municipio. Sarango destaca que los Quizhpe interpretan las melodías con un matiz propio que atrae a los jóvenes del cantón.

En los 10 meses que tiene su propuesta también han participado en la Fiesta del Sombrero, que es acto funeral de despedida de un niño. Además, en la elección de ñustas (reinas) y fiestas culturales como los Raymis, Navidad, rituales…

La familia ensaya en su casa los temas durante el fin de semana; por lo menos son tres horas diarias. Allí, también funciona el taller donde imparten clases de música a sus vecinos. Las paredes están adornadas con un sinnúmero de instrumentos musicales, algunos adquiridos en los viajes de presentaciones artísticas.

Tuparik siente orgullo de lo que hace y más cuando es valorado por su talento y ha sido reconocido por autoridades.

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