22 de November de 2009 00:00

La música folclórica de los Kjarkas animó a más de 7 800 personas

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Redacción Espectáculo

Las tres horas y 45 minutos de música folclórica parecían cortas para el público que, la noche del viernes, llegó al Coliseo Rumiñahui.



De gira por el país
La gira de los   Kjarkas continúa por Ecuador.  Ayer tenían previsto presentarse en Cayambe y Otavalo y hoy estarán en Puembo, a partir de  las 15:00, en un evento de solidaridad.
El próximo sábado  continuarán con  sus conciertos. Cantarán en Latacunga,  desde   las  19:00 y en  Riobamba, a las 22:00. 
El domingo29   terminan la gira en Ibarra y posteriormente  retornarán a Bolivia.Los aplausos y los gritos de los  asistentes pudieron más cuando los Kjarkas, con sus tradicionales ponchos y su cálida sonrisa, intentaron despedirse del escenario.

Durante cinco ocasiones, el intento de los artistas bolivianos fue en vano. Solo a las 23:46, su tema Imillitay  precedió al final del evento, con el cual la agrupación boliviana inició una gira por Ecuador. Según los organizadores, asistieron 7850 personas. 

El concierto se inició a las 20:05. El grupo ecuatoriano Uyari  fue el encargado de encender el ritmo folclórico en los asistentes. Sus temas  motivaron los primeros aplausos. Entre tanto, en los camerinos se preparaban los jóvenes de Chila-Jatun, agrupación conformada por los hijos y sobrinos de los fundadores de los Kjarkas. “Es la primera vez que nos presentaremos en Ecuador, estamos muy contentos”, dijo  Jhonny Jara, de 27 años. 

A las 20:50, los ocho jóvenes subieron al escenario, precedidos por Gonzalo Hermosa padre. Él los presentó: “Que les vaya bien, una buena suerte”, dijo emocionado. De inmediato sonó Eres todo para mí, El hombre de hoy,  Ella es música, La flaca, entre otras.

Vannesa Tituaña, de 15 años, gritó de emoción al verlos. Forma parte del club de fans de Chila-Jatun (en quichua significa  pequeños grandes). Ella, junto con  15 jóvenes  que lucían camisetas rojas, animaba   a los artistas.
 
A las 21:23, ante un público expectante, los Kjarkas tomaron la posta. Los gritos fueron abrumadores. La gente se puso de pie, quienes estaban en sillas se pararon sobre estas, otros saltaban. Desde allí hasta el final del concierto, el público coreó  los temas.

Munasquetay, Son tantas noches, Paloma blanca, Sin ella, Kamanchaca, Picaflor, Duele, cantados por Gonzalo y Elmer Hermosa, Gonzalo Hermosa Camacho, Lin Angulo, Makoto Shishido y Gastón Guardia alborotaron a los asistentes de todas las edades.

Diana Altamirano y su esposo Édison Posso fueron con su hija Melany, de 10 meses. “Con esta música nos enamoramos”, dijo el joven, con la niña en brazos.
Desde las 23:13, los Kjarkas intentaron despedirse, pero los gritos y el tradicional “otra, otra, otra...”,  los mantenía enganchados con el público.

Esto los llevó a tocar   canciones con las cuales cosecharon varios reconocimientos, como Lambada y Wayayay e Imillitay. El concierto terminó a las 23:54, con un público que salió satisfecho

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