3 de marzo de 2015 22:07

El museo de Bagdad devuelve el orgullo a los iraquíes tras las destrucciones de Mosul

El museo de Bagdad devuelve el orgullo a los iraquíes.

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La reapertura en Bagdad del Museo Nacional ha llenado de orgullo a los iraquíes, privados del tesoro de su patrimonio desde hace doce años y marcados por las destrucciones recientes de esculturas preislámicas a manos de los yihadistas en Mosul.

En respuesta a los actos del grupo yihadista Estado islámico (EI) , que hizo añicos varias obras del rico patrimonio antiguo iraquí con ayuda de buriles y martillos neumáticos, las autoridades iraquíes quisieron acelerar la reapertura del museo de Bagdad, saqueado y vandalizado en el 2003.

Esta precipitación sorprendió incluso a los bagadadíes: apenas un centenar atravesó las puertas del establecimiento en la mañana del domingo, primer día de apertura.

Algunas de las piezas expuestas en este enclave forman parte de las que fueran saquedas cuando Bagdad se hundía en el caos durante la intervención estadounidense contra Sadam Husein en el 2003.

Antes de esta fecha, el fondo arqueológico del museo de Bagdad estaba considerado como uno de los más ricos del mundo.

Solo una quinta parte de las obras que se robaron ha podido ser recuperada.

Oum Ahmed, una empleada del ministerio de Educación, visitó el museo por primera vez el domingo.

“Siempre había querido venir a ver este museo”, dice mientras observa una serie de nueve losas dedicadas al rey asirio Sargon. “ Esto son obras maestras, nunca me había sentido tan orgullosa ” .

“Hace una hora y media que estoy aquí y ya estoy pensando en volver, no tengo bastante”, agrega mientras contempla, admirada, las estatuas de soberanos que reinaron hace miles de años en lo que hoy en día es Iraq.

Atraído por una obra que representa al rey sumerio Ur-Nammu, quien habría dado al mundo su primer código de justicia hace 4.000 años aproximadamente, Hassan Ali también ha aprovechado la reapertura para descubrir el museo que fue saqueado cuando él solo tenía nueve años.

“Ur-Nammu todavía aparece en nuestros libros y nuestros cursos, había que venir a verlo”, asegura este estudiante de derecho, acompañado por dos amigos. “Estamos orgullosos de que estas civilizaciones estuvieran en nuestro país”.

'Invisibles durante una generación'
Para el universitario estadounidense Charles E. Jones, que trabajó para recuperar los bienes robados en el 2003, ver este museo abierto de nuevo supone una alegría “extraordinaria”.

“Después de haber sido invisibles durante una generación, las colecciones sin igual que albergan estas galerías son desde ahora accesibles al público”, se congratula. “Se trata verdaderamente de uno de los grandes museos del mundo”.

La reapertura se ha llevado a cabo tan rápidamentee que ni siquiera el propio museo estaba completamente preparado: algunas paredes todavía están siendo reparadas y otras están sin lucir, había obras antiguas hacinadas en una habitación apartada y una salida de emergencia estaba abierta y sin vigilancia.

Las imágenes que muestran a yihadistas destruyendo bienes culturales de un valor incalculable en Mosul, difundidas el jueves, conmocionaron a los iraquíes.

Un yihadista indicó ante la cámara que estaban destruyendo estatuas porque favorecían “ la idolatría ” . Pero tanto responsables como expertos consideran que el EI destruyó únicamente piezas voluminosas, conservando otras más pequeñas para venderlas probablemente en el contrabando.

Gracias al museo de Bagdad, los iraquíes pueden ahora reapropiarse de las riquezas de sus gloriosas civilizaciones a cambio del dólar que cuesta la entrada y sin tener que ir hasta el Louvre de París o al Museo Británico en Londres.

En un momento en el que el país está siendo destruido por culpa de la violencia sectaria y comunitaria, el valor simbólico que supone este patrimonio común es muy importante.

“La política nos ha separado pero he aquí algo que puede unirnos de nuevo”, confía un joven guía, Junaid Amer Hamid, a la entrada del museo.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, inspecciona antigüedades durante la ceremonia de reapertura del Museo Nacional de Iraq en Bagdad.

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