25 de January de 2010 00:00

Un muro se cayó y 50 casas se anegaron en Atuntaqui

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“En medio de la lluvia torrencial escuché un estruendo. La creciente había destruido  uno de los muros del coliseo. Tuve mucho miedo”. Es el testimonio de César Jácome, morador del barrio Julio Miguel Aguinaga,  centro de Atuntaqui.

Entre las 06:00 y las 07:00 se desató una tempestad que puso en emergencia a toda la ciudad. El alcantarillado sanitario no soportó los enormes caudales y las alcantarillas rebosaron en diversos sectores.

Las aguas negras ingresaron en medio centenar de casas, en sitios como la ciudadela Juan Manuel Maya, estadio de Antonio Ante, barrio Las Palmas, San Vicente, San Luis, San José, Santa Rosa, Chaltura y las calles Leoro Franco, 2 de Marzo y Juan de Velasco. Los Bomberos recibieron más de 300 llamadas de auxilio.

Incluso, los bomberos de  Ibarra enviaron varios vehículos y personal para atender la emergencia.

Javier Buendinango,  jefe de los bomberos, reconoció que la ciudad estuvo en peligro. “La inundación fue de magnitud. Atendimos lo más que se pudo, porque apenas contamos con 13 bomberos que trabajan por turnos y cuatro bombas de succión.  El problema es que las personas  arrojan la  basura en los sumideros”, dijo.

El barrio San Luis es uno de los más afectados por la lluvia torrencial. A las 11:00 , Rosa Torres continuaba, con la ayuda de una escoba, desalojando el lodo y el agua del interior de su vivienda ubicada en  la céntrica calle Bolívar.

El lodo salió por los sifones e ingresó a 30 casas. “Tuvimos que levantar las camas y colchones, y sacar cocinas y computadoras porque el nivel del agua empozada subió unos 50 cm”, indicó  Torres.

En ese sector céntrico, este problema no es nuevo. Los vecinos aseguran que el Municipio tapó una quebrada y la tubería del alcantarillado no tiene la capacidad para evacuar las aguas lluvia.

Silvia Albuja, en el mismo sector, cuenta que  pidió auxilio a los bomberos de la urbe, pero al no recibir respuesta solicitó el apoyo de los socorristas de Ibarra.

“En un momento, el agua se empozó en la calle y llegó a subir hasta 1 metro. Se formó una laguna temporal. Luego, los vecinos destapamos los sumideros para evacuar el agua, el lodo y la basura. Fue una pesadilla”.

A las 11:30, un grupo de moradores del barrio Julio Manuel Aguinaba se reunió alrededor del muro caído. “Dios quiera que no vuelva a ocurrir otro aguacero como este”, repetía Jácome.

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