6 de March de 2014 11:12

El venezolano tiene más dinero, pero sigue igual de pobre

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

La paradoja la muestran hogares sin agua, pero con dotación total de electrodomésticos.

El 5 de noviembre de 1999 el presidente Hugo Chávez declaró que esperaba celebrar el bicentenario de la independencia de la República, por celebrarse el 19 de abril del 2010, “con una Venezuela cambiada por los cuatro costados en la que no habrá gente pobre, ni gente sin vivienda, ni desempleados”.

El 17 de octubre del 2013, el presidente Nicolás Maduro escribió en su cuenta de la red social Twitter que “nuestra meta luego de los avances sociales de la revolución es pobreza cero para el 2019, a pesar del saboteo burgués”. En conclusión: Chávez murió, pero la pobreza sigue viva.

En la instalación de la Conferencia Nacional de Paz el miércoles 26 de febrero en el palacio de Miraflores, Lorenzo Mendoza, presidente ejecutivo de Empresas Polar, la corporación más importante del país, metió el dedo en la llaga del proceso chavista.

“Reconozco abiertamente que el venezolano durante los últimos años ha tenido una movilidad de ingresos muy importante, sobre todo hasta el 2010, lo que hizo que las clases más vulnerables tuvieran mayores posibilidades para mejorar su nivel de consumo, pero no ha habido movilidad social. La movilidad social ocurre cuando la gente tiene una mejor educación, mejores sistemas de salud, mejor infraestructura, mejores viviendas”, señaló Mendoza, cuya familia ha levantado una de las mayores fortunas de América Latina produciendo y vendiendo principalmente harina para hacer arepas.

No ha sido por falta de dinero. En el periodo comprendido entre 1999 y el 2013, ingresaron a las arcas venezolanas 972 565 millones de dólares. De ese total, 623.058 millones se habrían destinado a la inversión social, según detalló el vicepresidente y yerno del difunto Chávez, Jorge Arreaza, durante la presentación de la memoria y cuenta del Ejecutivo nacional el martes 25 de febrero.

“No es suficiente decir que hubo un gasto social gigantesco para afirmar que se cambiaron las estructuras de generación de oportunidades en Venezuela”, sostiene el sociólogo Luis Pedro España, coordinador del proyecto ‘Estudio de la Pobreza’ de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab).

El analista divide los 15 años de revolución en cuatro etapas para analizar su desempeño en materia social. La primera va de 1999 al 2002, fase marcada por la continuidad de las políticas del gobierno anterior, encabezado por el presidente Rafael Caldera, un retroceso de los precios del petróleo, el descontento popular y la inestabilidad política.

En febrero del 2002, Chávez adelantó un ajuste que incluyó la devaluación de la moneda y la restricción del gasto público. Dos meses después, sufría un golpe de Estado que lo sacó de Miraflores por menos de 48 horas. El regreso del Presidente no apaciguó la confrontación, que volvió a explotar a finales de ese año con una huelga que paralizó por completo a Petróleos de Venezuela (PDVSA).

“Allí comienza la segunda etapa, con una recesión económica muy fuerte. Luego del paro petrolero, la pobreza alcanza niveles históricos en el país y cerca del 70 por ciento de los hogares venezolanos tienen dificultades para satisfacer sus necesidad básicas en ese momento”, subraya el investigador de la Ucab. En el 2004 la suerte del comandante cambió y arrancó un cuatrienio que España denomina la “época gloriosa” de la revolución bolivariana.

La estabilidad política, alcanzada con el triunfo en el referendo revocatorio de agosto de ese año coincidió con el boom petrolero más importante de la historia del país, que provocó un impulso en el consumo de los venezolanos.

De acuerdo con las cifras del Banco Central de Venezuela, entre el 2004 y el 2008 el consumo de los hogares venezolanos creció 15 por ciento cada año. “Los hogares venezolanos sustituyeron sus activos como no lo habían hecho en 30 años”, comenta el sociólogo.

Los sectores populares también participaron del festín. “El Gobierno fue políticamente hábil al tratar de endosar ese aumento del consumo a sus planes sociales. No obstante, algunos cálculos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la encuesta de pobreza de la Ucab demuestran que en ningún caso las transferencias directas del sector público (becas, ayudas, misiones sociales) a las familias venezolanas de los estratos más bajos superaron el 13 por ciento del total del ingreso familiar”, acota España.

Esto quiere decir, apunta el académico, que el dinero que los venezolanos gastaron provenía de su trabajo y de los mecanismos tradicionales de la distribución de la renta, donde destaca el subsidio al tipo de cambio y la apreciación del bolívar.

Aunque parezca una contradicción, en medio de este clima de “prosperidad” creció la emigración venezolana. Tomando como referencia los análisis de Naciones Unidas y el Banco Mundial, la demógrafa Anitza Freitez halló que entre 2005 y 2010 aumentó de 378.000 a 521.000 el número de venezolanos que residen en el exterior.

A su vez, del 2004 al 2009 se quintuplicó la cantidad de venezolanos que obtuvieron el estatus de refugiados, al pasar de 1.256 a 6.221, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur).

“La emigración de venezolanos ha venido creciendo particularmente en los estratos medios de la población y entre las razones más frecuentes para dejar el país se han identificado el hecho de no visualizar oportunidades de desarrollo individual y la inseguridad personal”, describe Freitez.

La caída de los precios petroleros marcó el fin del sueño consumista. Apelando a la capacidad de endeudamiento y a los distintos fondos que manejaba con total discreción, Chávez intentó mantener la ilusión hasta su muerte. Al final, la bomba le estalló a Maduro, que cerró el 2013 con una inflación del 56 por ciento.

“Pasamos de un nivel de pobreza de 70 por ciento en el 2003 a un 35 por ciento en el 2007. Luego, la estadística se estabiliza y se registra una tendencia al alza hasta llegar a este 2014 con unos 12 o 13 millones de venezolanos en situación de pobreza, es decir, cerca de 45 por ciento de la población, cosa que nos ubica en nuestro nivel estructural normal”, resalta España.

El catedrático de la Ucab precisa que el Estado venezolano no aprovechó la bonanza para remediar las causas que generan la pobreza, por lo cual deja en evidencia la debilidad de las misiones sociales y del resto de las políticas públicas.

El chavismo defiende su gestión basándose en los datos que aporta el INE, organismo adscrito al Despacho de la Presidencia de la República, según el cual los hogares venezolanos que estaban en las clases D y E pasaron de 73,35 por ciento a 69,1 por ciento entre 2005 y 2013. El ente oficial asevera que de 1999 a 2012 la pobreza medida por línea de ingreso bajó de 42 por ciento a 21,2; y la pobreza extrema de 16,9 a 6 por ciento.

El presidente de la firma Datanálisis, Luis Vicente León, observa un estancamiento que contrasta con las cifras gubernamentales. “Desde el punto de vista numérico, no encuentro ningún cambio sustancial en términos de los porcentajes de la población que se ubican en la pobreza con respecto a 1999”, avanza.

El experto en estudios de mercado indica que tras 15 años de chavismo los estratos se reparten de la misma forma que antes, con un 3 por ciento en la clase A, 18 por ciento en las clases B y C, 41 por ciento en la D y 38 por ciento en la E.

El pobre de ayer es el pobre de hoy, pero con la diferencia de que ahora “pudo tener más dinero en el bolsillo e incrementar su consumo”, apostilla León.

Partiendo de esa premisa, el portavoz de Datanálisis expone que “la posesión de activos ya no separa la estratificación en Venezuela, pues en barriadas pobres donde no llega el agua y sufren continuos cortes de luz los vecinos tienen lavadoras, televisores, computadoras, teléfonos celulares y equipos de aire acondicionado”.

[[OBJECT]]

León resume la historia de estos 15 años de revolución chavista y de combate a la pobreza en un sola frase: “Aquí no hubo movilidad social, aquí lo que hubo fue reparto de la renta gracias al boom petrolero. Pero una cosa es tener plata y otra darle a una persona la posibilidad de salir de la pobreza”.

Pero este resultado parece no ser una sorpresa o disgustar al chavismo, que en su discurso tiene inscrito el porqué de la situación.

La evidencia: el pasado 25 de febrero, el ministro de Educación venezolano, Héctor Rodríguez, aseguró que dentro de la “campaña para erradicar la pobreza” se pretende establecer políticas sociales para sacar a los ciudadanos de esa condición, con una salvedad: “No es que vayamos a sacar a la gente de la pobreza para llevarlas a la clase media y que pretendan ser escuálidos (opositores)”.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (1)
No (0)