11 de July de 2010 00:00

‘El uruguayo no es agrandado y eso se vio’

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Ivonne Guzmán,

Editora de Siete Días

Su estampa, sus maneras y su trato son los que uno espera de un diplomático de carrera: impecables. El embajador uruguayo en Quito, Gustavo Vanerio, ha vivido con intensidad este Mundial, ya sea haciendo uso de una cábala por primera vez en su vida o mensajeándose con sus amigos embajadores que están en misión en Ecuador.Al final de la entrevista, después de habernos dado un paseo por el mapa uruguayo y en un gesto de confianza y mucha cordialidad, el embajador Vanerio me enseña los mensajes de su colega holandés. Un caballeroso: “Thanks, hope you are not too sad” (Gracias, espero que no estés muy triste). O el de su par español; un solidario: “Créeme que lo siento”.

Con su temple sereno y su acento musical, se desarrolla esta conversación en la cual el Embajador habla en público de algo que no es común para él: el fútbol, un deporte que ha logrado que su país vea la vida con más alegría.

¿Dónde vio el partido contra Holanda?

En el restaurante del Negro Muniz (ex futbolista uruguayo que se quedó a vivir acá).

¿Es cierto que vio el partido contra Francia en el despacho del presidente Correa?

¡Cómo sabes eso! (se ríe muy suelto y yo me reservo la fuente). Y sí, fue muy gracioso todo lo que pasó. Fue cuando vino la presidenta Bachelet y hubo un almuerzo en su honor que coincidía justamente con la hora del partido entre Francia y Uruguay.

Usted habrá estado muriéndose por verlo, ¿no?

Pues yo estaba todo el tiempo con el celular, revisando los mensajes que me mandaban mi señora y mi hijo para informarme cómo iba el partido. Y el presidente Correa se dio cuenta de que yo estaba todo el tiempo pendiente de mi teléfono y se acercó para decirme que si quería ir a ver el partido en su despacho, fuera.

Aceptó inmediatamente, supongo.

No, me dio no sé qué' y le dije al Presidente que me quedaba informándome por el celular. Pero al segundo tiempo no aguanté más y me fui para el despacho.

¿Solo?

Me acompañó un secretario.

¿Usted pensó que iban a llegar a estas instancias?

En Uruguay había convicción de que el cuadro uruguayo tenía mucho poderío, pero el fútbol es impredecible.

¿Tiene alguna cábala?

No, pero al final ya terminé teniendo una.

¿Cuál?

Tengo una camiseta de la Selección, que compré hace 15 años, que empecé a llevar a donde Muniz; no me la ponía al principio, pero terminé poniéndomela.

Bueno, no ganaron la Copa, pero igual los uruguayos adoran a su Selección. ¿Cómo es posible que un pueblo agradezca en la derrota?

Bueno, sí fue una derrota, pero también llegamos a un lugar que quizá no nos esperábamos'

En los videos se veía mucha gente joven, que seguramente por primera vez se siente así en el fútbol'

Claro, porque muchos de ellos no se acuerdan más que de esa vez en el 90 cuando pasamos a octavos de final.

¿Cree que este triunfo futbolístico va a hacer que los uruguayos se empiecen a ver a sí mismos de otra manera?

Obviamente esto que ha pasado hace que nos sintamos todos un poco más juntos, pero la sociedad uruguaya ya tiene bastante cohesión, por eso no creo que sea un elemento determinante.

Hay una canción de un grupo uruguayo que dice: “En el último suspiro, Celeste regalame un sol”. ¿Las glorias de último minuto, sufridas, caracterizan a los uruguayos?

Ha pasado, y eso se vio en estos últimos partidos. Lo que pasó con Ghana fue dramático; y no sé, pero ahí estuvo el último zarpazo, el último esfuerzo de la garra.

Enumere tres características de los uruguayos.

El pueblo uruguayo es muy trabajador, es un pueblo de mucho nivel cultural y es un pueblo que tiene una cierta modestia.

Se los ve muy tranquilos'

Sí, se puede decir que es cultural y es algo que nos define mucho; el uruguayo no es agrandado. Se vio en las expresiones de los jugadores, en las del técnico.

Como país, ¿qué lecciones tiene que aprender Uruguay de su Selección?

Trabajo, trabajo y mucho trabajo, y disciplina y determinación.

¿Qué quiere decir ‘soy celeste’, ese coro que repiten mucho los uruguayos?

Bueno, es algo que está muy identificado con el fútbol y tiene que ver con poner mucho corazón y mucha garra.

¿Y los uruguayos ‘son celestes’ en algún otro ámbito que no sea el fútbol?

Yo diría que en bastantes ámbitos, aunque como en cualquier país hay de todo como en botica'

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