12 de December de 2010 00:00

Las tabletas electrónicas funcionan según las necesidades

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EL MERCURIO DE CHILE,

GDA

Para su cumpleaños, el miércoles pasado, el presidente chileno, Sebastián Piñera, recibió dos tabletas iPad: una que le regaló su familia y la otra, su equipo en La Moneda. Angela Merkel, la canciller de Alemania, usa su tableta para revisar documentos en reuniones y discursos.

Pero usarlas no es solo cosa de funcionarios o gente de élite. Muchos chilenos ya tienen una y otros esperan recibirla para esta Navidad.

La pregunta es: ¿Qué usos y utilidades pueden llevar a inclinarse por una iPad, una Galaxy Tab o la tableta chilena Mesh?

El profesor Hugo Martínez, experto en informática educativa dice que se compró el iPad “primero por bonito”, pero también para tener mayor movilidad. También confiesa que usa la tableta chilena Mesh.

“Viajo mucho y no es lo mismo andar con 900 gramos del iPad que con los dos kilos que pesa una notebook”, dice.

El peso de las tabletas disponibles en Chile son muy distintos: mientras la Galaxy Tab es la más pequeña y pesa 380 gramos, el iPad es más pesado y grande. La tableta Mesh es la más ostentosa y pesa casi un kilo.

“No uso papel y todos mis apuntes los hago con el iPad y, luego, los sincronizó con Internet para tener mis documentos disponibles en todas partes”, dice Martínez.

Otra de las razones, reconoce, es porque es muy eficiente para leer textos. Esto es mejor que andar con una revista bajo el brazo”, dice. Los usos de Mesh, opina Martínez, son muy distintos: “Creo que es más útil para los que la usan en la empresa, es más grande pero tiene la ventaja que usa Windows y se puede conectar con varios aparatos a través de sus puertos USB”.

El ingeniero Roberto Fuenzalida es usuario de iPad. Dice que la compró por las ventajas que tiene su peso y la duración de la batería en comparación con una notebook. La utiliza para navegar y revisar correos. Además, “me interesaba conocer su valor como medio para distribuir contenidos, especialmente de publicaciones periodísticas”. A pesar de que el iPad no tiene teléfono, bajó Skype y hace llamadas, sin imagen, a celulares y fijos.

El publicista Cristián Labarca ha usado iPad y Galaxy Tab. Su conclusión: no les encuentra utilidad. “Básicamente hacen lo mismo que mi celular y no tienen tanta potencia como mi notebook. No quiero un tercer aparato en mi mochila. La única utilidad que le encuentro es pasárselo a mi hijo para que juegue”.

El arquitecto Carlos Vial, prefiere su lector de libros Kindle. “No necesito una tableta. Cuando viajo puedo leer lo que quiera, y como el Kindle tiene conexión mundial puedo mandarme los documentos que necesito en cualquier lugar. Con eso basta y sobra”.

Fuenzalida cree que en los próximos años las tabletas tendrían que incorporar mayor conectividad con impresoras, cámaras de fotos y que puedan realizar video-conferencias. Hugo Martínez piensa que deberían mejorar las pantallas, ya que, a diferencia del Kindle, las tabletas no sirven para trabajar en ambientes muy luminosos. También les queda mejorar su tamaño y peso. “Deberían ser livianas como un cuaderno”, dice.

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