3 de July de 2010 00:00

En el sur de Nigeria la contaminación petrolera es devastadora y cotidiana

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Nigeria.

El agua del delta del Níger, zona de manglares y rica en hidrocarburos, cerca de Bodo, poblado del golfo de Guinea en África occidental, tiene reflejos de arco iris, debido al crudo que se escapa de los oleoductos.

Entre 9 millones y 13 millones de barriles han sido derramados en el sur de Nigeria desde hace 50 años, según un estudio realizado en el 2006 por expertos. Eso equivale cada año a la marea negra causada por el naufragio del Exxon Valdez en Alaska en 1989.

Es un desastre ecológico inadvertido y, sin embargo, más grave que la actual catástrofe en el golfo de México, según las autoridades nigerianas. Lejos de las primeras planas y de la atención mediática, los 30 millones de habitantes de esa región, pobre aun cuando esté recorrida por los oleoductos y con miles de pozos, han visto cómo se degradaban sus recursos.

Gaagaa Giadom, de 60 años, que casi ya no tiene dientes, ha vuelto de la pesca, sin obtener nada, a pesar de haber ido hasta el río Bonny, a casi 12 horas de navegación desde Bodo. El aire húmedo durante esta estación lluviosa está cargado por el olor fétido de la gasolina, y una espesa capa de gasoil lame la arena. “Salgo pero no pesco nada”, dice el pescador.

“Hace 20 años, había pescado aquí”, afirma mientras sostiene entre sus manos un remo cubierto de aceite. Un poco más allá, Mike Vipene se lamenta también. “La tierra ya no es fértil a causa del petróleo”. “Respiramos esto cada día y esto nos enferma”, afirmó.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUE) efectúa un estudio de impacto de la contaminación en Ogoniland, donde se ubica Bodo. “Hay cientos de lugares contaminados (...) entre ellos algunos importantes por su tamaño que representan una seria amenaza para la salud y el medioambiente”, explicó Michael Cowing.

La esperanza de vida en la región es de 45 a 50 años, y de 55 a 60 años en el resto del país.

Frustrados por no obtener beneficios de la explotación de los hidrocarburos, que significa más o menos el 80% de los ingresos del Estado, numerosos habitantes canalizan su cólera contra la industria petrolera. Gigantes del sector como Chevron, ExxonMobil o Total operan en el delta.

En Kegbara-Dere, poblado vecino a Bodo, el cabezal de un pozo de Shell se incendió hace poco. Defensores del medioambiente y de los derechos humanos denuncian a menudo la negligencia de las compañías petroleras.

Según Shell, primer operador en Nigeria, los escapes se deben a actos de sabotaje o al robo de crudo mediante perforación de los oleoductos. Los datos oficiales y las observaciones del PNUE coinciden. Desde hace algunos años, grupos armados sabotean las instalaciones petroleras y el refinado clandestino del crudo robado, muy lucrativo, se ha desarrollado.

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