3 de February de 2014 08:00

Solís y Araya en busca de alianzas para disputar presidencia de Costa Rica

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El candidato de centro Luis Guillermo Solís, inesperado ganador en la votación del domingo en Costa Rica, y Johnny Araya, de la derecha en el poder, arrancan este lunes una intensa carrera de dos meses en busca de alianzas para disputar la presidencia en la segunda ronda.

En medio del descontento popular con la gestión de la presidenta Laura Chinchilla, Araya, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), fue sorprendido por el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC), quien no sólo se coló en la segunda ronda sino que lo pasó con 30,8% sobre 29,6%, escrutado un 80% de las mesas.

Solís, un historiador de 55 años poco conocido en el país cuando inició la campaña presidencial, tuvo un ascenso vertiginoso en menos de tres semanas, sobrepasando también al izquierdista José María Villalta, a quien todos daban como el casi seguro rival de Araya en una segunda vuelta.

"Ahora viene un periodo muy intenso de negociaciones en busca de alianzas para la segunda ronda y esto requiere de mucha habilidad", declaró a la AFP el sociólogo y analista Manuel Rojas.

Tendiendo manos

Las cosas no están muy claras de cara al 6 de abril. El PAC reúne a un conglomerado de fuerzas de centro, muchos inclinados a la izquierda y algunos a la derecha, que no lograron comulgar con el Frente Amplio, de Villalta, para acudir en coalición a la elección del domingo.

En un mensaje que poco aporta a los acercamientos para una alianza, Villalta, tercero con el 17,18%, expresó la noche del domingo ante sus simpatizantes: "La segunda ronda será entre la derecha que roba y la derecha que no roba", en alusión al PLN y al PAC, respectivamente. Según Rojas, Solís deberá aclarar con Villalta, un beligerante diputado y ecologista de 36 años, qué es y qué no es negociable en sus programas de gobierno, mientras que podría buscar acercamientos con otras formaciones como el conservador Partido Unidad Socialcristiana (PUSC).

Durante su discurso, la noche del domingo, el candidato del PAC, que en 2005 abandonó el PLN afirmando que ese partido había "perdido el alma", tendió la mano "a todos los sectores que quieren esa política distinta".

Para Araya, por su parte, es impensable pensar en Villalta, a quien durante la campaña tildó de comunista que amenazaba la estabilidad del país, y, según analistas podría buscar entendimientos con el derechista Otto Guevara, del Movimiento Libertario (ML), cuarto en la elección con 11,18%.

Araya, exalcalde de 56 años que busca un tercer periodo consecutivo para el PLN, deberá replantear hacia dónde enfila sus armas, aunque dejó entrever que lo hará atacando al partido que está detrás de Solís. "Este país no está para experimentos ni improvisaciones, ni propuestas carentes de equipo", expresó.

Una "solución a la tica"

Sin éxito, Araya trató de distanciarse de las críticas contra la gestión de Chinchilla, considerado como el gobierno más impopular de los últimos 20 años, criticado por escándalos de corrupción y el manejo de la economía, con un déficit fiscal de 5,4% y una deuda pública de 50% del PIB.

Parte del "voto protesta" contra el gobierno lo recogió Villalta, pero las encuestas previas a los comicios señalaban un 30% de indecisos, lo que hacía impredecibles las elecciones. "La decisión del electorado silente fue una 'solución a la tica'. No podían votar por Araya tras el gobierno fatal del PLN ni tampoco por Villalta porque caló en unos sectores la imagen de extremista que le dieron sus adversarios", comentó Rojas.

Araya arrastró también las críticas hacia las políticas neoliberales que el PLN, una agrupación socialdemócrata que viró a la derecha, aplicó en las últimas tres décadas junto con el PUSC, con el que formaba un bipartidismo tradicional. "No hemos dado señales suficientemente claras de que queremos rectificar y de que buscamos un cambio responsable.

Esas señales las vamos a mostrar con sinceridad en estos dos meses. Vamos a mostrar al pueblo que queremos rectificar", afirmó el candidato del PLN, la noche del domingo. En estos comicios, que también eligió a un Congreso de 57 diputados, para los próximos cuatro años, el PLN recibió la votación más baja desde que fue fundado hace 60 años y habría perdido también seis sillas legislativas, pues hoy tiene 24.

Según las primeras proyecciones, en el Congreso también se deberán dar alianzas al haber quedado muy fraccionado: el PLN con 18, el PAC con 13, el FA y el PUSC con 9 cada uno y el ML con 3. El resto se reparte en minoritarios. El futuro gobierno deberá asumir el 8 de mayo para un periodo de cuatro años.

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