31 de March de 2010 00:00

El secuestro más largo de las FARC terminó ayer

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Santiago Zeas

Colombia vivió ayer uno de los episodios más emotivos de su historia. Tras permanecer por más de un tercio de su vida secuestrado por las FARC en las selvas del país, el sargento Pablo Emilio Moncayo recuperó su libertad.

Su pesadilla terminó después de 4 480 días de cautiverio, al ser rescatado por una misión humanitaria integrada por la senadora Piedad Córdoba, la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional en San Vicente del Caguán, departamento del Caquetá.

fakeFCKRemoveMoncayo tenía 18 años cuando fue plagiado por las FARC y a los 31 abrazó de nuevo a su familia.

La pista del aeropuerto de Florencia fue el escenario del reencuentro familiar.

Cuando ya caía la noche aterrizó el helicóptero del Gobierno brasileño que transportó al sargento y a la misión humanitaria. Vestido con un traje de camuflaje y sonriente, bajó de la aeronave y lentamente se acercó a su padre, el profesor Gustavo Moncayo. Con sus manos pedía calma a sus familiares antes de abrazarlos.

Su padre, madre, hermanas y sobrinas lo rodearon para abrazarle y entregarle margaritas blancas. En ese momento en la plaza central de su natal Sandoná (Nariño), decenas de personas que seguían el hecho por TV festejaban su liberación.

Su rostro lucía demacrado. De inmediato se presentó con sus superiores e ingresó a una carpa para ser examinado médicamente.

Después de una hora, sus primeras declaraciones ante los medios fueron serenas y lúcidas, aunque resultaron duras para el gobierno de Álvaro Uribe.

El hasta ayer rehén agradeció a todas las personas y gobiernos que de alguna manera ayudaron en su regreso a la libertad. Ninguna de sus palabras de reconocimiento fue para Uribe y su administración, a quien en septiembre le exhortó en un video a no poner trabas para su liberación.

La primera persona a la que agradeció fue al presidente ecuatoriano Rafael Correa, ya que en el 2008 pidió a las FARC que lo liberasen como un gesto de paz. De inmediato nombró a los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Lula da Silva (Brasil), así como a la senadora Córdoba, la Cruz Roja y la Iglesia Católica.

De ahí vino una ronda de preguntas sobre el Gobierno y las FARC. Dijo que su opinión sobre ambos actores no tenía ninguna trascendencia, aunque deslizó que la guerrilla es una realidad que no se puede ocultar y que la democracia sostiene al Gobierno “le guste o no a la gente”.

Si seguirá o no en el Ejército, Moncayo no entró en detalles. Solo adelantó que en los 12 años de cautiverio tuvo tiempo suficiente para tomar una decisión que la comunicará más adelante.

“Es un orgullo para mí haber portado el uniforme a lo largo de todo este tiempo, viviendo muchas cosas, todo por amor a mi bello pueblo colombiano”.

En el epílogo de la conferencia de prensa, el sargento retiró las cadenas que su padre llevaba desde el 2007, cuando empezó su caminata por el país y la región para exigir su liberación. Incluso reveló que estaba muy enfermo cuando el profesor Moncayo comenzó su peregrinaje, permaneció siete meses postrado en una cama.

Por último, el hasta ayer secuestrado más antiguo de las FARC transmitió un mensaje de dos de sus compañeros de cautiverio: el sargento Libio Martínez y el coronel Édgar Duarte. A través de Moncayo, ambos rehenes solicitaron que alguna organización no gubernamental internacional adelantase gestiones para su liberación, pues temen que sus vidas corran peligro en las montañas colombianas.

Finalizada la rueda de prensa y al terminar la jornada, Moncayo y su familia abordaron un avión de las FF.AA. en el que se trasladaron a Bogotá. De ese modo terminó el operativo humanitario, que en horas de la mañana estuvo a punto de cancelarse por las intensas lluvias registradas en el Caquetá.

En medio de la felicidad por la liberación de Moncayo, en el aeropuerto de Florencia la senadora Córdoba confirmó la recepción de las coordenadas del sitio en que se hallan los restos mortales del mayor Julián Ernesto Guevara, muerto en el 2006 en cautiverio. En principio debían ser entregados ayer por la insurgencia.

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