23 de March de 2010 00:00

La reforma de salud aún tiene obstáculos

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Nueva York.



La reforma al sistema de salud de Estados Unidos está siendo elogiada en círculos políticos como el mayor cambio en política de salud en cuatro décadas.

Aquello, luego que el domingo en la noche el presidente estadounidense, Barack Obama, se asegurara una importante victoria. Esto, luego que la Cámara de Representantes aprobara una amplia reforma de salud que expande la cobertura a casi todos los ciudadanos, una de las iniciativas claves de Gobierno.

En una reñida votación de 219 a favor y 212 en contra, los demócratas de la Cámara aprobaron el plan de Obama. Eso pese a la fuerte oposición de los republicanos que calificaron la reforma como impopular pues aumentará los costos, reducirá las alternativas de los pacientes y elevará la deuda estadounidense. El proyecto costará USD 940 000 millones en los próximos 10 años-

Pero ¿cuál es el próximo escenario? Una vez que Obama firme la legislación aprobada por el Congreso -que sería hoy, según informó la Casa Blanca-, el líder demócrata del Senado, Harry Reid, llevará ante el pleno de la Cámara alta el paquete de cambios bajo reglas especiales de presupuestos denominadas “reconciliación”.

Ello permitirá a los demócratas aprobar los cambios con una mayoría simple de 51 votos. En la mayoría de los proyectos de ley, un partido debe contar con 60 votos para poner fin a un debate en el Senado de 100 escaños y llevarla a votación final.

Pese al estatus privilegiado otorgado al proyecto de ley, la reforma todavía enfrenta múltiples obstáculos. Los republicanos prometieron ayer confrontar la reforma de salud pues la consideran inconstitucional.

Asimismo, varios estados advirtieron de impugnaciones legales. Autoridades judiciales de al menos 12 estados anunciaron que presentarían demandas para impugnar la constitucionalidad de la reforma y señalar que infringía su soberanía estatal.

Pero las acciones del sector de la salud subieron mientras los inversionistas se sentían aliviados al tener más certezas sobre la reforma, que podría pasearse entre una batalla legal y el prospecto de extender la cobertura médica a 32 millones de estadounidenses fuera del sistema. La reforma ampliará el plan de salud de Gobierno para los pobres, impondrá nuevos impuestos a quienes tienen mayores ingresos y prohibirá prácticas como el rechazar cobertura a personas con condiciones médicas preexistentes.

“Esta legislación no solucionará todos los problemas que aquejan a nuestro sistema de salud, pero nos hará avanzar en la dirección correcta (...) así es como luce el cambio”, declaró Obama en un discurso de agradecimiento en la Casa Blanca. Obama viajaría a Iowa el jueves para impulsar su iniciativa de asistencia médica.

Su aprobación cumple un objetivo que los demócratas no habían logrado alcanzar durante un siglo, cuyo esfuerzo más reciente fue el intento fallido de reforma del presidente Bill Clinton en 1994. Líderes parlamentarios planearon una ceremonia de firmas ayer, antes de enviar la reforma a la Casa Blanca.

Pero los republicanos dijeron que lucharían contra la serie de cambios diseñados para mejorar la ley, que serán abordados esta semana en el Senado, y señalaron que revocarían la reforma si resultan ganadores en las elecciones legislativas de noviembre.

La reforma, la mayor prioridad doméstica de Obama, daría paso a los mayores cambios en el sistema de salud estadounidense de USD 2,5 billones desde la creación en 1965 del programa Medicare, administrado por el Gobierno, para personas de la tercera edad y con discapacidad.

La legislación requerirá que todos los estadounidenses tengan un seguro de salud, pero entrega subsidios para ayudar a trabajadores de bajos ingresos a pagar el suyo, y crea bolsas donde individuos y grupos puedan revisar y comparar planes de seguros.

Importantes provisiones como los intercambios y subsidios no entrarán en vigencia hasta el 2014, pero muchas de las reformas como prohibir que las compañías nieguen cobertura a los enfermos comenzarán en efecto el primer año.

 

Los pros y contras de la reforma

 

Estados Unidos tiene  305 millones de habitantes, de ellos 50 millones no cuentan con un seguro médico. Con la nueva reforma de salud unos 32 millones serán cobijados por un seguro.

 

Esta población es  marginada o porque los seguros médicos son muy caros o porque tienen enfermedades preexistentes (cáncer, diabetes). No queda claro cómo se cubrirán los 18 millones restantes de estadounidenses.

 

Para los que tienen  seguro bajo el paraguas del empleador, que son la gran mayoría, la reforma no tiene impacto significativo. No obstante, según la nueva normativa, si pierden el empleo los seguros ya no les pueden negar la cobertura ni aumentar los costos por enfermedades preexistentes.

 

La mayoría de los  estadounidenses que no está bajo el paraguas del seguro a través del empleador, por ley, deberá comprar su seguro médico. Si no lo hacen tendrán que atenerse a multas que comienzan desde 95 dólares en el año 2014.

Los padres de familia  con un adicional aumento a su seguro podrán extender la cobertura de sus hijos más allá de los 18 años y prolongarla hasta los 26. Esto es visto como una gran ayuda en tiempos que es difícil encontrar empleo. 

 

Habrá subsidios  para los que no puedan cubrir el pago del seguro. Los empleadores que tengan más de 50 trabajadores y no los aseguran serán severamente sancionados.

 

Los seguros privados  se verán obligados a recibir a cualquier paciente que quiera comprar un seguro médico sin importar sus condiciones de salud ni el tipo de enfermedad. Se acaba la práctica de marginar a quienes tienen enfermedades crónicas.

 

Los inmigrantes sin  papeles, alrededor de unos 12 millones,  no tendrán derecho por ley a comprar su seguro médico aunque estén en capacidad de pagarlo. Ellos son los grandes perdedores de esta reforma.

 

La reforma no logró  una normativa clara que impida que los seguros privados sigan aumentando los precios. Sin embargo, a partir del año 2018 da libertad a los empleadores y empleados a salirse de ese seguro si consideran que es muy costoso.

 

Una serie de amenazas  de muerte contra el presidente estadounidense, Barack Obama, por la reforma de la salud comenzaron a circular en Twitter, lo cual obligó al servicio secreto a abrir una investigación.  Un ‘Twit’  invitó encontrar a alguien “con una buena mirada” capaz de matar al Mandatario.

 

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