4 de March de 2014 10:39

Putin rompe su silencio para advertir de que aún puede intervenir en Ucrania

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Diez días después de la caída del presidente Víktor Yanukóvich y con el mundo en vilo por la crisis en Crimea, el presidente ruso, Vladímir Putin, dejó hoy, 4 de marzo, abierta la posibilidad de enviar tropas a las regiones orientales de Ucrania, pobladas por rusohablantes, si la situación así lo requiere.

Putin rompió su enigmático silencio para decir que, de momento, no va enviar esas tropas a Ucrania, pero que se reserva el derecho "si la situación se desborda como en Kiev", donde tres meses de protestas opositoras y violentos disturbios llevaron al poder a la oposición.

"Cuál puede ser el motivo para el uso de las fuerzas armadas? Por supuesto, un caso extremo", dijo el jefe del Kremlin, que defendió la legitimidad de ese hipotético paso.

A ratos tranquilo, a ratos desafiante, pero siempre seguro de sí mismo, el líder ruso compareció en un encuentro con la prensa difundido por televisión para justificar la intervención militar no declarada que Rusia lleva a cabo en Crimea y que ha hecho saltar la alarma mundial.

Lo ocurrido en Kiev fue "un golpe de Estado anticonstitucional" y el resultado de una insurrección armada, el nuevo poder ucraniano es ilegítimo y rehén de extremistas nacionalistas y ha propiciado que en la capital y otras partes del país se extienda el caos y la violencia y que campen a sus anchas bandas de "borrachos armados".

De ese modo describió Putin a las nuevas autoridades ucranianas, y justificó la necesidad de defender a los rusohablantes de las regiones del este y el sur de Ucrania o a los rusos étnicos de Crimea (península rusa cedida a Ucrania en 1954), donde el día 27 de febrero el Parlamento local designó un Gobierno afín a Moscú, a puerta cerrada y con la sede ocupada por un grupo armado de "autodefensa".

Rusia "tiene una petición del presidente legítimo de Ucrania" (para ir en ayuda de la población), dijo Putin, en alusión a Yanukóvich, actualmente refugiado en territorio ruso.

"Incluso si tomamos la decisión, si tomo la decisión de emplear las fuerzas armadas, será legítima", recalcó el presidente ruso, que el pasado fin de semana obtuvo la autorización formal del Senado para ello.

El mandatario recalcó, sin embargo, que Rusia no contempla la anexión de Crimea y aseguró que quienes bloquean las unidades militares ucranianas en esa región autónoma no son tropas rusas.

"Son las fuerzas locales de autodefensa", mantuvo, y respondió así a la pregunta de por qué están uniformados como los militares rusos: eso habría que preguntarlo en las tiendas que venden uniformes parecidos a los rusos.

Según las autoridades ucranianas, prácticamente todas las unidades militares en Crimea están rodeadas o tomadas por soldados rusos y Kiev también denuncia que, desde el inicio de la crisis, unos 6.000 efectivos adicionales han entrado en la región, además de algunos aviones y helicópteros de combate.

El presidente se mostró convencido de que los militares rusos y ucranianos "no estarán en diferentes lados de la barricadas, sino que estarán del mismo lado" pues muchos, incluso, "se conocen personalmente".

Putin, que en cuestión de días ha visto cómo Rusia ha sido puesta en el disparadero por Occidente, amenazada con sanciones económicas y diplomáticas y con su expulsión del G8 por su intervención militar en Crimea, contraatacó recordando a estos países que muchas de las guerras en las que actuaron fueron ilegítimas.

"A menudo nos acusan de ilegitimidad de nuestras acciones. Y cuando les pregunto si creen que todo lo que hacen es legítimo, me responden que sí. Entonces les tengo que recordar las acciones de Estados Unidos en Afganistán, Irak, Libia", enumeró.

Y les advirtió de que las sanciones internacionales contra Rusia serían contraproducentes y perjudicarían a todas las partes, en un mundo "donde todo está relacionado y todos dependen unos de otros de alguna manera".

"Nos estamos preparando y nos alegraremos de recibir a nuestros colegas, pero si no quieren venir, pues nada", afirmó, además, acerca de la cumbre de jefes de Estado del G8 prevista para junio en la ciudad de Sochi, cuyos preparativos fueron suspendidos por los líderes occidentales.

En su habitual lenguaje llano y directo, el líder del Kremlin arremetió contra EE.UU. y los Estados europeos que apoyaron a los opositores en Ucrania y los acusó de experimentar con los países "como si fueran ratas", sin pensar en las consecuencias.

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