30 de July de 2010 00:00

Protestas y detenciones por Ley Arizona

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Phoenix (EE.UU.).

Más de 40 personas fueron detenidas ayer en Phoenix en el marco de las protestas por la entrada en vigor de la ley migratoria de Arizona. Esto a pesar que los puntos controversiales fueron bloqueados por una jueza federal la víspera.

Las personas fueron arrestadas por bloquear la calle frente a la sede del sheriff del condado de Maricopa, Joe Arpaio, quien con su firme apoyo a la ley SB1070 y su amenaza de seguir deteniendo inmigrantes indocumentados se convirtió en el centro de las iras de los manifestantes.

A esas personas detenidas se unen otras 25 apresadas ante una cárcel del condado de Maricopa, quienes se habían encadenado a la entrada del centro de detención del famoso sheriff, confirmó el jefe de policía local, Brian Sands.

“Arresten a Arpaio, no a la gente”, o “Arpaio racista, eres un terrorista”, eran algunas de las proclamas gritadas por los manifestantes, que desde las primeras horas de la mañana marcharon por Phoenix. “Arpaio representa a toda esa gente que está tratando de denegar los derechos a las personas más oprimidas”, dijo Chris DeBonis, uno de los manifestantes que viajó desde Albuquerque, California, para participar en las acciones convocadas para este jueves en Arizona.

Mientras, cerca de un centenar de manifestantes, en su mayoría hispanos, recibió el amanecer del jueves con una vigilia frente a la sede del congreso de Arizona. Lo hicieron compartiendo botellas de agua, conversando, cantando himnos religiosos o rezando junto al altar que los viene acompañando desde hace semanas, con imágenes de la Virgen y del papa Juan Pablo II.

La 17a avenida, entre Washington y Jefferson, sobre la cual se levanta la sede parlamentaria, fue cortada por la Policía con barreras de madera, pero no se vieron agentes ni patrullas en el lugar. En cambio, un helicóptero policial sobrevoló constantemente la zona, que lució desierta más allá del parque Wesley Bolin, donde siguen estacionados decenas de automóviles y camiones de las cadenas televisivas locales y nacionales.

Las protestas anunciadas el miércoles no fueron canceladas, pese a que la jueza Susan Bolton congeló las partes más polémicas de la normativa (ver recuadro). Si bien la decisión judicial fue fuertemente celebrada, los organizadores de las protestas consideran que se trató solo de una “victoria parcial” y aspiran a la derogación total de la ley.

Bajo ese mismo principio se dejó arrestar ayer el ex senador por Arizona, Alfredo Gutiérrez, quien fue esposado cuando en un acto de “desobediencia civil” trató de entrar sin permiso en la corte federal de Phoenix.

“La victoria que nos dio esta jueza es solamente por un momento. La realidad es que este clima de odio, los gobernantes de este estado que quieren aplastar a nuestra comunidad, quieren deportarnos y forzarnos fuera de nuestro estado siguen en el poder”, afirmó Gutiérrez.

Tras permanecer toda la noche en vigilia frente al Capitolio de Phoenix, cientos de personas marcharon esta madrugada hacia la Catedral Epicospaliana de la ciudad, donde celebraron una misa ecuménica en contra de la SB1070 y a favor de una reforma integral en todo Estados Unidos.

Colecta para defender la Ley

El Partido Republicano tomó el bloqueo parcial de la ley contra la inmigración indocumentada de Arizona como un resultado “decepcionante”, pero advirtió que “este no es el fin del camino”. La gobernadora Brewer indicó ayer temprano, en una carta difundida por la Asociación de gobernadores republicanos de EE.UU. (RGA): “Tenemos planeado apelar el fallo  y confío en que, al final, prevaleceremos”.

La apelación para revocar el fallo de la  Jueza fue presentada por la tarde ante la Corte de Apelaciones de San Francisco.

Brewer pidió a los defensores de la Ley que donen  USD 5 a través del sitio de Internet de la RGA, para ayudar a costear los gastos del proceso de apelación.

En Phoenix se comentó que el bufete de abogados que contrató el ejecutivo estatal para defender la Ley  cobra unos 450 dólares por hora de trabajo. 

De otro lado, la jueza Susan Bolton  recibió “cientos” de amenazas de personas descontentas, informó ayer el diario Arizona Central en su edición online, “apenas unas horas después de emitir su decisión”. ANSA, DPA

‘Hasta cuándo va  la suspensión’

Hasta que los tribunales federales se pronuncien sobre su constitucionalidad y el Gobierno estadounidense demuestre  que la ley abarca terreno ya cubierto por leyes federales. La batalla legal será larga y costosa, quizá durará  meses.

‘La demanda de Barack Obama’

 Al introducir una demanda contra la ley el gobierno de Obama afirmó que las políticas migratorias son potestad exclusiva del gobierno federal, y la jueza Bolton reconoció que la administración “probablemente tenga éxito” en demostrarlo.

‘Los argumentos de la jueza Bolton’

 Solo el Gobierno estadounidense  tiene la autoridad sobre el estatus migratorio de los extranjeros. Hay una posibilidad de que los oficiales arresten erróneamente a extranjeros residentes legales y su libertad puede ser interferida.

 

‘La ley puede ser modificada’

Las autoridades de Arizona pueden  optar por modificar la ley antiinmigratoria recortada por el fallo de la jueza federal, para, tal vez, introducir una ‘rebaja’ con una redacción que atienda a las observaciones de Susan  Bolton.

 ‘La apelación a  la decisión judicial’

 La gobernadora de Arizona presentó una apelación ante la Corte de Apelaciones en San Francisco, California. Esta  puede  desdecir a la jueza Bolton y permitir la entrada en vigor de la ley en su totalidad. Arizona puede llegar  a la Corte Suprema.

 

INTERROGANTES

‘Lo que se suspendió’

 

Se  requiere  a la Policía revisar la condición migratoria de personas “sospechosas”  y detenidas por alguna otra razón. La exigencia a los inmigrantes de llevar consigo la documentación migratoria que acredita el estatus de residentes legales.

‘Lo que no se suspendió’

 Se considera ilegal que los conductores recojan a trabajadores indocumentados y los suban a sus vehículos si impiden el tráfico motorizado. Se  considera  delito alentar a un inmigrante ilegal a ir a vivir a Arizona y  transportarlo o darle refugio.

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