19 de February de 2014 00:01

Las protestas, sin un objetivo claro

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Las imágenes de televisión mostraban ayer 18 de febrero a la líder opositora y diputada venezolana María Corina Machado acompañando al también dirigente opositor Leopoldo López hacia el Ministerio de Justicia en Caracas. Este último había anunciado desde el domingo, cuando convocó a una nueva marcha contra el Gobierno, que iría personalmente a entregarse a las autoridades frente a las acusaciones de que es el responsable de los actos de violencia que se han producido en ese país durante los últimos días.

La jornada tuvo una réplica gubernamental, una 'marea roja' de obreros petroleros recorrieron varias calles hasta el Palacio de Miraflores, donde el presidente Nicolás Maduro rechazó una supuesta intervención externa en esta crisis.

Pero un rostro que nuevamente no apareció durante la protesta en la calle fue el del gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, la figura más visible de la oposición venezolana durante los últimos años, y el mayor contendor de Maduro en las elecciones del 14 de abril del 2013.

Más tarde, declaró que lamentaba que el Gobierno utilice la justicia para "perseguir a un compañero de lucha". Y, efectivamente, Capriles y López son amigos. Pero el segundo acusó al primero de no haber estado a la altura tras denunciar que Maduro cometió un fraude en las elecciones del 14 de abril del 2013.

Mientras Capriles insiste en que su lucha es pacífica y electoral, López replica que la respuesta está "en la calle".

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  • Dos posturas distintas...

La oposición venezolana coincide en que el gobierno de Nicolás Maduro es un "régimen autoritario", "corrupto" e "incompetente". Pero en lo que a táctica se refiere, disienten.

Y ahora con la ola de protestas antigubernamentales a lo largo del país, los desacuerdos se han hecho más evidentes.

Para la oposición, la vía electoral ha sido durante años el camino para aspirar a un cambio, pero ya no: al gobierno de Maduro le quedan cinco años y las próximas elecciones, en un país acostumbrado a tener al menos unos comicios al año, son las parlamentarias de finales del 2015.

Desde que Maduro se encuentra en el poder, sumado a la cada vez más aguda crisis de inseguridad y económica que vive el país, la discusión ha sido una: salir o no salir a la calle.

Por un lado, Henrique Capriles, hasta hace poco líder indiscutible, planteaba la vía del diálogo con el Gobierno y la denuncia institucional.

Por el otro, el exalcalde de Chacao Leopoldo López y la diputada María Corina Machado hablaban de salir a manifestarse en contra de un gobierno que, según ellos, ha "destrozado a Venezuela".

Desde diciembre, Capriles ha abordado una agenda de diálogo con el Gobierno para fijar objetivos comunes, sobre todo en el tema de la inseguridad, que deja más de 20 000 muertos al año.

Pero ahora, en un momento en que la economía venezolana está en su peor estado en al menos una década, el discurso más radical de Machado y López, que no comparten esa estrategia del diálogo porque no confían en el Régimen, parece haberse fortalecido.

  • Sin un mensaje común


"Una cosa es protestar por los problemas de los venezolanos y otra decirle a la gente 'salga a la calle a ver qué pasa' (.) Si no nos proponemos objetivos claros le vamos a producir más frustración a la gente", aseguró Capriles el domingo pasado.

Muchos, en ese sentido, han criticado que dentro de las marchas no hay un mensaje o causa común por la que se sale a la calle. Incluso la movilización de los estudiantes, según algunos, no es homogénea: "Lo ves en las consignas; unos dicen que marchan por inseguridad y otros hablan de seguir en la calle hasta que renuncie Maduro", dice Anabella Abadi, analista política del grupo consultor ODH.

Y eso, continúa, "se extrapola a la sociedad opositora: algunos quieren que el gobierno trabaje y otros quieren que renuncien; unos quieren salida constitucional y otros quieren que los militares salgan".

Por su parte, el activista opositor Julio Jiménez Gédler, que se ha hecho famoso en estos días por sus videos críticos de la oposición, declaró al sitio web BBC Mundo: "La dirigencia opositora está planteando la salida a la calle como si fuera una campaña política electoral, en lugar de plantear una lucha de calle con un método y una organización".

Pero a largo plazo, los líderes de ambos lados creen que pueden solucionar el disenso de un organismo plural.

"Hay un propósito común", le dijo Machado a BBC Mundo. "Pero hay algunos que piensan que ahora no es el mejor momento para incorporar esta manifestación política con tanto vigor (...) El que busca las fisuras es el Gobierno".

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