21 de April de 2014 20:32

Presidenta surcoreana dice que actitud de tripulación del ferry equivale a 'homicidio'

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La policía detuvo este lunes 21 de abril a otro cuatro tripulantes del ferry que se hundió el miércoles 16 de abril en Corea del Sur, luego de que la Presidenta surcoreana criticara con virulencia la actitud del capitán y sus oficiales que abandonaron el barco con más de 300 pasajeros.

"Los actos del capitán y de ciertos miembros de la tripulación son totalmente incomprensibles, inaceptables y equivalen a un homicidio", declaró la presidenta Park Geun-hye.

"No sólo yo, todos los surcoreanos tenemos el corazón roto, bajo la conmoción, y henchido de cólera", agregó, mientras continuaban el lunes las operaciones de rescate de las decenas de cuerpos que se hallan en el interior del ferry.

La policía detuvo el lunes a tres oficiales y un mecánico para interrogarlos sobre las circunstancias del drama.

El último balance oficial del naufragio del ferry Sewol en Corea del Sur señala más de 100 muertos, pero el doble de personas son dadas como desaparecidas a pesar de los operativos para recuperar los cadáveres que se realizan desde hace casi una semana. Según este balance, dado a conocer por los servicios guardacostas, 104 personas murieron y 198 están aún desaparecidas.

El sábado había detenido al capitán, Lee Joon-seok, y a dos miembros de la tripulación, uno de ellos un oficial subalterno con poca experiencia que iba al timón en el momento del accidente. Todos son acusados de negligencia, fallos en la seguridad de los pasajeros y violación del código marítimo. La transcripción publicada el domingo de las comunicaciones con las autoridades marítimas muestran a una tripulación aterrorizada, incapaz de tomar una decisión cuando el "Sewol", inmovilizado tras un choque, se estaba hundiendo.

Las autoridades ordenan a la tripulación que se asegure de que todos llevan un chaleco salvavidas, mientras que a bordo la tripulación pregunta con angustia creciente cuándo van a llegar los barcos de auxilio. "Que se pongan por lo menos un salvavidas para que puedan flotar. ¡Enseguida!", grita un responsable desde tierra.

Cada vez se hace más evidente que el capitán del barco, Lee Joon-seok, de 59 años y muchos de experiencia, retrasó demasiado la evacuación del ferry y  fue uno de los primeros que dejó el barco cuando cientos de personas seguían atrapados a bordo, estimó la presidenta. "Esto supera completamente la imaginación, desde un punto de vista legal y moral", declaró Park.

La investigación examinará todas las partes implicadas, desde los inspectores encargados de la seguridad hasta la tripulación pasando por los dueños del ferry, precisó.

Con el ferry inmovilizado, los pasajeros recibieron la orden de no moverse de sus asientos durante más de 40 minutos, según los testimonios de los supervivientes. Cuando el transbordador comenzó a escorarse e irse a pique, ya era demasiado tarde para salir del barco, los pasajeros no lograban trepar a lo largo de los corredores deslizantes, inclinados, mientras entraba el agua. "Unos minutos preciosos perdidos tontamente", escribe en primer plana este lunes el diario Dong-A Ilbo.

Para reconstituir los acontecimientos, los investigadores recuperan cientos de mensajes enviados por los pasajeros -en su mayoría adolescentes-, sobre todo vía Kakao Talk, servicios de mensajería instantánea muy popular en Corea. Uno de esos mensajes conocido poco después de la catástrofe lo mandó una muchacha a su padre, identificado con le nombre de Shin. "Papá, no te preocupes. Llevo el chaleco salvavidas y estoy con las otras chicas. Estamos en el barco, en el corredor", decía el mensaje. Su padre le ordena salir como sea pero es demasiado tarde. "Papá, no puedo. El barco se inclina demasiado.

El pasillo está lleno de gente", dice ella en su último mensaje. Las familias de los fallecidos y desaparecidos, que critican agriamente la reacción del Gobierno y autoridades después del naufragio, estiman sobre todo que los socorristas tardaron demasiado en introducirse en el ferry, enteramente sumergido.

La propia presidenta tuvo que hacer frente a la exasperación y cólera de las familias de los desaparecidos, en un tenso encuentro que tuvo lugar hace unos días en Jindo, isla vecina del lugar del accidente, ahora cuartel general de las operaciones de rescate y de apoyo a las familias.

"Pensamos que muchos se encuentran en el tercer y cuarto puente, donde estaban situados los camarotes, y nos vamos a concentrar en esa zona", indicó un portavoz de los guardacostas. Los cuerpos, envueltos en lienzo blancos, son transportados al pequeño puerto de Jindo, donde se escuchan los llantos y gritos de las familias, antes de ser conducidos a una tienda para ser identificados.

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