11 de July de 2010 00:00

La polémica por los límites marítimos sigue

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El Mercurio de Chile, GDA

Fue el 21 de junio cuando el mandatario chileno, Sebastián Piñera, recibió un llamado de su par peruano, el presidente Alan García.

Entre los temas clave sobre los que dialogaron estaba la carta que el propio García le envió al presidente Rafael Correa.El envío de la carta había sido solicitado por Correa, en espera de decidir si Ecuador debía emitir su opinión en el litigio limítrofe entre Perú y Chile, en La Haya.

Así, lo que García le relató a Piñera es que el contenido del texto afirmaba que Perú no sostenía problemas de límites pendientes con Ecuador, ni de carácter terrestre ni marítimo.

Lo que esperaría Perú es evitar que Ecuador entregue su posición ante la Corte de La Haya, ya que esta podría ratificar la postura chilena de que los límites marítimos ya fueron establecidos por los pactos de 1952 y 1954, que fueron firmados por Lima, Quito y Santiago.

Sin embargo, existe un estudio, publicado en el 2001 por el Fondo Editorial del Congreso de Perú, titulado ‘Consideraciones para la delimitación marítima del Perú’, que desmentiría la versión entregada por García en la misiva. La obra fue escrita por la reconocida investigadora y diplomática peruana Marisol Aguero Colunga, quien se ha especializado en derecho marítimo internacional.

Incluso en la presentación, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso peruano, Luis González Posada, afirmaba que “una gran mayoría de Estados, como es el caso de Perú, aún no tienen sus zonas marítimas perfectamente delimitadas y definidas”.

En el primer prólogo, el ex ministro Francisco Tudela refrendaba esos dichos señalando que el libro “examina la problemática peruano-ecuatoriana y peruano-chilena sobre delimitación marítima” y el hecho de que “nuestros vecinos del norte y del sur no han suscrito tratados específicos sobre la materia únicamente con Perú”.

En la misma línea, en el segundo prólogo —escrito por el embajador de Perú en Estados Unidos, Alfonso Arias-Schreiber— se plantea lo siguiente: “Ni la Declaración de Santiago de 1952, ni el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, constituyen tratados específicos de delimitación de las respectivas fronteras entre los tres países (...) En consecuencia, no es dable aducir que esos instrumentos hayan resuelto de manera definitiva el problema en cuestión, sino al contrario, que éste sigue abierto hasta que se suscriban los tratados pertinentes entre el Perú y el Ecuador en el norte, y entre el Perú y Chile, en el sur”.

Más adelante, en la introducción de la obra se señala: “El punto central del presente trabajo de investigación es la existencia de un tema pendiente de solución en nuestras relaciones internacionales. Hasta el momento, el Perú no ha suscrito con Ecuador ni con Chile tratados específicos de delimitación marítima; sin embargo, en virtud de otro género de instrumentos, la separación entre el dominio marítimo peruano y del de los países vecinos del norte y del sur se lleva a cabo sobre la base del paralelo geográfico que pasa por el punto más próximo al mar de las fronteras terrestres peruano-ecuatoriana y peruano-chilena, respectivamente.

Esta práctica resulta perjudicial para el Perú debido a que, por la orientación de su costa y de los perfiles que siguen los litorales de los Estados limítrofes, la proyección del límite del paralelo comporta un menoscabo sustancial del área marítima que correspondería al Perú si se aplicasen las normas previstas por el Derecho Internacional en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, a fin de lograr una delimitación equitativa para los tres países”.

Y más adelante, en el subcapítulo llamado ‘Problemática peruano-ecuatoriana en materia de delimitación marítima’, se plantea que “no existe un punto de encuentro entre las líneas de base del Perú y de Ecuador, situación que tendría que ser resuelta como paso previo al proceso mismo de delimitación de sus respectivas zonas marítimas”.

A lo que se agrega que “queda de manifiesto la necesidad de que el Perú y Ecuador procedan a la negociación de un tratado que establezca de manera expresa y precisa la delimitación lateral de sus respectivas zonas marítimas”.

Luego propone el trazado de una línea equidistante para delimitar las áreas marítimas del Perú y Ecuador, situación muy similar a la que se plantea con Chile.

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