28 de December de 2010 00:00

El pan y los pasajes cuestan más en Bolivia; siguen las protestas

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La Paz,

Sara Antezana, ama de casa, cuenta sus monedas en una pequeña billetera. Salió a comprar alimentos alertada por los rumores y los augurios de que todo subirá tras el aumento de más de 80% en la gasolina decretado la víspera por el gobierno de Evo Morales.

En las calles de La Paz, semiparalizada por un paro de buses, todo el mundo cree que el alza en la gasolina trae inflación y, por eso, se juntan el afán de la gente por comprar a precio viejo y el de los vendedores por guardar para cuando los precios suban. La primera reacción de rechazo fue una huelga general e indefinida del transporte público en el país.

El gobierno de Morales adujo que el incremento fue necesario para acabar con una subvención anual de USD 380 millones a los combustibles, que en buena parte va de contrabando hacia Perú, Chile, Argentina, Brasil y Paraguay.

Los choferes exigen un inmediato aumento en el precio de los pasajes. Solo taxis y minibuses de 12 pasajeros realizan el servicio, aunque a un precio mayor. En La Paz se observa un reducido tráfico vehicular por sus angostas calles y avenidas mientras que el grueso de la población se mueve a pie.

“Ha subido todo, no hay azúcar, he querido comprar y no quieren vender; parece que tienen la esperanza de vender después más caro”, dice Sara, una mujer de 47 años y madre de dos hijos.

“Creo que el Presidente no está pensando que subirán los productos; los afectados vamos a ser las amas de casa, la gente que tiene pocos ingresos”, dice, mientras recorre a pie el popular mercado popular de Villa Fátima, un populoso barrio en el norte de La Paz.

Ayer fue un día de desconcierto pues aún no se sabía cuál será el efecto del alza, aunque varios temen un aumento sensible de la inflación, que este año cerrará en un 5,8% según el Gobierno. “Por hoy está normal la venta de carne pero los próximos días cambiará”, dice la vendedora Beatriz López.

El secretario de la Federación de Panificadores de La Paz, Dandy Mallea, anunció un aumento del 100% en el pan. “Nuestras bases no garantizan el abastecimiento del pan porque los insumos han subido”, señaló.

Los transportistas que no acataron la huelga aumentaron los precios, en algunos casos como el del pasaje en bus de La Paz a Caranaví (160 km), que pasó de 50 a 100 bolivianos (7 a 14 dólares). “Nos ha afectado el incremento de los combustibles; es muy alto, nos ha sorprendido el Gobierno”, se quejó Santos Mendoza, chofer de minibús.

“Nosotros estamos obligados a subir el precio de los pasajes, ya no nos alcanza”, se justifica. Tanto en La Paz como en El Alto, Cochabamba y Santa Cruz -que concentra el 75% de los 10 millones de bolivianos- se veía el mismo panorama de incertidumbre.

El ministro de Economía, Luis Arce, llamó a la calma y dijo que la subida del precio de los pasajes no debería ser más del 25%. “Un incremento de 23, 25% es absolutamente racional. Es irracional que algunos transportistas están cobrando 66%, inclusive 80%”.

Morales justificó el ajuste de precios de combustibles, tras eliminar una subvención que “era una sangría para la economía”. El Gobierno congeló precios de servicios básicos, agua, luz, teléfono.

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