12 de December de 2010 00:00

Oppenheimer: la educación debe ser una obsesión

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El Mercurio de Chile

y Redacción Mundo

Humildad, paranoia constructiva, mirar hacia el futuro. Estos son los conceptos que más repite el periodista Andrés Oppenheimer al hablar de su libro ‘¡Basta de Historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las 12 claves del futuro’.

Se trata de un texto en el que se analizan las estrategias de aquellos países exitosos en el ámbito educativo y aquello que frena a los países latinoamericanos para lograr similares resultados.

“En América Latina vivimos creyendo que estamos bien y ese lenguaje triunfalista, muchas veces liderado por los gobiernos, lleva a la complacencia. China, India, Singapur y Finlandia tienen una saludable cuota de paranoia constructiva, siempre pensando en que deben mejorar”, dice este columnista de los diarios The Miami Herald, El Nuevo Heraldo y El Mercurio.

Durante cinco años, el periodista argentino viajó por diversos países y entrevistó a personajes relevantes, como Bill Gates. Ellos les ayudaron a dar con las razones del mal desempeño educacional, científico y tecnológico de los países latinoamericanos.

“Fui a preguntarles a los chinos cómo habían logrado tanto en educación. Y me dijeron que ellos no estaban bien, que los indios lo estaban haciendo mejor. Y los indios me dijeron lo mismo respecto de Singapur”, relata el periodista, para luego explicar el concepto de paranoia constructiva. “Son países con visión periférica y que viven preocupados de que el vecino lo está haciendo mejor”, dice el periodista. En el contexto regional, Oppenheimer dice que Chile está bastante mejor. Pero dentro del internacional, la situación es distinta: “En el registro de patentes industriales de EE.UU. puedes ver que, el 2009, Chile ingresó 21 productos. Corea del Sur, país que hace 20 años tenía la mitad del ingreso per cápita de Chile, registró 8 800”.

Para avanzar en educación como en ciencia y tecnología, dice, el país debería mirar hacia adelante y compararse con los mejores: “Para que Chile tenga una verdadera revolución es necesario que se arme un movimiento unificado de la sociedad civil formado por empresarios, sindicatos, medios de comunicación, artistas, futbolistas... que defina los objetivos en educación y presione a los políticos a cumplirlos”.

Oppenheimer asegura que en Brasil esto ha dado muy buenos resultados, pero -agrega- más allá de esta presión ciudadana, es esencial que la buena calidad de la enseñanza se ubique en primer lugar de la agenda de todos: familias, políticos, estados, etc.

“Debemos obsesionarnos con la educación y ser conscientes de que los países asiáticos avanzan más rápido que nosotros”, concluye Andrés Oppenheimer.

En parte de su libro, da un ejemplo: la Universidad Nacional Autónoma de México, como un ejemplo típico de subsidios que benefician a los ricos. Según el estudio, 50% del presupuesto anual de esa universidad beneficia a estudiantes pertenecientes al 20% más rico de la población, debido a la alta concentración de estudiantes de clase media alta y clase media en la universidad.

Paradójicamente, considerando que la idea detrás de la universidad gratuita es ayudar a los pobres, solo 1% del presupuesto anual beneficia al 20% más pobre de la población, dice el estudio. ¿No sería mucho más lógico cobrarles a los estudiantes que pueden pagar, y darles becas completas y subsidios adicionales a quienes no pueden hacerlo?, se preguntó Oppenheimer”.

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